El milagro de Hortensia; tiene 97 años, pasó un mes internada y le ganó al COVID

Se contagió junto a su hija, su yerno y su nieto, a quienes les decían que estuvieran preparados para lo peor. Pero volvió a su casa y hoy se recupera de las secuelas. “A mi mamá, su espíritu positivo y sus ganas de vivir la salvaron toda la vida, incluso, cuando murieron mis dos hermanos”, le dijo Estela Callejas a Infobae

Por Soledad Blardone
24 de Junio de 2021
Infobae

Hortensia Bouzón de Callejas nació en Pontevedra, España, el 7 de septiembre de 1923. Vivió toda su juventud en Montevideo, Uruguay, hasta que finalmente se asentó en Villa Urquiza con su marido y sus tres hijos. Hoy, se convirtió en la abuela de 97 años que le ganó al COVID-19, luego de permanecer casi un mes internada en el Hospital Tornú.

Hortensia siempre tuvo una vida muy activa, nunca dejó de trabajar y se dedicó por completo a sus tres hijos, pero en los 90 sufrió su peor tragedia: con apenas cuatro años de diferencia, los dos varones fallecieron a los 44 años. Desde entonces, su hija Estela Silvia Callejas (56), su yerno Ángel (56) y su nieto, Tomás (26), que viven a la vuelta de su casa, pasaron a ser los pilares de su vida.

El mes pasado, los cuatro se contagiaron de COVID-19. Hortensia, que es hipertensa, comenzó con dolores en su cuerpo, fue hisopada, dio positivo y terminó internada en el Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú debido a una neumonía bilateral. Allí, recibió oxígeno, estuvo en terapia intermedia y, afortunadamente, nunca necesitó pasar a terapia intensiva.

El 12 de mayo, su hija Estela empezó a sentir falta de aire y tuvo que ser internada durante 8 días por una neumonía bilateral en la clínica Olivos. Ángel y Tomás solo tuvieron tos y cansancio corporal, así que transitaron al COVID en su casa sin mayores problemas.

Contra todos los pronósticos y los temores de su familia, Hortensia recibió el alta después de pasar 28 días hospitalizada. Hoy, los cuatro le ganaron al COVID y la abuela se encuentra en su casa, recuperándose de las secuelas, sobre todo, en la memoria y el habla.

Mientras Estela estaba internada, su marido y su hijo recibían los partes médicos de Hortensia y el panorama no era nada alentador.

“Los médicos nos decían que había que estar preparara para lo peor, sobre todo por la edad, y porque transita un cáncer de mama, que por suerte está quieto. Quedó aislada, con oxígeno y la primera semana había que pasar el día a día, porque el pronóstico era incierto. Por la neumonía, no era seguro que saliera. Después de una semana y media, empezó a saturar mejor y le fueron bajando el oxígeno progresivamente, así que la pudieron pasar a sala común. Pero, al igual que el resto de los internados, terminó agarrándose un virus intrahospitalario, que se manifestó con síntomas de diarrea, pero a mi madre solo le duró un día. Con los antibióticos, se recuperó muy pronto. Los médicos no lo podían creer”, le dijo Estela a Infobae.

Su hija dice que su madre siempre fue una persona muy positiva, con mucho sentido del humor y llena de vida: está convencida de que eso fue lo que la ayudó a recuperarse.

“Las ganas de vivir que tiene hicieron que pudiera salir. Hoy, se está recuperando de las secuelas en su casa, aunque algunos días está un poco perdida. Está muy mimosa, típico de los abuelitos, y creo que debe estar feliz porque me tiene 12 horas por día junto a ella. A veces se despierta, y no sabe si está en su casa o en el hospital, así que yo le voy recordando que las dos estuvimos internadas. Me dice que se siente cansada, algo que los médicos nos dicen que es normal después de transitar el COVID. Yo también me siento extremadamente cansada”, indicó su hija.

“Yo tuve todos los síntomas, desde falta de aire, dolor de cuerpo, diarrea, falta de olfato y gusto, tos, fiebre y dolor de garganta. Me hisopé y quedé internada en la clínica Olivos por una neumonía bilateral. Me faltaba el aire, al punto que no podía levantarme de la cama para ir al baño, así que me pusieron oxígeno. Estuve 8 días en sala común, donde me medicaron con corticoides y anticoagulantes, hasta que me dieron el alta”, contó.

Pero no solo Hortensia quedó debilitada por las secuelas del COVID, sino que tanto su nieto como su hija y su yerno aún no están recuperados.

“A los cuatro nos quedaron secuelas en la memoria, incluso, a mi hijo. Estamos como distraídos, colgados, con la cabeza quemada, se nos van las palabras que estamos diciendo… Por otro lado, a mi marido y a mí nos quedó un agotamiento impresionante. Mi esposo hacía mucho ejercicio y ahora se cansa porque saca a pasear al perro. Mamá está con problemas en la memoria, mucho cansancio y dolor corporal”, expresó.

Cuando comenzó la vacunación para los mayores de 80, Hortensia le hizo saber a su familia que no quería vacunarse. Ahora, tal vez después de haberse visto cara a cara con la muerte, parece haber cambiado de opinión y planea hacerlo junto a su hija.

“Antes de todo esto, me dijo que no se iba a vacunar de ninguna manera. El otro día me escuchó hablar de la vacuna, le pregunté si ahora la quería y, como por ahora no puede hablar, se encogió de hombros, como dando a entender que lo decida yo. Así que nos vamos a vacunar todos”, destacó.

Hortensia no tuvo una vida fácil, pero su personalidad avasallante y su espíritu positivo siempre la ayudaron a salir adelante. Nacida en Pontevedra, España, a los 3 años llegó a Uruguay, donde vivió en su juventud en Montevideo trabajando como modista para las mujeres de la alta sociedad. Allí, se casó por primera vez cuando era muy joven, pero finalmente se enamoró de un argentino -un inspector de Migraciones a quien conoció a bordo del Vapor de la Carrera- y, de su mano, llegó a Buenos Aires.

Se casó por segunda vez y se convirtió en madre de tres hijos, pero tuvo la desgracia que en los 90 Horacio y Eduardo fallecieron a los 44 años, con menos de cuatro años de diferencia. El primero murió de cáncer, mientras que el segundo falleció de un paro cardíaco. Hortensia lo encontró sin vida en la casa que compartían.

“Solo una persona que tiene un gran espíritu positivo como mi madre puede superar la muerte de dos hijos tan jóvenes y derrotar al COVID. Ella era muy creyente, hasta que fallecieron mis hermanos, pero después se enojó mucho con Dios porque no podía creer lo que le había pasado. Lo superó sola por su espíritu y no necesitó ir a terapia. Ese espíritu es el que siempre la hizo superar todo”, aseguró.

Hortensia trabajó durante toda su vida. Tuvo varios comercios de venta de carteras y bijouterie sobre la calle Triunvirato. Después, trabajó con su pareja en una heladería de Parque Chas, y más tarde en un kiosco. Con más de 70 años, trabajó en una empresa de mudanzas: ese fue su último empleo ya que, después de la muerte de su segundo hijo, no quiso trabajar más.

“Su secreto es su optimismo, su fortaleza y la energía que tiene para vivir. Viajó muchísimo, se casó dos veces, trabajó siempre, vivió la vida… Fue una adelantada a su época y podría escribir un libro porque tiene mil historias para contar. Quiero que el caso de mi mamá sea una luz de esperanza para todas aquellas personas que la están pasando muy mal. Es fundamental tener mucha fe en lo que uno crea, no importa lo que sea. El espíritu positivo y las ganas de vivir la salvaron… ahora y siempre. Le gusta vivir la vida: se la pasó contando chistes, siempre alegre y disfrutando del día a día. Nunca se preguntó por qué le pasó todo lo malo que vivió, como perder a sus dos hijos tan jóvenes o ahora el COVID. Ella siempre se levantó y siguió adelante”, finalizó Estela.

https://www.infobae.com/sociedad/2021/06/24/el-milagro-de-hortensia-tiene-97-anos-paso-un-mes-internada-y-le-gano-al-covid-los-medicos-no-lo-podian-creer/