Lo mejor está por venir

Autor, músico, cantante, el nombre de Piero está estampado en la música argentina. Con conciertos suspendidos por la pandemia ahora se prepara para una gira, donde la unidad latinoamericana estará, como siempre, presente. “Son utopías”, dice.

Comunidad PAMI

El buscador Google depara sorpresas cuando se busca a Piero. Luego de sortear el primer lugar de una marca esponsorizada, llega el famoso trovador junto a sus canciones, su historia, sus fotos y entrevistas. Antonio Franco De Benedictis, 19 de abril de 1945, Apulia, Italia. Y enseguida una seguidilla de preguntas curiosas: “¿Qué fue del cantante Piero?”, “¿dónde vive Piero hoy?”, “¿qué género canta Piero?” y “¿quién es el papá de Piero?”.

Sobre algunas de esas preguntas girará la charla que el músico mantuvo con Comunidad PAMI vía telefónica. Prefirió renegar del Zoom para distenderse aún más. Y durante casi una hora su voz mansa y tranquila se convirtió en recuerdos, futuro e ideas.

Los 80 fueron años de mucha exposición. ¿Cómo recordás aquellos años de la vuelta a la democracia?

Como los años de las charlas con Raúl Alfonsín. Después de esas charlas nos íbamos a tocar, por las noches. Toda la música estaba señalada como rock, inclusive la mía. Pero algunos no me querían en el ambiente rockero. Recuerdo que para un B.A.Rrock (el de 1982) algunos me querían y otros no. Al final hubo desempate y cantamos. ¿Cuánto nos pagan?, le pregunté a mi mánager. Eran, ponele, unos 40 mil pesos de ahora. Esa plata la usamos toda para comprar claveles blancos y salimos en la tapa de la (revista) Pelo. Eran tiempos hermosos.

¿Extrañás esos tiempos?

No los extraño, pero da para pensarlos de vez en cuando. El pasado está. Recuerdo canciones de entonces, como Para el pueblo lo que es del pueblo.

Un himno, casi.

Es vieja, pero hay canciones que es como que dan una vuelta.

Otro himno tuyo es Mi viejo.

Nunca nos esperamos ni algo parecido. Pero fue una cosa muy fuerte. La verdad es que no para de tocarse en distintos ritmos, como salsa o reggae. ¡Qué se yo! Ahora la quieren hacer en inglés.

¿Cómo surgió esa canción?

Un día (en 1969) nos juntamos con José (Tcherkaski) y dijimos de hacerle una canción al viejo pero que no sea con eso de “te quiero mucho” o cosas así. Estuvimos unos días para la letra y después le pusimos la música. El padre de José ya había muerto y el mío tenía 48 años. O sea, el padre de la canción no era ni el suyo ni el mío. Pero cuando la terminamos tuve ganas de ir a cantársela a mi papá, porque sentía que de todas maneras se la había hecho a él. Así que llegué a casa. Él estaba solo y le dije: “vení, vamos al living”, y empecé a cantar. Cuando levanto la mirada lo veo llorando. Nunca lo había visto llorar. Porque era un viejo distinto. Al final, no paramos de llorar. Fue una cosa increíble. Hasta que se levantó, se limpió los anteojos y dijo: “¿ma’ quién camina lento, la puta que te parió?”.

¿En qué lugar estás viviendo?

Estoy en San Telmo – Ciudad de Buenos Aires- . Tengo además un lugar en Cardales, donde pasamos todo el verano. Ahora empezamos a viajar porque viene una buena cantidad de laburo. Cuando empezó la cuarentena dejamos como veinte conciertos suspendidos. Ahora parece que todo se va rearmando. Haremos una gira latinoamericana. Cantaremos además en los Estados Unidos, lugar que me gusta porque hay muchos latinos. Siento que hay veinte países representados en una platea.

Siempre cantaste por la unidad latinoamericana. ¿Sentís lo mismo?

Absolutamente. Totalmente. Son utopías. Pero en vez de mediocridad prefiero utopías. Es la búsqueda. Está todo tan mediocre que de alguna manera algo habrá que hacer.

Pertenecés a una generación de músicos que sacaban discos físicos. Eso cambió. ¿Cómo te llevás con las plataformas digitales?

Las plataformas digitales son realidades. Los tipos copan el mercado y hacen lo que quieren y las reglas las ponen ellos. No hay muchas chances. Salen puntas interesantes pero no hay mucho para sacar de ahí. Lo veo a la vez como una posibilidad. Estoy rodeado de adolescentes, de gente grande y de nietos, y es un placer hacer cosas con ellos. Hay que tratar de aprovechar estas innovaciones y buscarle la vuelta que por ahí uno no se imaginaba.

¿Vienen canciones nuevas?

Varias. Una que se llama Esperanza. Otra, Santiago en llamas, sobre la situación que vivió el país vecino. En total andamos entre las siete u ocho canciones nuevas (Yo vengo o participaciones como en La calma, con Juandas, o Cuando yo te vuelva a ver, junto a Farud). Pero tengo otros proyectos, como el de contar historias o cuentos. A los cuentos no hay con qué darles. Por un lado se contará y por otro se cantará. Las historias sirven para entretenerse y para reinventarlas y darlas vuelta. Desde que soy niño las historias me cautivan. Hay muchas cosas por hacer. Me gusta el juego de la solidaridad y hacer cosas con los pibes. Hay gente que quiere hacer cosas y no sabe por dónde. Hay que buscar cómo hacer ese juego. Queremos ver cómo se le encuentra una vuelta interesante a algo que tenga que ver con una latinoamérica viva.

¿Qué impresión te deja este tiempo de cuarentena?

Empezamos más o menos bien y se pudrió todo y es una pena porque se la pasan peleando y no se puede hacer nada y uno no sabe de qué disfrazarse. Es muy fuerte, muy triste, ver cómo perdemos las oportunidades. O sea, es triste, como te decía, pero tenemos que darle a la utopía, buscarle la vuelta. Entender que todavía no hicimos lo mejor, que si uno lo cree, lo crea. Y me gustaría que nos juntemos de una vez. Hay mucha gente inteligente y piola pero no se puede creer cómo se tira a la basura esa energía. No se puede creer.

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