Sophia Loren, reina a los 85: la increíble vida de la diva que estuvo presa

Mito italiano del cine, a diferencia de Gina Lollobrigida, no se jubila y sigue siendo buscadísima: Netflix acaba de comprar los derechos de su nueva película. Acoso, fracasos, el día que se salvó de la muerte. Su biografía, a fondo.

Marina Zucchi
25/02/2020
Clarín.com

Ningún otro par de ojos lo logró: que un diseñador de autos se inspirara en ellos para construir los faros de la máquina. Pocos saben que el emblemático Peugeot 504, con sus faros en forma trapezoidal, lleva el sello Sophia Loren​. Esos ojos que cumplieron 85 años, lloraron más de la cuenta, pero ahora brillan de plenitud. Y por ese brillo Netflix acaba de pagar millones.

Los magnates del streaming podrán estar desesperados por renovar el contrato de la adolescente Millie Brown (Stranger Things). O por sumar al catálogo la avanzada coreana. O por producir series documentales de reggaetoneros. Pero hay mitos como éste que siguen obsesionando a los cazadores de suscriptores.

Hace unos días la plataforma que creó Reed Hastings se quedó con los derechos de distribución internacional del drama italiano La vita davanti a sé (La vida por delante), largometraje de ficción protagonizado por «La» Loren tras una década de «ausencia». Lo dirigió Edoardo Ponti, el hijo de ella. Netflix no quiere perderle pisada a la diosa italiana, a la leyenda que se ríe de los planos detalle posados en sus arrugas.

Le decían escarbadientes («Stuzzicadenti» en italiano). Le decían que era «demasiado delgada, demasiado alta, demasiado todo para dar con el porte justo, con el canon hegemónico». Tanto le dijeron que aprendió a lograr que las palabras rebotaran y volvieran a quienes sentenciaban con maldad. No hablaba inglés, pero el día que se presentó a una prueba para el filme estadounidense Quo vadis? dijo a todo «Yes». «Yes. «Yes».

-What’s your name?

-Yes.

Así, la señorita «Sí» obtuvo su primer papel.

Apenas seis años más que Lollobrigida, Sophia vive un presente mucho más afortunado que el otro mito. «Lollo» anda con «debilidad mental» y problemas de estafas por parte de un gigoló que la sedujo. «La» Loren, en cambio, exhibe sus 85 contenida y con una fuerza increíble. Tanta como para soportar un rodaje complejo que cuenta la historia de Madame Rosa, una sobreviviente del holocausto, que decide cuidar a una senegalesa de 12 años. La revancha de la Venus tana. «Pensar que en mis comienzos decían que era imperfecta para el cine. Boca grande, nariz larga».

Violencia doméstica, prejuicio social, carencias económicas, acoso sexual, gloria, sueldos millonarios, dos hijos, cuatro nietos, un mes de cárcel. En más de 31 mil días de vida, Sofia Villani Scicolone -su verdadero nombre- protagonizó varias películas (reales) dramáticas y tragicomedias. De todas esas historias no salió ilesa, pero ahora muestra «la mejor versión», moldeada por «tanto dolor como alegrías».

La muerte la rozó en 1955. Estaba por asistir a un evento de promoción en Bruselas, pero canceló a último momento. Los organizadores decidieron que viajara en su lugar la actriz Marcella Mariani (Miss Italia 1953). El avión de regreso, un DC-6 de una compañía belga, se estrelló en el Monte Terminillo. Murió Marcella.

Marlon Brando: el acosador al que Sophia ubicó
​El director era Charles Chaplin. Los protagonistas, Marlon Brando y Sophia. Mediados de la década del ’60 y «la» Loren sostenía su reinado en ese filme británico La condesa de Hong Kong que terminó en pesadilla.

No existía el #MeToo ni era pensado poder hablar públicamente de un hombre tan potente de la industria, por lo que Sophia se fue a su casa, guardó el secreto y lo confesó medio siglo después: «Marlon, mano larga, se quiso sobrepasar. Yo lo miré tranquila, muy tranquila. Lo pulvericé con mis ojos, y le advertí: ‘No te atrevas. No sabes de lo que soy capaz. Deberías tenerme miedo'».

Hija de la actriz Romilda Villani (1914-1991), nació en Roma, pero creció en Pozzuoli, cerca de Nápoles, en la casa de su abuela. Su padre había decidido seguir su vida lejos de ellas, por lo que se crió en una taberna familiar en la que su madre tocaba el piano ante una clientela de soldados, en plena Segunda Guerra Mundial.

El primer trabajo artístico fue en fotonovelas. A los 15, se enamoró de Carlo Ponti, a quien consideraría años después «el padre que no tenía»: Loren se había presentado como candidata a Miss Roma, certamen del que Ponti, productor, era jurado. Más de 20 años de diferencia. El flechazo terminó en un matrimonio y dos hijos.

Ponti estaba casado cuando quedó hipnotizado por Loren, menor de edad. A la distancia esa relación se ve con otros ojos y mayor cuestionamiento. «Italia de la posguerra, atravesada por la conservadora moral católica. Hubo mucho revuelo. ‘Si no puedes casarte, ¡Estás condenada a ser una amante de por vida!’, decía mi madre». Finalmente se casaron en México.

«Tiene caderas hermosas, pero no va a poder tener hijos», le anticipó un brutal médico una vez. La sentencia fue un error. La actriz de Matrimonio a la italiana (1964, de Vittorio de Sica), y Una giornata particolare (1977, de Ettore Scola) fue más que madre: «Madraza, loba sobreprotectora dos veces».

Una diva en la cárcel
​Ni sus más de 50 películas tuvieron tantos vericuetos como su biografía real. En 1982, por ejemplo, la diosa conoció la soledad y la precariedad de la cárcel. Temas impositivos, declaraciones no hechas y una condena a un mes de prisión.

Cumplió su pena en Caserta, a 200 kilómetros de Roma. A su aterrizaje en el aeropuerto de esa ciudad (proveniente de Ginebra) la esperaba un agente para esposarla. Puro glamour, sus tacos sonaron como martillazos en los pasillos del penal. Soportó esos días sin chistar, hasta que en 2013 se hizo justicia tarde: la Corte Suprema Italiana determinó que la actriz no debía haber terminado en la cárcel por evasión fiscal. «A buena hora se acuerdan de limpiar mi imagen», ironizaba «el monumento» italiano.

La leyenda del cine de hollywoodense clásico, según el American Film Institute, lustra seguido sus dos Oscar (a mejor actriz, en 1961, por la película La ciociara -Dos mujeres- y uno honorífico entregado en 1991). Escribió sus memorias hace cinco años y en ellas explicó su relación platónica con Marcelo Mastroianni, con quien compartió 12 películas. «Nos encontramos por primera vez en un set y nos enamoramos de inmediato. Cinematográficamente hablando, se entiende. La sintonía fue inmediata y continuó hasta el final. Nada pudo estropear la relación».

Durante más de 30 años, se cansó de responder preguntas sexistas en cada conferencia de prensa o en entrevistas personales. Muchos hacían foco en su belleza antes que en su actuación. «¿Qué come Sophia para estar tan linda?». «¿Cómo es su dieta?». «¿En base a qué logra ese cutis y esa figura?». Dos respiraciones profundas y elegancia italiana para la respuesta. Hasta hoy sigue revelando con una sonrisa la fórmula: «Todo se lo debo a los spaghetti».

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