TEATRO EN CASA, UNA ALTERNATIVA CULTURAL EN TIEMPOS DE CUIDADOS

Mirta Romay es la fundadora de Teatrix, la plataforma que permite ver obras sin moverse de casa. Cuenta que por la facilidad de acceso y la oferta diversa y plural, las personas mayores son quienes más disfrutan de mirar teatro desde el living. E imagina qué diría su padre Alejandro Romay sobre este proyecto innovador.

Comunidad PAMI

“La gente mayor es la que más ostenta la cultura del teatro, incluso de manera presencial”, dice Mirta Romay, fundadora y directora de Teatrix, plataforma digital que permite ver obras de teatro a través de dispositivos electrónicos. En el catálogo hay títulos nacionales, algunos hasta hace poco en cartel; también se pueden ver clásicos nacionales y obras extranjeras. La propuesta es al mismo tiempo una forma de acceder al teatro en tiempos de cuarentena.

Mirta Romay entiende del mundo del espectáculo. Es la hija de Alejandro Romay, un hombre con peso propio en la historia de los medios de comunicación argentinos. Sin embargo, la experiencia en el ambiente artístico se convierte en incógnita cuando se trata de innovar en tiempos en los que las tecnologías se renuevan de forma constante. De eso habla con Comunidad PAMI.

¿El teatro es más frecuentado por la gente mayor?

Es lo que veo. Supongo que se debe a que la gente grande es más reflexiva, con más tiempo para sí misma. Pero en el off la mayoría es gente joven.

¿Teatrix se convirtió en una alternativa durante la cuarentena?

Tuvimos crecimiento en pandemia. Hasta se extendieron las edades: creció el segmento joven, que no era común en Teatrix. Lo común era gente de 40 años en adelante. El origen de la plataforma lo cimentó la gente más grande, que hizo un gran esfuerzo porque de alguna manera hay una incompatibilidad entre la edad y la tecnología.

Al principio les decía que eran héroes. Personas con interés en atravesar los obstáculos de la tecnología. Pero a la vez tiene lógica, porque salen menos. También se da que la situación económica para acceder al teatro presencial es más complicada. Por eso decidimos desde los comienzos que las personas mayores, entre ellos quienes son de PAMI, tengan un descuento en el abono.

¿Por qué funciona el teatro por streaming?

Entre otras razones, porque hay un cambio de paradigma. El teatro estuvo siempre. Entendí que las plataformas podrían ser un lugar para el teatro. Además permite el acceso de aquellas personas que no pueden asistir por distancia o por problemas económicos. Es también un servicio a la comunidad.

¿Te costó adaptarte a las tecnologías?

Ya tenía experiencias tecnológicas, emprendimientos personales. Empecé a entrenarme en el streaming, en congresos y en proyectos formativos. Entonces la que estaba en una burbuja de tecnología era yo, pero esa burbuja se rompió y hoy todos estamos en contacto con la tecnología, que ofrece cada vez más posibilidades de simplificar cosas, de accesibilidad.

Y a mí me entusiasma mucho lo nuevo. Tuve varias experiencias pero recién en el 2017 tomé la decisión de hacer una inversión más importante, en la que decidí seguir con la empresa. Empezamos a crecer sostenidamente y si atravesamos esta crisis de crecimiento tendremos una empresa internacional interesante. El haber tomado la decisión de incorporar a Teatrix a otros países, como México, Paraguay, Bolivia, Colombia y España, nos enfrenta a nuevos desafíos. Todo el tiempo estamos aprendiendo.

¿Cómo es llevar el apellido Romay?

Al comienzo lo sentía muy presente. El apellido Romay dejó la vara muy alta. Y cuando la vara es alta hay dos posibilidades: o te estimula o te inhibe. Con lo cual había que atravesar ese momento. Pero hoy no. Mi papá estuvo más al comienzo y como un desafío interno.

¿Te apoyaría con Teatrix?

Sí, porque era un tipo que siempre me apoyó. El viejo me súper apoyaba, en todo. Yo le fallé mucho, porque algunas veces me pidió ayuda y yo le tenía miedo. Los dos teníamos un carácter muy fuerte y preferí conservar la relación familiar. Terminamos bien porque le puse freno.

¿Costó ser la hija de Romay?

No era fácil. Tenía un nivel de exposición enorme. Enorme. Pero era la vida que teníamos. Era un tipo difícil, con mucho carácter. Era líder en todos lados. En casa, por ejemplo, decidía a dónde íbamos, qué se cocinaba. Se metía en la cocina. Una vez un periodista me preguntó sobre la ausencia de mi papá en casa. Y le dije que no, que era todo lo contrario. Que estaba híper presente. Era el tipo al que llamabas y solucionaba los problemas. Era híper presente.

Imaginá, por un segundo, que tu papá está con vos viendo Teatrix y…

Pará, pará. Ya te digo: lo imagino viendo Teatrix, corrigiendo algunas cosas y diciendo “filmá tal obra” o “yo te llamo a Fulanito”. Ese era también mi papá.

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