Programa de acompañamiento a las Personas Mayores

Lic. Olga Vega – directora Espacio Comunitario de ciencias del envejecimiento
Exposición brindada en Expomedical 2020
Desde el área de Ciencias del Envejecimiento de la Universidad Maimónides tenemos organizado desde hace más de 20 años, un espacio de actividades destinado a las personas mayores y que se encuadran dentro del PROGRAMA DE DESARROLLO INTEGRAL PARA UNA LONGEVIDAD CON BIENESTAR.
Este programa contempla talleres, cursos y encuentros participativos que se apoyan en tres ejes: la prevención de la salud, la educación permanente y la participación activa. Fundamentalmente lo que propiciamos es un ámbito de afecto, de contención y la estimulación para que se formen nuevas redes vinculares, es decir, para que las personas mayores que asisten puedan formar nuevos grupos de amigos
Este año, como en los anteriores, iniciamos las actividades en el mes de marzo con un par de talleres que ya estaban programados, el resto comenzaría en el mes de abril. Sin embargo este 2020 no pudo ser como los anteriores ya que fuimos sorprendidos por el CORONAVIRUS .
El 20 de marzo el Gobierno Nacional decretó “el aislamiento social, preventivo y obligatorio” que regiría hasta el 31 de marzo, plazo que se podría prorrogar por el tiempo que fuera necesario en atención a la situación epidemiológica.
Por supuesto que debimos suspender nuestras actividades presenciales, sin embargo, logramos implementar algunos talleres de manera virtual. Esto significó que EN UNA PRIMERA ETAPA los docentes de talleres debieran dedicarse a CAPACITAR a los mayores para implementar la comunicación via zoom.
Otros grupos, que no participan en estos talleres quedaron comunicados mediante las redes grupales que ya habían formado en años anteriores.
A partir de ese momento pudimos observar conductas sociales muy diversas. Por un lado aparecieron los individualistas y egoístas que quizás como resultado del miedo salieron a abastecerse de alimentos de manera exagerada; algunos no cumplían con las normas, hubo grupos que seguían reuniéndose sin pensar en las consecuencias y también estaban quienes viajaron a otros lugares a pesar de estar en cuarentena. Para estas personas el lema era “sálvese quien pueda”.
Esta situación me hizo pensar en la novela LA PESTE publicada hace más de 70 años donde, su autor, Albert Camus nos enseña que las peores epidemias no son biológicas, sino morales. En las situaciones de crisis, sale a luz lo peor de la sociedad: insolidaridad, egoísmo, inmadurez, irracionalidad. Pero también emerge lo mejor. Siempre hay personas que sacrifican su bienestar para cuidar y ayudar a los demás. La novela transita desde la indiferencia, la pasividad y falta de amor al prójimo hasta la solidaridad humana lo que le confiere una gran carga moral a esta portentosa novela. La enfermedad no afecta solamente al que se contagia con ella, sino a aquellos que permanecen sanos y toman dos actitudes diferentes: el más puro egoísmo y la generosidad sin límites.
Camus apuesta a la solidaridad.
Y a esto también apostamos desde el área de Ciencias del envejecimiento de la Universidad Maimonides
Frente a la situación de aislamiento a la que toda la sociedad debió someterse, y fundamentalmente las personas mayores debido a su vulnerabilidad biológica, pudimos detectar que muchos de esos mayores se habían adaptado satisfactoriamente a la nueva situación de aislamiento y a los cambios cotidianos que todos debimos implementar durante esta etapa. No mostraban signos de malestar y podían alentar a sus amigos y familiares a enfrentar esta pandemia.
Fueron y son muchos los mayores que apelando a sus recursos internos, a los factores protectores, mostraron sus FORTALEZAS PARA ENFRENTAR AL COVID.
Sin embargo hubo y hay otros grupos que por sentimientos de soledad u otras causas necesitan de apoyo porque no cuentan con redes que funcionaran a modo de contención para enfrentar esta situación de adversidad.
Fue así que vimos la necesidad de organizar otros dispositivos de contención que pudieran adaptarse a las necesidades que detectamos en esos grupos de mayores.
En el mes de abril logramos poner en funcionamiento el espacio MAYORES ACTIVOS y un SERVICIO DE ACOMPAÑAMIENTO TELEFÓNICO.
El ESPACIO MAYORES ACTIVOS está integrado por un equipo profesional interdisciplinario especializado en gerontología y con profunda vocación solidaria que brinda:
Orientación a personas mayores y/o familiares
Sugerencias en relación a cómo ocupar el tiempo libre con actividades creativas y reconfortantes
Recomendaciones sobre alimentación sana y salud en general
Orientación ante conflictos familiares o cuestiones de comunicación intergeneracional.
Orientación psicogerontológica frente a situaciones derivadas del covid 19.
El equipo está coordinado por una especialista en psicogerontologia, quien recibe las necesidades y realiza las derivaciones.
El SERVICIO DE ACOMPAÑAMIENTO TELEFÓNICO se integró por personas voluntarias entre las que contábamos con alumnos de las carreras de gerontología, y personal de la universidad.
Tengamos presente que el accionar de un voluntario/a se caracteriza por ejercer un espíritu solidario y desinteresado, con el solo objetivo de mejorar la realidad. Es decir: apunta a mejorar la calidad de vida de las personas.
Mediante amistosas llamadas telefónicas se acompaña a las personas mayores que sufren la soledad como consecuencia del aislamiento y la ausencia de familiares.
Este equipo voluntario está supervisado por una especialista en gerontología social quien detecta los casos que requieren apoyo profesional y realiza las derivaciones al espacio de MAYORES ACTIVOS.
No solo Ciencias del Envejecimiento realiza acciones solidarias, carreras como kinesiología, nutrición, psicología colaboran con la sociedad. Y no puedo dejar de mencionar que la Universidad Maimónides también está brindando su apoyo a la Asociación Civil SONRISAS que centra su acción en barrios del partido de Esteban Echeverría trabajando con niños en situación de riesgo que enfrentan las consecuencias de la pobreza y la exclusión.
Para finalizar tengamos presente que la solidaridad conlleva el sentimiento de fraternidad, de sentirnos afectados por los sufrimientos de los otros como si fueran propios, reconociendo en esos otros su dignidad como personas.
En tiempos donde todo se ve peor podemos y debemos sacar lo mejor de nosotros.

UMAI Ciencias del Envejecimiento