Una alegría: quedó viudo, tuvo un ACV pero a los 91 un acontecimiento feliz lo volvió viral

Este simpático abuelo cumplió el sueño de toda su vida acompañado por la hermosa familia que formó. Una de sus nietas incluso lo grabó festejando
11 de junio de 2021
Alejandro Gorenstein
PARA LA NACION

Christopher Reeve, el fallecido actor que se hizo muy conocido al interpretar a Superman, alguna vez dijo que los “sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables”. Esta es una historia de superación personal, de persistencia, de paciencia, de amor incondicional, de legados inquebrantables y de pasiones que fueron transmitidas de generación en generación, entre otras cosas.

A los 91 años, sin siquiera imaginarlo, el santafesino Eulogio Balmaceda tuvo sus minutos de fama cuando Natalia, una de sus nietas, captó esos 17 segundos que serán inolvidables para toda la familia en los que su abuelo no puede emitir palabra de la emoción que siente al ver por primera vez campeón a Colón, el equipo de sus amores.

Esa emoción que se hizo viral desde el momento en que Natalia subió el video a sus perfiles de Instagram y de Twitter es producto de una hermosa historia de fidelidad por la camiseta que tanto ama su abuelo y de las diferentes vicisitudes que le fueron ocurriendo en los últimos años.

Un famoso vecino al que conocen como “Chiche Bal”
A Eulogio, cuenta Natalia, en el barrio Las Flores 2 la mayoría de sus históricos vecinos lo conocen como “Chiche Bal”. Casi todos comparten la misma pasión por El Sabalero, el equipo que acaba de consagrarse campeón por primera vez en sus 116 años de historia al vencer en la final 3 a 0 a Racing.

“Desde que tengo memoria que voy a ver a Colón, hace más de 65 años que soy socio y tuve el placer de ver nacer al actual estadio en 1946 (Brigadier General Estanislao López, conocido popularmente como el Cementerio de los Elefantes) ya que antes teníamos uno con tribunas de madera”, cuenta “Chiche”.

Hace más de 60 años que este simpático abuelo, que toda su vida trabajó como empleado municipal, conoció a quien sería la mujer de su vida. Con ella no solamente compartieron una vida llena de lindos momentos, rodeados del cariño y la admiración de la bella familia que formaron, sino que además los unía el amor por Colón. Juntos imaginaban cómo estaría el barrio y toda la ciudad de Santa Fe cuando el “El Sabalero” gritara campeón. Sin embargo, hace tres años ella falleció, suceso que significó la mayor tristeza para su marido. “Lo que más le cuesta hoy en día a él, y a toda la familia, es superar la muerte de mi abuela, el amor de su vida. También era muy sabalera como él, le gustaba compartir su pasión con ella y un poco en sus lágrimas, además del sueño cumplido de salir campeones, también lloraba porque la extraña, le hubiera encantado compartir la felicidad con ella”, se emociona Natalia.

Desilusión
En el año 2019, en medio del duelo por esa irreparable pérdida, “Chiche” sufrió un “pequeño” ACV que se sumó a su afección en los riñones (tiene una dieta especial) por lo que desde ese momento, especialmente, su familia está mucho más atenta a él.

“Casualmente” ese 2019 también fue un año muy especial en la historia de Colón ya que por primera vez en su historia logró jugar una final internacional: la Copa Sudamericana. Muchos recordarán la peregrinación de los más de 40.000 hinchas que viajaron desde Santa Fe hasta Asunción donde se jugó el partido ante Independiente del Valle de Ecuador. Más allá de la derrota, ese 9 de noviembre quedará guardado en la memoria de todos los hinchas que estuvieron presentes en el estadio y los que lo vieron por televisión.

Tras ese partido “Chiche”, como no podía ser de otra manera, se puso muy triste y pensó que era la última oportunidad que tenía en su vida para cumplir con su gran deseo. Tenía 89 y siendo Colón un equipo que no solía jugar finales aquella derrota parecía no darle esperanzas.

Una nueva esperanza
En el 2020 llegó la pandemia del coronavirus a la Argentina por lo que su hija, la mamá de Natalia, decidió que era el momento ideal para llevarlo a su casa para poder tenerlo muy cerquita, cuidarlo y recibir los mimos de todos sus nietos. Durante ese año, entre otras cosas, cuando el virus lo permitía, cada vez que jugaba Colón se juntaban en la casa para ver los partidos. Y a los pocos meses del confinamiento cumplió 91. Aunque los deseos al apagar las velitas no se cuentan, sus nietos están convencidos que uno de los tres pedidos estuvo relacionado con el fútbol. ¿Se habrá imaginado este abuelo el gran torneo que haría Colón tras la vuelta como DT de Eduardo Domínguez? ¿Habrá pensado que El Pulga Rodríguez, a los 36 años, jugaría el mejor campeonato de su vida? ¿Habrá habido lugar para sospechar que un tal Facundo Farías, delantero del semillero, sería una de las revelaciones del certamen y que el doble 5 integrado por Lértora y Aliendro se convertiría en la envidia de los seis equipos grandes? Parece mucho. No obstante ello, a medida que comenzó el torneo “Chiche” se fue entusiasmando, especialmente con ese arranque demoledor alcanzando las cinco victorias consecutivas. Pero nada hacía prever lo que iba a ocurrir el viernes pasado.

Un sueño cumplido: Colón campeón!!!
Cuando el lunes 31 de mayo, con mucha autoridad Colón derrotó en la Semifinal 2 a 0 a Independiente “Chiche” le comentó a Natalia que, por un lado, tenía mucha fe en poder gritar campeón por primera vez en sus 91 años. Por el otro, la derrota de la final en Asunción le colocaba una pesada barrera difícil de poder olvidar.

El viernes 4 “Chiche” se despertó más temprano que lo habitual. ¿Quién le podía decir que siguiera durmiendo? La ansiedad pudo mucho más. Si bien la final era a las 19, unas horas antes la casa comenzó a recibir a los más íntimos en una previa que pareció eterna. Natalia no podía parar de mirar a su abuelo. Miradas de ternura, de amor, de incondicionalidad. Todos lucían el atuendo rojo y negro y por supuesto que “Chiche” tenía colocada su casaca, la misma con la que había visto la final de la Sudamericana.

En el comiendo del partido “Chiche” alentaba y se ilusionaba con las corridas de Bernardi y la participación de Ferreyra. Pero el final del primer tiempo, con el resultado clavado en 0, lo hizo sentir un poco escéptico. Fue Natalia la que en el entretiempo se quedó conversando con él para levantarle el ánimo. Le dijo que se quedara tranquilo porque con la actitud con la que había jugado su equipo los primeros 45 minutos, el gol no tardaría en llegar. Y no estaba para nada equivocada.

Cuando a los 12 minutos de la segunda etapa Aliendro puso el 1 a 0 “Chiche” se animó a esbozar una pequeña sonrisa y cuando a los 27 Bernardi anotó el segundo, esa sonrisa se fue agrandando hasta que el tanto de Castro sobre el final le trajo ese alivio que tanto necesitaba.

“Desde chico que esperaba un campeonato, su sueño siempre fue ver al club de sus amores en lo más alto y gracias a Dios llegó este día para ver su sueño hecho realidad”, llora Natalia.

Con tanta emoción contenida “Chiche” no tenía casi fuerzas para gritar, pero sus ojos denotaban esa satisfacción y esa felicidad por estar viendo, por primera vez, la vuelta olímpica de su equipo. Y fue en ese momento, cuando Natalia se levantó del sillón y captó con su celular esos 17 segundos que parecen poco tiempo, pero quedarán grabados para siempre en el corazón de su abuelo y de toda su familia. Y, seguramente, su abuela, en el lugar donde esté, habrá sentido esa misma emoción y felicidad que acompaña a todo el gran pueblo sabalero.

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