Así impacta el ejercicio físico en el cerebro

Un estudio controlado mostró que aumenta el flujo sanguíneo en la zona, lo que podría ser beneficioso.

Clarin
25.3.2021

No son solo tus piernas y tu corazón los que se benefician cuando caminás rápido: el ejercicio físico también tiene impacto en tu cerebro.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de UT Southwestern (Texas, Estados Unidos) mostró que en adultos mayores con pérdida leve de memoria que siguieron un programa de ejercicio durante un año, el flujo sanguíneo al cerebro aumentó.

«Esto es parte de un creciente cuerpo de evidencia que vincula el ejercicio con la salud del cerebro», afirma el líder del estudio, Rong Zhang, profesor de neurología en UTSW.

«Hemos demostrado por primera vez en un ensayo aleatorio en estos adultos mayores que el ejercicio hace que fluya más sangre al cerebro», explicó sobre el trabajo publicado en Journal of Alzheimer’s Disease .

Hasta una quinta parte de las personas de 65 años o más tienen algún nivel de deterioro cognitivo leve (DCL): pequeños cambios que afectan la memoria, la toma de decisiones o las habilidades de razonamiento. En muchos casos, el deterioro cognitivo leve progresa a demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer.

Los científicos han demostrado anteriormente que los niveles de flujo sanguíneo al cerebro más bajos de lo habitual y los vasos sanguíneos que conducen al cerebro más rígidos se asocian con el deterioro cognitivo leve y la demencia.

Estudios anteriores también sugieren que el ejercicio aeróbico regular puede ayudar a mejorar la cognición y la memoria en adultos mayores sanos. Sin embargo, no se ha podido establecer si existe un vínculo directo entre el ejercicio, la rigidez de los vasos sanguíneos y el flujo sanguíneo cerebral.

Ejercicio y deterioro cognitivo

«Todavía hay mucho que desconocemos sobre los efectos del ejercicio en el deterioro cognitivo», señala Colin Munro Cullum, profesor de psiquiatría en UTSW y coautor principal del estudio.

«Es probable que el DCL y la demencia estén influenciados por una interacción compleja de muchos factores, y creemos que, al menos para algunas personas, el ejercicio es uno de esos factores».

En el estudio, Zhang, Cullum y sus colegas siguieron a 70 hombres y mujeres de entre 55 y 80 años que habían sido diagnosticados con deterioro cognitivo leve.

Los participantes se sometieron a exámenes cognitivos, pruebas de aptitud física y escáneres de resonancia magnética (IRM) del cerebro.

Luego se los dividió al azar para seguir un programa de ejercicio aeróbico moderado o un programa de estiramiento durante un año.

El programa aeróbico incluía de tres a cinco sesiones de ejercicio por semana, cada una con 30 a 40 minutos de ejercicio moderado, como una caminata rápida.

En ambos grupos, los fisiólogos del ejercicio supervisaron a los participantes durante las primeras cuatro a seis semanas, luego hicieron que los pacientes registraran sus ejercicios y usaran un monitor de frecuencia cardíaca durante el ejercicio.

Cuarenta y ocho participantes del estudio, 29 en el grupo de estiramiento y 19 en el grupo de ejercicio aeróbico, completaron el año completo de entrenamiento y regresaron para las pruebas de seguimiento.

Entre ellos, los que realizaron ejercicio aeróbico mostraron una disminución de la rigidez de los vasos sanguíneos en el cuello y un aumento del flujo sanguíneo general al cerebro.

Cuanto más aumentaba su consumo de oxígeno (un marcador de aptitud aeróbica), mayores eran los cambios en la rigidez de los vasos sanguíneos y el flujo sanguíneo cerebral. No se encontraron cambios en estos parámetros entre las personas que siguieron el programa de estiramiento.

Si bien el estudio no encontró ningún cambio significativo en la memoria u otra función cognitiva, los investigadores dicen que puede deberse al tamaño pequeño o la corta duración del ensayo.

Los cambios en el flujo sanguíneo podrían preceder a los cambios en la cognición, dicen; por lo que ya están llevando a cabo un estudio más amplio, de dos años, que investiga más a fondo el vínculo entre el ejercicio y el deterioro cognitivo.

«Es probable que algunas personas se beneficien más del ejercicio que otras», dice Cullum. «Pero con el tamaño de la muestra en este estudio, fue difícil analizar subgrupos de personas para llegar a esas conclusiones», aclaró

Aún así, los datos son importantes para ayudar a explicar los efectos del ejercicio sobre el cerebro y por qué puede ser beneficioso, dicen Zhang y Cullum, ambos miembros del Instituto del Cerebro Peter O’Donnell Jr.

«Tener hallazgos fisiológicos como este también puede ser útil para los médicos cuando hablan con sus pacientes sobre los beneficios del ejercicio», considera Zhang.

«Ahora sabemos, sobre la base de un ensayo controlado aleatorio, que el ejercicio puede aumentar el flujo sanguíneo al cerebro, lo cual es algo bueno», concluyeron.

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