“EL COVID FUE UNA BISAGRA EN MI VIDA”

Estuvo casi cuatro meses internado. La pasó mal y adelgazó 15 kilos. Ahora se recupera con kinesiología, ejercicios y buena energía. El reconocido actor Raúl Rizzo habla con Comunidad PAMI sobre esa experiencia, la necesidad de cuidarse y de sus proyectos, que de a poco vuelven a tomar forma.

Por estas horas, el actor Raúl Rizzo, que el 18 de junio cumplirá 73 años, se recupera de las secuelas que le dejó el COVID. Acaban de darle el alta tras cuatro meses intensos que incluyeron intubación en terapia intensiva. En el medio, neumonía. Perdió 15 kilos. “Pasé un momento horrible. No se lo deseo a nadie”, dice ahora a Comunidad PAMI. Kinesiología, foniatría y ejercicios físicos para recuperar masa muscular forman parte de sus rutinas.

En su casa del barrio de Villa Luro, al oeste de la Ciudad de Buenos Aires, suele recibir al médico clínico que lo acompaña en la recuperación. Cuando puede, sale a dar vueltas por las calles del barrio en el que nació. Tomar aire, despejarse son herramientas necesarias para seguir adelante.

¿Cómo resumís este momento?

El COVID fue como una bisagra para darle importancia a cosas de la vida a las que no le daba bola. Cuando la pasás tan mal te das cuenta de que son las pequeñas cosas las que construyen la vida. Estuve grave, salí y ahora le doy más valor a todo. Pero no es solo pensando en mí. También hay que darle valor a los trabajadores de la salud como camilleros, enfermeros, gente que limpia las habitaciones, médicos… Son personas maravillosas. Y volviendo a mí, me emociona darme cuenta del afecto, el amor que me transmite la gente en general y mi familia en particular. La conducta de mi mujer (Paola Tumino) fue gigantesca. Lo mismo mis hijos. Y Dios, que me dio una mano y me dijo “sigamos”.

¿Sos creyente?

No soy tan creyente, pero creo. Y no desde hace mucho. Tenía dudas antes, ahora no. Evidentemente hay un ser superior que derrama amor por nosotros y que debe estar muy ocupado por las cosas que pasan.

Como hombre que defiende sus ideas, ¿te preocupa la llamada grieta?

La división argentina viene del fondo del tiempo. No es por el COVID. Ocurre desde las invasiones inglesas, cuando algunos estaban a favor de los españoles y otros defendían esta tierra. Después, peronismo y antiperonismo. Ahora, supuestos libertarios. Pero sin vida, ¿qué libertad hay? Esto no pasa solo en la Argentina. Está muy oscuro el mundo. Los medios de comunicación, claro, potencian ese oscurantismo. Por suerte hay una gran mayoría de gente que separa la paja del trigo y vislumbra quién es quién. La grieta está impulsada por el capitalismo salvaje en el que vivimos.

Tus ideas y convicciones las defendés con mucho temperamento…

Temperamento, tengo. Por eso soy actor: hay que tener temperamento para ser actor. Se necesita de una gran cantidad de energía para hacer personajes que pueden ser introvertidos o no, pero intensos. Y la vida la tomo con intensidad. Eso, supongo, me salvó. Pero antes que ninguna otra cosa soy ciudadano. Sería bueno que cada uno ejerciese como ciudadano plantándose frente a la mentira y el cinismo. Soy así.

En esta línea, ¿por qué es tan importante la educación pública?

La escuela debería ser siempre pública. No debería existir el negocio de la educación ni el de la salud, como otros negocios viles que tiene el sistema capitalista. De la escuela pública y de la universidad pública salieron los más destacados científicos, jueces, etc. También salió escoria. Pero en la escuela privada se paga para estudiar.

¿Cómo te las arreglás para disfrutar de las actividades culturales?

Extraño al teatro, que es mi preferido. Lo disfruto como el cine y la televisión, pero en el teatro uno está completo. Uno se expresa con su cuerpo. Uno y el espectador están vivos en ese momento. Es un episodio único e irremplazable. En cuanto al día a día, sacando lo que tiene que ver con mi recuperación, leo bastante, miro tele, escucho música.

¿Proyectos laborales?

Por ahora, quedaron truncos. Me llamaron para hacer un programa de tv pero por mi internación no pude hacerlo. Tengo pendiente una obra de teatro de Pacho O’Donnell, La tentación, que se basa en los últimos días de Manuel Dorrego, el primer gobernador de las Provincias Unidas. Y volví a dar clases de Zoom.

Hace siete meses, con la muerte de Maradona, los argentinos perdimos a uno de nuestros máximos referentes culturales. ¿Qué sentiste, como fanático futbolero que sos?

Perdimos a un enorme representante. Alguien que podía ser el espejo de muchos. Un referente impresionante. No puedo concebir que se haya muerto. Me da la sensación de que en algún lugar está. Era tan grande que parecía inmortal. No termino de asimilarlo.

Te queda River…

Uno ama a los clubes de fútbol y no sabe por qué. ¡Pero este fútbol! A River le pasó algo siniestro cuando tuvo que salir a jugar a pesar de todos los contagios que había en su plantel. Estoy totalmente en contra de este fútbol que debería estar parado. Es un negocio. Negocio en el que participan muchos periodistas deportivos que no quieren perder su tajada. ¿Viste lo que son los programas de fútbol? Son totalmente prescindibles. Con que hablen una vez a la semana alcanza. Ya no entretienen. Simplemente colaboran para apagar el incendio con nafta. Los jugadores deberían ser los primeros en rebelarse. Porque son ellos los que se exponen en viajes, hoteles. Pero el jugador acata. Y otros, en cambio, traicionan a su clase social.

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