Archivo por meses: febrero 2020

Viaje a las entrañas del primer rascacielos porteño, un edificio de 105 años y con vida propia

La Galería Güemes ostentó ese título en 1915. Tiene un teatro subterráneo, comercios y hasta correo propio. El piso 13 no existe para ahuyentar la mala suerte. Cortázar la usó de inspiración para uno de sus cuentos, allí cantó Gardel y durmió el autor de El Principito.

Karina Niebla
19/02/2020
Clarín.com
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Tiene 98 y sigue jugando: Yuri Averbakh, el gran maestro de ajedrez más longevo del mundo

El último sábado el ruso Yuri Averbakh cumplió 98 años. Es el gran maestro más longevo del mundo. En los cincuentas fue un jugador de primera línea. Su mejor ubicación en el ranking mundial fue la octava, y su mayor logro deportivo se dio, tal vez, en 1953, cuando ganó el Campeonato Soviético, que sería -por hacer una comparación- como ganar el anillo de campeón de la NBA en el básquetbol de hoy.

Pablo Ricardi
La Nación
14.2.2020
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Decenio del Envejecimiento Saludable 2020-2030

¿Qué es el Decenio del Envejecimiento Saludable?

El Decenio del Envejecimiento Saludable (2020-2030) ofrece la oportunidad de aunar a los gobiernos, la sociedad civil, los organismos internacionales, los profesionales, las instituciones académicas, los medios de comunicación y el sector privado en torno a diez años de acción concertada, catalizadora y de colaboración para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

La población envejece en todo el mundo con más rapidez que en el pasado, y esta transición demográfica afectará a casi todos los aspectos de la sociedad. El mundo se ha unido en torno a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: todos los países y partes interesadas se han comprometido a no dejar a nadie desatendido y se han propuesto garantizar que todas las personas puedan realizar su potencial con dignidad e igualdad y en un entorno saludable.

Se necesita urgentemente un decenio de acción mundial concertada sobre el Envejecimiento Saludable. En el mundo hay ya más de mil millones de personas que tienen 60 años o más, la mayoría de ellas en países de ingresos bajos y medianos. Muchas de esas personas no tienen siquiera acceso a los recursos básicos necesarios para una vida plena y digna. Muchas otras se enfrentan a numerosos obstáculos que les impiden participar plenamente en la sociedad.

Descargar el Proyecto de la OMS

El tiempo de las viejas es ahora

El mercado de trabajo, el mercado del deseo, el mercado en general expulsan a quienes habitan ese largo tiempo de la vejez cuyo comienzo no es claro aunque es cristalino su final: la muerte. Y para las mujeres y para quienes se reconocen en femenino, esa expulsión es aun más cruel y exigente. Porque se puede ser vieja, pero que no se note. Porque ya que sos vieja y te jubilaste, cuidá a tus nietxs o sobrinxs. Porque para ellos es sexy el pelo plateado pero para ellas es desprolijo. Sin embargo, así como cambia el modo de vivir la juventud, la vejez y las viejas también se transforman y empiezan a quitarse los mandatos de encima, a pensarse colectivamente, a querer gozar y no sólo atravesar los últimos, largos años. Porque aunque la vejez es larga, la vida sigue siendo corta y es ahora cuando vale la pena vivirla.

Por Laura Rosso
Página 12
7.2.20
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La vejez, la edad del desenfado

Es maravilloso ser vieja. En los últimos años recuerdo a menudo esa frase, que alguna vez leí y mi memoria atribuye a Colette, aunque no tengo certeza. Busqué la cita en estos días y no pude encontrarla. Cumplir sesenta años, tener más de sesenta años, significó para mí comenzar a transitar otro modo de habitar y habitarme. Un pasaje radical a la conciencia cotidiana de que tenemos “fecha de vencimiento”.

Por María Sonderéguer
Página 12
7.2.2020
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Angélica: tiene 100 años, fue corsetera de Evita y conversaba con Jorge Bergoglio

«Tomé muchos años jalea real, puede ser que eso me haya mantenido». Quizás Angélica Clara Pietrantonio tenga razón y esa sea la pócima mágica para llegar a los 100 años como llegó ella. Luce espléndida, coqueta, con unos ojos celestes que atraviesan al interlocutor. Solo ingiere tres medicamentos diarios: uno para equilibrar la presión, de rango excelente, otro para la digestión y alguno más sin demasiada trascendencia. La audición le falla un poco. Algo hay que tener, sobre todo a los 100. Hasta hace pocos años tejía y salía sola a hacer las compras por Núñez, su barrio, ese en el que la conocen todos. «Ahora no hago nada, estoy de vaga». Trabajó desde los 15 hasta los 88 en esa noble misión de engalanar las intimidades femeninas: «Fui corsetera, y también modista, sastre y bordadora en piedra», dice con orgullo mientras se dispone a posar para el fotógrafo de LA NACIÓN con naturalidad sorprendente. Esa familiaridad con el lente debe tener mucho que ver con su historia. Desde muy jovencita su profesión la llevó a trabajar cerca de las luces del espectáculo y coser para grandes figuras del mundo del cine y de la radio como Eva Duarte, Niní Marshall, Paulina y Berta Singerman, entre tantas otras. Las trató en intimidad, a partir de ese vínculo estrecho que se genera entre las estrellas y quienes se encargan de emperifollarlas, esos seres de ayuda invaluable que conocen los secretos y debilidades más íntimas de las celebridades. «Antes se respetaba más a las actrices, caminaban por la calle y nadie les podía decir nada», rememora Angélica en ese departamento en el que cada foto es un testimonio y cada objeto un recuerdo de aquel tiempo que, desde el ayer, conforma su hoy. Su casa no huele a naftalina ni tiene tonalidades sepias. Es que ella es puro presente. Divertida y de carácter. De eso puede dar cuenta Leo Herrero, el sobrino que convive con ella, la cuida, y quien heredó la pasión por el vestuario escénico, la escenografía y la ambientación de espacios. Tía y sobrinos hablan el mismo idioma.

Pablo Mascareño
La Nación
6.2.2020
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