“Hay que vivir el presente y disfrutar de lo que tenemos”

La actriz Mimí Ardú habla de sus proyectos y cuenta cómo hace para sobrellevar estos tiempos de COVID-19 con prácticas tan recomendables como saludables. Y, por supuesto, apuesta a seguir cuidándose: “Hay que abrazar con el alma y dejar los abrazos físicos para más adelante”.

Comunidad PAMI

“Vivo sola, no tengo pareja, no tengo hijos y mis amigos son mi familia por elección. Solo tengo plantas, libros, perfumes, productos de limpieza y cuidados personales”, resume la actriz Mimí Ardú (en su Twitter @ardumimi) a Comunidad PAMI. El 28 de febrero cumplirá 65 años. Desde los últimos 20 su carrera artística no se detuvo. En 2002 hubo un quiebre. Su actuación en la película El bonaerense, de Pablo Trapero, le valió elogiosas críticas y premios. Cultiva el bajo perfil y es una de las actrices más queridas en el ambiente artístico.

La charla que sigue tiene que ver con estos tiempos de pandemia. Las preguntas de Comunidad PAMI giraron en torno a cómo lleva la cuarentena por COVID-19. Sus respuestas, se notó, no fueron a las apuradas. Todo lo contrario. Su dedicación para contestar merece ser destacada.

¿Qué es lo primero que se te ocurre decir de la cuarentena?

Que reforcé lo mismo que siempre sentí, que me fui sacando del camino a los ex familiares, ex amigos y personas que solo saben hacer daño. Alejarse de ciertas personas ayuda a vivir, eleva la autoestima y genera fortalecimiento espiritual.

Me di cuenta de que estoy preparada para esta guerra y para lo que la vida me depare. Andar por la vida sin mochilas, sin depender de nadie y que nadie dependa de mí, me libera de ataduras y creencias impuestas de las que también me liberé. Antes era católica y ahora soy agnóstica. Puse mi energía en mí misma y en la de los demás tratando de armonizar con mis seres elegidos para que nos acompañemos en este viaje.

¿Rutinas?

No tengo. Nunca sé qué voy a hacer, cómo ni cuándo. Lo único que sé es que voy a tratar de poner mucha voluntad a mis acciones.

¿Cuáles fueron los momentos más negativos y cuáles los más positivos de este tiempo?

Los más negativos ocurrieron al ver morir a tantas personas de diferentes edades y cada día comprobar que todo es tan efímero que me tengo que instalar en vínculos donde solo haya amorosidad y respeto. Una de las buenas noticias es que con mis amigos estamos juntos contra viento y marea, que todos los días nos elegimos para seguir acompañándonos.

Me conmovió la solidaridad de muchas ONG, de los comedores barriales, de la organización para que dejemos comida en en lugares determinados, con un cartel que decía “comida”.

¿Qué te pareció la actitud de la sociedad?

Al principio fue dolorosa pero ejemplar y después los irresponsables de siempre comenzaron a causar estragos. A eso se le sumaron los malos ejemplos de figuras relevantes, algo que me causó sorpresa e indignación.

¿Proyectos?

Este año, con la productora Midú Junco Producciones, voy a filmar mi segundo protagónico: “Desconocida”. Estamos esperando el apoyo del Instituto de Cine y Artes Audiovisuales. Con esta productora filmé el cortometraje «La profesora», con nueve millones de reproducciones, dirigido por Julio Midú. Y con ellos también filmé “Hojas verdes de otoño”, dirigida por Fabio Junco, y «Hermanitos del fin del mundo», con Topa y Muni.

Pero habrá que ver cómo sigue todo, porque se paró la actividad en el mundo, los actores no tenemos subsidios, no nos podemos jubilar. Y si lo hacemos, como en mi caso, como autónomos, hay que ahorrar cuando trabajamos.

¿Un deseo?

Lo único que deseo es que además de haberme premiado con el Martín Fierro, el Premio Clarín y el Premio Cóndor, a mis 64 años me sigan convocando y escribiéndome personajes para interpretar en cine, teatro o televisión.

¿Cuál fue la mejor manera de ocupar el tiempo de encierro?

Mi pasatiempo y mi tarea favorita, de acuerdo al Feng Shui, es tirar lo que no sirve, regalar cosas en buen estado y hacer donaciones para personas carenciadas. Lo que aprendí de mi madre desde el día que nací es limpiar sobre lo limpio y ordenar. Amo limpiar todo: es una de mis obsesiones, que disfruto mucho.

¿Cómo te comunicaste con familiares y amigos?

Extrañé a amigos que viven en el exterior. Con los de Argentina nos comunicamos por WhatsApp o por teléfono porque no tengo computadora. No sé usar Zoom, Skype y Meeting.

¿Qué aprendiste de la cuarentena?

Lo que aprendí en esta pandemia es que lo que nos salvará es el poder de adaptación. Tenemos que ahorrar cuando podemos, ser austeros y no tener ambiciones desmedidas.
Tampoco hay que anhelar cosas imposibles ni soñar con un mundo ideal porque no existe. Hay que vivir el presente y disfrutar de lo que tenemos. Debemos cuidar el agua y el medioambiente en general y empezar a valorar los alimentos que nos da la tierra. Creo que tenemos que poner más energía en el ser que en el tener. También aprendí que hay una responsabilidad personal: que si no me cuido, no me cuida nadie. Aprendí que la higiene, el alcohol, el barbijo y la distancia social son fundamentales. Que hay que saludar con los pies o codos.
Pero reconozco que extraño profundamente los abrazos, pero no es momento, hay que abrazar con el alma y dejar los abrazos físicos para más adelante.

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