Archivo por meses: marzo 2020

Día Mundial contra el Cáncer de Colon 31 de Marzo

El 31 de marzo se celebra en todo el mundo el Día Mundial Contra el Cáncer de Colon . La de este año es una fecha especial, más aún si cabe. Las miradas de todos están ahora puestas en las personas y familias afectadas por el coronavirus. Y, precisamente por ello, en UMAI no queremos dejar pasar la ocasión para recordar a todos los pacientes oncológicos, en este caso los de cáncer de colon , que estos días están pasando una situación más difícil aún.

30 de Marzo – Aniversario del Nacimiento de Maimónides

Maimonides-Statue

Moshé ben Maimón o Musa ibn Maymun (en hebreo: משה בן מימון‎, y en árabe, موسى بن ميمون), también llamado desde el Renacimiento Maimónides («hijo de Maimon») o RaMBaM (el acrónimo de sus iniciales en hebreo, רמב»ם), conocido entre los cristianos como Rabí Moisés el Egipcio (1138, Córdoba – 1204, Fustat, Egipto), fue un médico, rabino y teólogo judío de Al-Andalus de la Edad Media. Tuvo importancia como filósofo en el pensamiento medieval.

Nació en Córdoba (España), el 30 de marzo de 1138, en el seno de una distinguida familia, por vía paterna, de jueces rabínicos, estudiosos y dirigentes comunitarios.
Inició ya de pequeño sus estudios bíblicos y talmúdicos en la ciudad de Córdoba, pero en 1148 una ola de fanatismo almohade hizo que su familia tuviera que aparentar su conversión al Islam y cambiar a menudo de residencia por Al-Andalus.
Vivió en la ciudad de Almería, donde dio cobijo en su casa a su maestro Averroes, hasta trasladarse en 1160 con sus hijos a Fez.
Allí residió durante sólo cinco años, debido a la intolerancia almohade que les obligó a exiliarse, primero durante unos meses, en Palestina y finalmente en Egipto.
Maimónides residió allí el resto de su vida junto a su familia, en la ciudad de Alejandría y después en Fustat (hoy El Cairo, Egipto), donde se ganó la vida ejerciendo la medicina en la corte del visir Saladino, y luego en la del visir al-Fadl, hijo mayor de Saladino. Con este oficio obtuvo una gran fama y admiración popular. En 1177 fue nombrado dirigente de la comunidad judía de Egipto. Murió en Al-Fustat el 13 de diciembre de 1204.
Su fama en la cultura europea se debe a su obra filosófica. Aunque ésta fuera muy discutida por el judaísmo, entre otras razones por su fuerte oposición al misticismo de los cabalistas y su influencia aristotélica, se le considera la mayor figura posbíblica (según el proverbio «De Moisés a Moisés no hubo otro Moisés»). En ciertos ámbitos más conservadores se le llegó a considerar hereje de su religión, en especial, por ser el responsable de convencer a los caraístas de apartarse de sus prácticas originales, y acercándolos al judaísmo rabínico.

Fue muy conocido por sus coetáneos como médico, dejando una importante huella en la tradición popular que muestra a Maimónides, sobre todo, como un médico a quien se atribuyen milagros que le elevan al nivel de santo, un sabio juez y un rabino.

http://es.wikipedia.org/wiki/Maimónides

Está en nuestras manos

Por la Dra. Graciela Zarebski

En nuestras manos puede estar el virus o puede estar nuestra salvación como especie humana. Se pone en juego una paradoja: cerrar nuestra porosidad hacia afuera al mismo tiempo puede implicar que la abramos hacia adentro. Es por eso que aislarnos físicamente para ser menos porosos hacia invasores invisibles no debe llevar a aislarnos emocionalmente. Debe ser una oportunidad para hacernos más permeables hacia nuestra interioridad y hacia nuevos estímulos, aprovechando la virtualidad que supimos conquistar.
Dejando de lado al personal de salud y a los trabajadores que están en la primera línea de batalla, a los demás se nos repite: no son vacaciones. Trabajamos en casa, nos ocupamos de hijos y mayores, realizamos tareas postergadas. Esto supone más tiempo dedicado a lo íntimo, a lo interno, a vernos.
No salir, más allá de lo justificado o imprescindible, implica menos vida pública y más vida privada, hogareña, familiar. Nos evita perder el tiempo y energía en cuestiones muy por lo general superfluas. Nos deja tiempo libre, desafío para aprovecharlo creativamente.
Pero para muchos, ésta es una fuente de ansiedad. La misma no es provocada sólo por el miedo a lo desconocido, a la enfermedad y a la muerte, como se repite. Se trata también del cambio que implica detenerse en la vorágine habitual, hacer un giro en la mirada y en la comunicación: mirarme, mirarnos, tiempo para hablar, compartir, conectarnos con lo mejor de lo humano. Para muchos, no es un cambio fácil. Y lo vemos en aquéllos que evaden el aislamiento, en su mayoría jóvenes.
Quienes ya se han jubilado de algunas exigencias cotidianas, se han ido acostumbrado. En las personas mayores el curso de la vida se fue encargando de hacérselos saber. Y entonces ejercen el autocuidado, se recluyen y adoptan nuevos hábitos. Se conectan, puertas adentro, con intereses postergados. Es una buena oportunidad para preguntarse: ¿Qué estaba relegando en mi vida?
Claro, se trata de aquéllos que cuentan con la flexibilidad para adaptarse a los cambios. Flexibilidad que les permite ejercer la autoindagación, lo cual conlleva el poder detenerse y adoptar una actitud reflexiva, que es la que les permite conservar su autonomía. Son personas que vienen preguntándose: ¿Qué quiero hacer con mi tiempo, con mi vida? La poca o mucha vida que me quede por delante, me hago cargo, la tomo en mis manos.
Le prestan más atención a su vulnerabilidad. De esto, de la vulnerabilidad de los mayores, se habla mucho hoy gracias a la pandemia, pero es una buena oportunidad para aprender que los viejos son más vulnerables sólo a nivel biológico. La reserva humana (emocional, cognitiva, vincular, espiritual, corporal) que en su mayoría fueron acumulando, les fue compensando la vulnerabilidad biológica. Aprendamos de ellos.
¿Qué nos inocula el coronavirus en nuestra condición humana?
Es que estamos aprendiendo que somos una especie vulnerable. El coronavirus pone a prueba nuestra condición humana. Nuestro egoísmo o nuestra solidaridad. Se ponen en evidencia quienes no respetan los límites, así como aquellos poderosos con conductas miserables o irresponsables. Estamos revisando valores. Estamos mirando más a los viejos, lo cual nos lleva también a revisar las falencias de nuestros sistemas de salud para que, llegado el caso, no haya que descartar a los mayores, eligiendo para ellos la muerte.
En nuestra vulnerabilidad nos identificamos. En nuestra búsqueda de brillo efímero y de poder nos separamos. Reconocer la morbilidad y la posible finitud, la incertidumbre del diario vivir, nos acerca a la sabiduría con que cuentan la mayoría de las personas mayores. Ojalá se les inocule esta sabiduría a los jóvenes anticipadamente y que puedan salir de esta catástrofe más resilientes, mejor preparados para lograr una buena vida longeva.
La resiliencia pasa justamente por reconocernos en nuestra vulnerabilidad. En última instancia, nuestros límites como especie humana. Quien se cree invulnerable ¨va al muere¨.
La ventaja de nuestro tiempo, respecto a anteriores pandemias, es que contamos con los medios de comunicación y las redes. Es una oportunidad para aprovecharlos y así ampliar valores culturales postergados. Hoy en los medios se incrementa el debate de ideas, de autocuidado, de diversidad de comportamientos humanos, de salud pública., Se puso en evidencia la necesidad de recurrir a la interdisciplina y a la intersectorialidad, desde la comprobación de que no se pueden resolver problemas complejos sólo desde enfoques biológicos, claramente entretejidos con factores sociales, económicos, culturales y comportamentales. Toma relevancia el concepto de prevención, aparecen nuevos modelos humanos reemplazando a los banales. Disminuyeron los temas intrascendentes, se aplacaron las grietas.
Siendo que esta pandemia comenzó, según se sabe, en aquél mercado en que se descuidó el ambiente humano, ¿habremos aprendido a preocuparnos en serio, por algo que ahora quedó postergado, el calentamiento global? Cuando se supere esta crisis y volvamos a la «normalidad» ¿habremos avanzado algo en nuestra condición humana? Será un saldo positivo si logramos que el coronavirus nos inyecte mayor sabiduría en todos los órdenes de nuestra vida.

24 de marzo: Día de la memoria por la verdad y la justicia

El Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia es el día en el que se conmemora en Argentina a las víctimas de la última dictadura militar, autodenominada «Proceso de Reorganización Nacional», que usurpó el gobierno del Estado nacional argentino entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983.

El objetivo es construir colectivamente una jornada de reflexión y análisis crítico de la historia reciente. En las escuelas se propone como un día para que los niños y los jóvenes, junto con los directivos, docentes y todos los integrantes de la comunidad educativa y local comprendan los alcances de las graves consecuencias económicas, sociales y políticas de la última dictadura militar y se comprometan activamente en la defensa de la vigencia de los derechos y las garantías establecidos por la Constitución Nacional, y del régimen político democrático.

La fecha fue establecida en el año 2002 por Ley de la Nación N° 25.633, cuyo artículo 1º establece: “Institúyase el 24 de marzo como Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia en conmemoración de quienes resultaron víctimas del proceso iniciado en esa fecha del año 1976.

https://www.argentina.gob.ar/educacion/efemerides/24-marzo-memoria

Fallecimiento de César Milstein

El 24 de Marzo de 2002, en Cambridge, Inglaterra, moría un químico altruista, ganador del premio Nobel de medicina, ese día se apagaba la vida de César Milstein. Nació el 8 de Octubre de 1927, en Bahía Blanca, Argentina, en el seno de una familia Judío Ucraniana oriunda de Kiev, poco estudioso, pero brillante. Su interés por la medicina surgió a los 13 años, cuando leyó el libro «Los Cazadores de Microbios» de Paul de Kruif, donde se recopilaban biografías de biólogos como Louis Pasteur y Robert Koch. Se trasladó a la Capital Federal para estudiar en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde a los 25 años se graduó de Licenciado en Ciencias Químicas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. En 1956 obtuvo su doctorado en Química y un premio especial por parte de la Sociedad Bioquímica Argentina por su tesis sobre enzimas. Fue becado por la Universidad de Cambridge donde consiguió su segundo doctorado en 1960, regresó a la Argentina en 1961 para hacerse cargo de la División de Biología Molecular del Instituto Nacional de Micro biología. Por su identificación con el anarquismo, en 1962 debido al golpe militar abandonó el país y regresó a Inglaterra. En Cambridge estudió las inmunoglobulinas, identificando el proceso por el cual la sangre produce anticuerpos. Junto a G. Kölher desarrolló una técnica para crear anticuerpos con idéntica estructura química, que denominó anticuerpos monoclonales, por este trabajo recibió en 1984, el premio Nobel de medicina. En reconocimiento a su aporte, la Universidad de Cambridge lo nombró jefe y director de la División de Química, Proteínas y Ácidos Nucleicos. Milstein al igual que sus admirados Salk y Sabin, no registró patente alguna por su descubrimiento, donando la propiedad intelectual a la humanidad y renunciando a hacerse rico por ello. Varias universidades del mundo le otorgaron el título Honoris Causa y requerían su presencia para charlas y cursos. En 1999, Milstein dio una de sus últimas charlas en el marco de la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Ciencias Exactas a la que tituló «La curiosidad como fuente de riqueza». César Milstein falleció el 24 de marzo de 2002 a los 74 años de edad.

Día Mundial de la Tuberculosis 2020 – 24 de marzo de 2020

El 24 de marzo de cada año se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis para concienciar sobre las terribles consecuencias sociales, económicas y para la salud de la tuberculosis (TB) y acelerar los esfuerzos por poner fin a la epidemia mundial de esta enfermedad. En esta fecha se conmemora el día de 1882 en el que el Dr. Robert Koch anunció que había descubierto la bacteria que provoca la TB, lo que posibilitó diagnosticar y curar la enfermedad.

https://www.who.int/es/news-room/events/detail/2020/03/24/default-calendar/world-tuberculosis-day-2020

La pobreza espiritual de una sociedad que minimiza la muerte de sus ancianos

En tiempos de pánico parece que todo vale con tal de exorcizar el miedo. Uno de los mantras que algunos gobiernos (desalmados) y medios de comunicación (desinformados) han repetido bajo diferentes fórmulas – algunas a nivel subliminal – para intentar calmar a la población cuando el virus aún no estaba muy difundido es: ¡no os preocupéis, este coronavirus solo mata a los ancianos!

Jennifer Delgado
Yahoo Vida y Estilo
13 de marzo de 2020
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HOLA COVID19.

Un virus es una partícula molecular tan pequeña que solo puede verse al microscopio electrónico ( mucho mas potente que el común ).
Se trata de ínfimas porciones de material genético, (es decir información), que necesita insertarse en una célula y utilizar su maquinaria para cobrar vida y así poderse reproducir.
Imaginate un programa( software) que busca una compu( hardware ) para funcionar y existir.
Seguro las grandes potencias tienen armamentos para frenar una invasión extraterrestre, pero estamos de rodillas ante estos invisibles invasores celulares, capaces de alterar el paradigma socioeconómico del planeta en lo mas profundo de nuestro estilo de vida y cotidianidad.
No es el primero, ni será el final, pero servirá tal vez, para que la globalización financiera y tecnificada…sea también mas humanizada.
Hoy somos todes unes…no hay blanco, negro, judio o musulman.
Seamos ricos, seamos pobres ,no importa quién..al coronita todos le venimos bien.
No somos, bi , ni tri, ni homosexual…un simple estornudo y caemos todos por igual.
Es hora de pensarnos un poco mas como especie y colaboradores, y menos como individuos consumidores.
Encontrar lo bueno de lo malo ayuda a transformar las vivencias en experiencias.El cerebro disfruta de esa habilidad impulsando la salud y ahora tan preciada inmunidad.
Dr. Juan Hitzig