“La diversidad sexual en la vejez y la pandemia”

“La diversidad sexual en la vejez y la pandemia”
Cómo afrontaron las primeras fases del aislamiento social preventivo y Cómo Cómo afrontaron las primeras fases del aislamiento social preventivo y obligatorio decretado para evitar la propagación del coronavirus, el estigma, la soledad y la importancia que tuvieron las redes de amistades para seguir adelante.
Por
Natalia Muñiz
Diario Popular
1 de noviembre de 2020

La soledad, la estigmatización, el regreso al closet de algunxs, la importancia de las de redes de amistad y de apoyo para seguir adelante fueron algunas de las situaciones que afrontaron las personas mayores LGBTI+ durante la pandemia.
Al considerarse a las personas mayores como grupo en riesgo «se las homogeneizó, se las metió a todas en la misma bolsa», sin tener en cuenta «la diversidad» como elemento clave «en las trayectorias de vida», con sus particularidades, señaló el investigador del Programa Envejecimiento y Sociedad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA),
Fer Rada Schultze
.
En declaraciones a este diario indicó que respecto a los adultxs mayores LGBTI+ «una de las situaciones que emergió en las investigaciones que hicimos en la pandemia fue la soledad ante el aislamiento. Como muchos, de jóvenes, fueron expulsados de sus hogares y/o no tuvieron hijos/as, eso se arrastra en la vejez, la soledad recrudeció» en los primeros momentos.
«También hubo quienes retornaron a la casa de algún familiar a fin de no transitar el aislamiento en soledad, lo que en algunos casos derivó en el ‘regreso al closet’, viendo vedada su identidad», advirtió, y agregó que «similar problemática experimentan» quienes viven en algunas residencias geriátricas.
Sin embargo, el sociólogo destacó que «lo que tiene la comunidad LGBTI+ es que ante estas situaciones emerge la solidaridad, las redes de amistad, de apoyo, esta segunda familia que se construye a lo largo de la vida. Se arreglaban para que ver quien pasa a buscar la medicación, quien hacía las compras».
Por otra parte, Rada Schultzer remarcó que el aislamiento «dejó reflejado la situación de vulnerabilidad de la comunidad trans, cuya esperanza de vida oscila entre los 35 y 45 años» y quienes pasan los 60 años «no llegan al centenar» de personas en Argentina. Señaló que «la falta estructural de recursos económicos y los problemas habitaciones» recrudecieron en la pandemia al indicar que «la mayoría vive en hoteles o pensiones, donde ya de por sí sufren una situación fuerte porque se les suele cobrar más que a otras personas, pagan dos o tres veces más por una habitación. Y muchas vendieron pertenencias para sobrevivir».
El docente e investigador manifestó que «una de las necesidades no tomada en consideración al principio de la pandemia versó sobre la salud, por un lado, el acceso integral a la salud de las personas trans, dado que muchas estaban realizando tratamientos de hormonización; y por el otro, el caso de las personas viviendo con VIH y el problema de los turnos; los controles y la restricción en el transporte público o por miedo debido a patologías previas».
En el caso de «las personas viviendo con VIH, para los turnos médicos o retirar medicación podían circular portando los certificados habilitantes pero devino en una vulneración al anonimato del/a paciente contemplado por la ley». Explicó que «en el registro, a la persona portadora del virus se la anota con un código pero cuando tenían que pasar por los controles de tránsito tenían que exponer su identidad».
En tanto señaló que «estas fueron las primeras cosas que ocurrieron cuando comenzó el aislamiento porque después se fue modificando de acuerdo a las fases».
En declaraciones a este diario,
Humberto Edgardo Corts
, miembro fundador de la organización Mayores en la Diversidad y del Frente de Personas Mayores, sostuvo que en la pandemia «como colectivo LGBTI+ tenemos cosas transversales a toda la sociedad y algunas particularidades».
«Tengo la impresión que la pandemia invadió todos los espacios y aquellos que por el estigma y la discriminación fueron aislados, se los terminó aislando más», manifestó.
Por otra parte señaló que «en el caso de las personas viviendo con VIH se nos complicó un poco los controles que son semestrales. Eso pasó al principio, hubo un momento de duda con respecto a la realización de los controles, pero en mi caso está normalizado, pude hacerlos en forma normal».
No obstante destacó que un problema «fue la confidencialidad», dado que con los controles de tránsito no se cumplía el anonimato porque «las personas viviendo con VIH, en el sistema de salud nos manejamos con un código».
Por otra parte indicó el tema de la soledad y que hay que considerar «cómo las personas hemos transcurrido nuestra vida e identidad, cómo llegamos a esa etapa, que pudo haber sido saliendo del armario. Pero en algunos casos, compañeros que vuelven a sus hogares familiares o viven en una residencia de larga estadía se ven obligados a regresar al placard porque con las personas grandes, de la misma generación, es mucho más difícil plantear este tema».
«Hay quienes nunca salieron del closet y transcurrieron la vida sin poder ser ellos mismos. En mi construcción particular he trabajado mucho para incorporarme en mis ámbitos familiares y también en la política y en el gremialismo», afirmó.
Acerca de Mayores en la Diversidad señaló que «somos un grupo que tenemos un trabajo de divulgación, hacemos visible qué nos pasa y transmitimos un mensaje de no a la estigmatización ni a la discriminación que sigue existiendo por ser persona mayor y por ser homosexual».
Corts también es vicepresidente del Centro de Jubilados/as de ATE Capital y destacó la importancia que se los considere como «sujetos políticos a fin que podamos participar en la generación y gestión de políticas públicas» destinadas a los adultxs mayores.
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