“HAY QUE PREPARARSE PARA UNA BUENA VEJEZ”

Invitado por Comunidad PAMI, el guionista y escritor Pedro Saborido reflexiona sobre la vejez y cuestiona el viejismo que nos invade de la mano de un “novedismo” constante. “¿Cómo podemos suponer que vamos a tener siempre 40 años?”, se pregunta en esta entrevista donde también imagina qué le dirá a sus bisnietos sobre la pandemia.
Comunidad PAMI

Hay que leer y hay que escuchar a Pedro Saborido. Ver la realidad con humor, sobre todo esta que estamos atravesando, duele menos. Y eso es lo que consigue Saborido cuando escribe. En esta charla con Comunidad PAMI cuenta que el humor le sale sin premeditación. Y habla del peronismo, del COVID-19 y la cuarentena y hasta imagina qué hubiese pasado si, como escribió, fuese hijo de Mecha -su mamá- y de Juan Domingo Perón.

Pedro Saborido, de Gerli, en el sur del conurbano bonaerense, trabaja en el programa El Mañana, conducido por Mex Urtizberea en Radio del Plata, de lunes a viernes de 9 a 12. También en Radio Nacional, donde junto a Daniel Miguez hacen Mundo disperso, los domingos a las 12; con ellos estaba Rodolfo García, ícono de la música argentina fallecido hace poco más de un mes.

Sus columnas conocidas como Conurbanía pueden escucharse por Spotify. Y sigue dando charlas y escribiendo. Sus últimos tres libros son Una historia del fútbol, Una historia del peronismo y Una historia del conurbano. Tal vez haya un cuarto. “Siempre estoy escribiendo”, dice. Y algo que no deja nunca es de charlar con Diego Capusotto, compañero de ruta desde hace décadas. Tal vez, cuenta, hagamos una temporada corta, “pero no por ahora”. Por suerte, las redes sociales permiten volver una y otra vez al dúo.

En tu último libro hacés una especie de radiografía del conurbano. ¿Hay una mirada conurbana, si se quiere, en cuanto a lo que pasa con la cuarentena? Te lo pregunto porque desde los medios de comunicación la mirada sigue siendo desde CABA.

La mirada de los medios es desde los centros metropolitanos, con sus costumbres o culturas, que son las que generan la opinión, muchas veces, y que reflejan los productos que se venden. Pareciera que todos nos podemos quedar en casa y todos estamos cómodos y todos podemos elegir películas y libros para leer o amasar masa madre. En el conurbano se repiten los mismos fenómenos sociales. Es que el conurbano es un gran conglomerado de clases y culturas. Entonces las miradas siempre son más variadas. Ricas en cuanto a cantidad.

Si como escribiste en “Mi mamá inventó el peronismo”, Perón hubiese conquistado a tu mamá y de esa unión nacías vos… ¿cómo sería ser hijo de Perón?

Los hijos o hijas de los grandes líderes pueden tomar el camino de seguir al padre o el camino de seguirlo pero desde otro lugar. No sé qué hubiese pasado si fuese hijo de Perón. Creo que el peronismo hubiese sido lo mismo si Perón o Evita hubieran tenido hijos. Si hubiesen tenido hijos quizá tampoco ellos hubiesen sido lo mismo. Es una pregunta muy difícil de responder.

¿Cómo hacés para hacer humor en medio de la tragedia?

La tragedia es constante. Esta se nota más. Acá estamos todos metidos en el mismo tema. Lo que nos pasa es constante y va agarrando a sectores, a personas, a barrios, a ciudades, a colegios. Puede ser desde el choque de un micro con chicos del colegio a una inundación. Estos peligros nos atraviesan a todos. El humor aparece de la misma manera que aparece todo el tiempo cualquier otra circunstancia. Lo que tiene el humor es que se trata de una forma de ponerse a mirar algo.

¿Te resulta una exigencia hacer humor con lo que pasa? ¿O simplemente sale?

No me sale humor con todo lo que hago. Me parece que a veces sale de manera espontánea, como cuando estás hablando con tu familia y colegas. ¡Qué se yo! A veces es un trabajo ponerse a hacer humor sobre algo. A veces sale y a veces no. A mí, por suerte, me salió un esquema de trabajo en el que aparece el humor más porque me sale que por obligación. Me refiero a que no me obligo a hacer humor con un tema. Si veo, si siento que aparece algo que se me ocurre, empiezo a tirar de la piolita y veo si hay más.

En tus redes subiste un video muy gracioso sobre la cuarentena. ¿Cuál de las cosas ocurridas en la cuarentena te sorprendió más?

Lo que más me sorprendió de la cuarentena es no suponer que iban a pasar las cosas que nos pasaron. No suponer que iba a haber gente muy solidaria y gente muy estúpida. Gente que pensara en términos solidarios y gente que pensara de manera individualista. Miserable es el individualismo. Ese individualismo que muchas veces viene de la ignorancia, de la necesidad, de la falta de una mínima reflexión. Creo que ese discurso individualista que tergiversa la idea de libertad es lo más miserable. Disfrazar un montón de odio con palabras bellas como libertad y república es miserable.

¿Y cómo ves a la Argentina en este año y pico de pandemia?

Es esta que atraviesa la pandemia, que viene del macrismo, que hoy intenta empujar y apela a la fuerza de un montón de gente para ser mejor, para que la gente esté mejor y viva un poco mejor. Eso es trabajo de la política: que la gente esté mejor. De eso se debe tratar el peronismo, más allá de cualquier cuestión ideológica: de que la gente esté mejor, que la pase mejor. Que tenga más elementos para ser feliz.

Todos vivimos una situación extraña, como por la mitad. Porque hay como una fuerza para tratar de seguir viviendo como vivíamos. Y eso es el barbijo, el distanciamiento social, el protocolo. Hay una forma de ver cómo hacemos para que todo siga como era antes. Además, con todos los inconvenientes que trae en la vida de mucha gente por temas de salud o económicos. La veo bastante entera a la Argentina. Y me sorprende los niveles de naturalización de la tragedia y de negación.

¿Cuáles son tus rutinas en cuarentena?

Mis rutinas en cuarentena son afortunadas porque puedo trabajar desde mi casa y de alguna manera las rutinas hacen a tu vida. Entonces esas nuevas rutinas me cambiaron la vida. Me muevo más por mi barrio y hago más reuniones por vías electrónicas desde mi casa. Pero este impacto no lo veo como una consecuencia agradecida frente a las cosas que le ha ocurrido a mucha gente.

¿Qué recuerdo físico de la cuarentena guardarías para darles a tus bisnietos dentro de unos años?

No hay duda que el certificado de vacunación. Quizás junto con el barbijo, ¿no? Son como dos momentos. ¡Y un rociador de alcohol al 70! Pero eso, el rociador, creo que lo vamos a seguir usando. Por lo menos yo: me acostumbré y me gustó.

Hace unos días participaste del lanzamiento de la plataforma de los talleres y cursos universitarios de PAMI. ¿Qué opinás sobre esta herramienta pedagógica?

Me gusta ver las cosas que hace el PAMI por las personas mayores para contraponerlo al viejismo que nos invade de la mano de un novedismo constante, de una hiperproducción de modas, contenidos, costumbres, objetos, mercancías. Una especie de círculo acelerado de consumos. Pero en medio de eso tenemos que estar atentos a lo que vamos a ser todos. Eso me sorprende: ¿cómo podemos ser tan estúpidos de no prepararnos para tener todos y todas una vejez más linda? ¿Cómo podemos suponer que vamos a tener siempre 40 años? Lo veo como una contradicción: si lo que queremos es vivir muchos años, ¿cómo no estar pensando que lo mejor es trabajar para los viejos y viejas, para los que están más adelante?

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