“TENGO LA ALEGRIA DE EMPEZAR A VER EL PRINCIPIO DEL FINAL”

Después de un año “en blanco”, como lo define, la actriz Esther Goris se llenó de proyectos. Uno de ellos es un biodrama, sobre la vida de su madre gallega. “Me interesa su mundo de lucha e inmigracion. Su vida es la vida de miles de hombres y mujeres que forjaron su destino lejos de su tierra”

Comunidad PAMI

Esther Goris es una de las actrices de mayor reconocimiento de nuestro país. También tiene un perfil como escritora y lectora. Una de sus interpretaciones fue la de Eva Perón. Aún se la recuerda por ese rol que, cuenta, le sirvió para que la gente le demuestre más afecto del que ella creía que generaba. Nacida el 5 de marzo de 1963, ha retomado proyectos artísticos tras un 2020 complicado por los problemas del COVID-19. Al respecto, y una vez más, plantó bandera en el terreno político. De esos temas habla en esta entrevista con Comunidad PAMI.

¿Cómo sobrellevas la pandemia?

Tiendo a una actitud de ponerle el pecho a las cosas, a estar lo mejor posible. Pero como a cualquiera, en determinado momento me venció lo de la pandemia. Me había constituido en torno al trabajo. El año pasado iba a ser muy bueno. Con varios proyectos. Una comedia romántica que se venía, Como te soñé. Trataba sobre una autora que se enamoraba de un personaje de ficción. Se iba a estrenar en el Teatro Picadilly. También una mega performance con dos cuerpos de baile. Y la obra de teatro Sex, una experiencia lindísima. No sigo enumerando porque sería largo. De golpe, nada.

¿De qué manera contrarrestaste esta realidad?

Apelando a rituales. Y escribiendo una película. Veremos qué pasa. No me olvido de que venimos de un año en blanco en muchas cosas. A una edad en la que ya no tenés ganas de pasar un año en blanco. Siendo esta vida tan corta, si sos niño el año blanco es terrible; si sos adolescente mucho más; si estás en tu madurez, pues un año así es mucho tiempo. Ni hablar si estás en la vejez. Pero eso ya sería meterse en un tema metafísico.

¿Cómo vivís este 2021?

Pensando en lo que se vivió.

¿Qué actividades se te hicieron costumbre en el último año?

Miré cine. Siempre fui de ver mucho cine. Completé películas que estaban pendientes de ver. De alguna manera también es lícito anestesiarse. Es más difícil con la literatura, que requiere un hábito de concentración del que nos hemos alejado casi todos. Hace unos 18 o 15 años el lector promedio en Argentina leía de 4 a 6 libros al año. Esto fue disminuyendo. Ahora tenemos que se lee muy poco porque hay una cantidad de estímulos externos enormes. En esta pandemia tuvimos tiempo para leer y la literatura es un universo al que entrás para participar de otro universo. Sin embargo, y a pesar del tiempo disponible, casi no pude leer. Ahora, de golpe, me apareció la alegría de empezar a ver el principio del final. Empecé a escribir. Si todo sale bien estrenaré un biodrama. En este caso sobre la vida de mi madre, pero que termina en la mía. Tal vez termine en una novela que tenga algo de biográfico.

¿Por qué elegiste contar a tu mamá?

Mi madre era inmigrante gallega. Me interesa su mundo de la lucha y la inmigracion. Me tuvo de grande, a sus 40 años. Su vida abarcó casi todo un siglo. Contar su vida es contar también una serie de episodios sociales del Siglo XX en España y en Argentina. La Guerra Civil española. Sus hermanos mayores fueron a luchar allí. En la Argentina vivió el peronismo de los 50. La autodenominada Revolución Libertadora. Luego, la dictadura. Vivió muchos procesos sociales y fue protagonista de esos sucesos. Su vida tiene interés porque cuenta la vida de miles de hombres y mujeres que dejaron su tierra y vinieron con el sueño de forjarse un destino. Nosotros, hijos de inmigrantes, ya quedamos pocos. Somos en algún punto los encargados de terminar de realizar ese destino.

¿Cómo eran tus padres?

Alegres. Fallecieron. Mi mamá se llamaba Rosalía y mi papá, Severino. Creo que cuando se transitan cosas tan grandes como una guerra o una postguerra, las personas quedan tan atravesadas que pueden darle importancia a lo que realmente tiene importancia. Y mis padres se la daban. Como digo en el documental que escribí sobre ellos (Morriña), la melancolía es un lujo que el inmigrante no puede permitirse. Mientras haya sol y comida y trabajo y arte y amor….

Te interesa mucho el tema de la inmigración.

Sí. De hecho había pensado en hacer un documental sobre la indocumentación para contar así historias de otros inmigrantes. Pero una semana antes de iniciar el rodaje mi padre murió en Galicia. Al día siguiente dije que si no lo empezaba ahí no lo empezaba más. Sentí que también por él tenía que hacerlo. Entonces lo empecé. Mi madre me acompañaba. Pensé que de pronto ella se quedaba sin el amor de su vida. Entonces fui la interlocutora de mi madre.

¿Da cierta paz cerrar una historia tan personal?

Un actor, una actriz nunca tienen paz. Nunca perseguí la paz, lamentablemente. Porque estoy tomada por pasiones y las pasiones poco tienen que ver con la paz. Y cuando una vive tantas vidas no se experimenta la paz. Así es la profesión. Creo que la ejercemos para que nos quieran.

¿Y te sentís querida?

Sí. Y de paso me cae de prestado el cariño que la gente siente por Evita. Encarnarla me ayudó a ser más querida.

¿Podrías decir algo, lo que se te ocurra, sobre Eva Perón?

Eva Perón es la maravillosa confluencia de una época: una mujer y un pueblo. Su figura, pese a su corta participación política, trascendió incluso los límites de la Argentina. Fue reconocida en todo el mundo. Hoy es un mito.

¿Qué estás leyendo ahora?

–La biografía de Gardel que escribió Felipe Pigna. Me parece un libro hermoso.

¿Cómo creés que se manejó la cuarentena en Argentina?

Muy bien. Tuvimos la suerte de estar en un país en el que las cosas se hicieron bien. Se instaló una cuarentena que tuvo consecuencias, pero todos los países, con más o menos cuarentena, han tenido que sufrir y seguir sufriendo. Vamos a sufrir un momento económico difícil, pero el gobierno lo manejó muy bien. ¿Qué duda cabe del acuerdo que hizo por adquirir la vacuna tempranamente? Por eso pueden venir vacunas a la Argentina. Hoy todos los países quieren vacunas y no hay tantas. Lástima que se utilizó políticamente. Es durísimo imaginar que se pueda jugar con eso. Me refiero a los que en principio se oponían a la cuarentena o desdeñaban la importancia de la pandemia.

No obstante hay una buena noticia y es que todo el mundo advierte que la vacuna es la salvación y que la Sputnik es una de las más eficaces. Se agotan un poco los argumentos de cómo fue llevado el tema. Pero hay algo sobrecogedor, terrible: el otro día miraba un programa de televisión y veía una enorme subversión de la realidad. ¿Cómo se puede llegar a eso? Se puede llegar porque se monta un andamiaje del que se parte de mentiras. Una mentira repetida una y otra vez hace el daño.

Esta pandemia puso sobre el tapete lo fundamental que es la intervención del Estado. Tenemos el resultado de los países cuyos presidentes han privilegiado la economía y el resultado de los que dieron más importancia a la salud.

¿Qué es lo primero que harás cuando se pueda volver a una vida más normal, sin tanto resguardo?

Salir con amigos a comer un ceviche, tomar unas copas y abrazarnos. Es mi sueño.

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