“TENGO ESPERANZA EN UN MUNDO MEJOR”

La gran Thelma Biral volvió a los escenarios. Con todos los protocolos afinados, regresó con Brujas, una de las obras más emblemáticas del teatro argentino. Cree que estos tiempos que nos toca vivir son una especie de refundación. “Lo bueno será más bueno y lo malo menos malo”, alienta.

Comunidad PAMI

En 1991 arrancó en Mar del Plata una obra de teatro integrada por una selección de actrices: Thelma Biral, Moria Casán, Graciela Dufau, Nora Cárpena y Susana Campos. Brujas. Treinta años después, con elenco parcialmente renovado (Sandra Mihanovich y María Leal) que se suma a figuras que permanecen (Biral, Casán y Cárpena), Brujas está de nuevo sobre el escenario. Ahora en el Multitabaris, en Corrientes 831, en Buenos Aires.

Lo llamativo no es solo la vigencia de una obra de tres décadas. Lo que también llama la atención es su regreso en pandemia por covid 19. “Un gran trabajo de resistencia”, define Thelma Biral en charla con Comunidad PAMI al recordar la convocatoria del empresario Carlos Rotemberg, a fines del año pasado.

Ahora Thelma Biral disfruta de las funciones que van de jueves a domingos (los sábados son dos) porque le permiten -protocolos mediante- salir a la calle y reencontrarse con una Corrientes llena de vida. Además, dice, le hace bien juntarse con sus amigas y el equipo de producción que hace posible la obra.

¿Cómo son tus días actuales?

No he descansado mucho. Entre las funciones de Brujas, otros proyectos y los problemas de cadera de mi perrita, que ya está vieja, vengo medio complicada. Pero básicamente estoy bien. Contenta por Brujas y sus 30 años. No me olvido de que seguimos en pandemia, pero antes la cosa estaba peor. Volver a Corrientes y ver los teatros con sus luces encendidas, con presencia, hace bien. Me pone contenta que la gente se atreva a volver al teatro.

¿De qué forma se trabajan los protocolos?

El público y nosotras estamos muy cuidados. En nuestro caso, tenemos una nueva puesta pandémica. No nos acercamos, no nos tocamos. El barbijo lo llevamos hasta el escenario, donde nos lo quitamos. Es una bendición tener trabajo hoy en día.

¿Qué impresión te dejó volver a actuar?

Fue duro volver. Se trató de una decisión que tomamos algunos actores para mantener un teatro vivo, presente. Sin vacunas, no fue fácil. Corrimos un riesgo y lo hicimos. Pero repito: no fue fácil.

¿Dudaste en algún momento en volver?

Nunca. Estuve un año metida en casa, como todo el mundo. Cuidándome, con las mismas restricciones que el resto. No veo amigos, ni familia. Eso es lo que más me jorobó. Así que salí de mi casa a hacer Brujas contenta porque por lo menos iba a ver a alguien.

¿Cómo seguirán las cosas?

Tengo la esperanza de que esto sea una especie de refundación. Creo que lo bueno será más bueno, y lo malo menos malo. Encuentro que hay gente que cambió. Más emotiva, más emocional, más expresiva. Eso, en base a los pocos que veo. Creo que tiene que haber un cambio fundamental en todos, porque esto que pasa es una batalla contra nosotros mismos.

¿Sos optimista en general?

No. Soy luchadora para concretar algo que quiero. A veces no tengo optimismo. Pero hay otra gente que es optimista todo el día. Moria (Casán), por ejemplo. La One es optimista. Para ella, todo está bien. Yo no soy así. Lucho, pero no digo “qué buena está la humedad”.

¿Moria es amiga, compañera?

Amiga. Moria es una tipa sensible, inteligente. Me encanta eso. Buena mina. Solidaria. Está siempre que se la necesita. Escucha. Muy buena. En Brujas formamos un grupo de gente muy buena en lo humano. María Leal y Sandra Mihanovich, que se sumaron, son amorosas y talentosas. Y Nora Cárpena, con quien hemos trabajado juntas y ya nos conocíamos hasta por cómo respiramos. Pero ninguna es como Moria, así, tan optimista.

Había un posible regreso a la radio. ¿En qué quedó?

Dije que no, porque por ahora no puedo. Es complicado sumar trabajos y trabajos cuando tenés mascotas. Y encima la pandemia.

¿Qué sentís por la radio?

Me encanta. Me parece maravillosa, de las cosas más difíciles de hacer. La gente se engancha mucho con la radio si presentás algo bueno. Además, es cómoda. Cuando era chica la radio era lo que teníamos en casa. Está bueno eso de volver al radioteatro. Si tenés un buen texto, una buena historia y buenos actores es fantástica.

¿Tenés alguna historia pendiente para interpretar?

Quizás una asignatura pendiente, que me quedó en el alma, haya sido My fair lady (Mi bella dama), que la ensayé mucho tiempo, incluso había grabado pistas. Tenía un elenco bárbaro, con Pepe Soriano, Irma Córdoba. ¡Qué se yo! No se pudo hacer porque en ese momento había cambiado la moneda, el tiempo del Austral. Me gusta mucho la comedia musical: no soy cantante, pero me gusta interpretarla como actriz.

¿En qué otras facetas ligadas a la actuación te ves?

Pude hacer dirección. Me gusta la docencia, con los chicos, con los muchachos que van al curso. Me gusta mucho dirigir.

¿Dónde te sentís ubicada?

Todos los días cambio de parecer sobre dónde estoy parada. Cuando no me siento con fuerzas o estoy sin optimismo me siento parada muy atrás. De repente me entran buenas cosas en la cabeza, porque siempre estoy pergeñando algo, y me alegro. No me quiero parar en algún lugar definitivamente. Prefiero seguir buscando, como buscando mis personajes.

¿Y al mundo cómo lo ves?

Pondré una cuota de optimismo en la refundación del planeta. Hay un mensaje del universo, de la naturaleza.

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