Resiliencia de las personas mayores frente a la pandemia

El ‘extremo cuidado’ que se instaló como lema para con los mayores se deslizó a partir de una concepción simplificadora que acentúa su vulnerabilidad biológica hacia un discurso prejuicioso predominante en los medios de comunicación y hacia políticas paternalistas y avasalladoras de su dignidad.

Por Graciela Zarebski
Vicedecana de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales de la Universidad Maimónides
Directora de la Licenciatura en Gerontología a distancia
Ambito
11.9.2020

A pesar de la vulnerabilidad biológica, que arrojó un porcentaje importante de letalidad en mayores, la gran mayoría, como muestran los resultados de la investigación realizada en 8 países latinoamericanos por la Red Interdisciplinaria de Psicogerontología (REDIP), pudo contrarrestarla y compensarla con factores personales protectores, aún en condiciones de vulnerabilidad social.

En todos los casos se ha encontrado que, en su mayoría, las personas encuestadas declararon sentirse tranquilas, estables, aún con el miedo normal al contagio y la mayoría con un foco en la preocupación por personas cercanas. Además, han mantenido una alta frecuencia de comunicación con otras personas, preferentemente con la familia y los amigos, a través de diversos medios, incluidas las redes sociales. Pudieron encarar la adversidad como oportunidad para nuevos aprendizajes y han demostrado una actitud reflexiva.

Se pudo comprobar así cómo las personas mayores pusieron en juego, en su mayoría, factores personales protectores que fueron desarrollando a lo largo del curso de sus vidas, fruto de la flexibilidad frente a los cambios y desafíos que implica el envejecimiento y que les fue permitiendo sostener resiliencia, es decir la posibilidad de superar adversidades. Ante esta nueva adversidad lo pusieron en juego mejor que los jóvenes.

Hay dos claves que permiten entenderlo: reconocer los límites y re-inventarse. Es lo que tienen en común la pandemia y el proceso de envejecimiento. Está claro que la pandemia implica para todxs una puesta de límites y que nos impone re-inventarnos. Pues bien, la mayoría de las personas mayores han ido adaptándose a los límites que el paso del tiempo les puso en evidencia: los límites externos y los propios. Y este proceso, a través de cambios y pérdidas, les lleva a reinventarse: adaptarse a los cambios y a lo nuevo, reajustar sus metas, replantearse valores, abrirse a nuevos aprendizajes, para lo cual tuvieron que desarrollar la capacidad de espera, de autoindagación, reflexión, autocuidado, aceptación de la vulnerabilidad y la finitud -el gran límite- y con todo, renovar el sentido de sus vidas, defendiendo su autonomía, conectarse con lo placentero, aprovechar el tiempo libre, renovando vínculos e intereses.

Este gran aprendizaje que nos da la vida es el bagaje con que cuentan los mayores para enfrentar y sobreponerse a adversidades y es el que están poniendo en juego para sobrellevar la pandemia. La vida, al contrario de lo que se cree, nos va flexibilizando.

La reserva humana (emocional, cognitiva, vincular, espiritual, corporal) que en su mayoría fueron acumulando, les fue compensando la vulnerabilidad biológica, lo cual instaura a las personas mayores como Reserva Humana para la comunidad: ya no verlos como pobres abuelitos vulnerables, favorece en los jóvenes su propio proceso de elaboración anticipada de su envejecimiento, de modo de no temer llegar a viejos.

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