El arte de Ilse Fusková, pionera del activismo lésbico y testigo de un cambio de época

Habló de su homosexualidad en el programa de Mirtha Legrand y abrió un camino. Ahora, a los 90 años, presenta una retrospectiva de su obra.

Clarín
GABRIEL LEVINAS
23/08/2019 –

Pudo decir públicamente que era lesbiana después de un almuerzo con Mirtha Legrand, en los años 90. Pero para Ilse Fusková (Buenos Aires, 1929) ya pasó mucha agua debajo de ese puente. Fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura porteña, es la fotógrafa de la emblemática serie El zapallo y Mitómanas II, es autora de publicaciones como Cuaderno de existencia lesbiana, junto a Adriana Carrasco y Amor de mujeres junto a Claudina Marek. Y también reconocida por sus aportes por los derechos civiles. Todo eso es Ilse Fuskova, conocida también por haber sido la primera artista que habló de lesbianismo en la televisión argentina y por ser una referente indiscutida del lesbofeminismo.

Por estos días, la fotógrafa presenta una retrospectiva de su obra en la galería waldengallery y, a sus 90, encara un proceso de cambio al que se entrega con un entusiasmo casi juvenil. Dice que le interesa «la aventura de envejecer» y que siempre fue libre.

-¿Cómo estás?

-Mirá estoy en los 90 y ando por donde quiero, me interesan muchas cosas, sobre todo la aventura de envejecer.

-Es una cosa complicada, sobre todo en este país que no cuida ni a los niños ni a los ancianos, al contrario, los maltrata.

-Tal cual, estamos en un país en el cual envejecer se considera una enfermedad. Sobre todo las mujeres tienen un terror terrible de decir la edad que tienen, por eso yo lo primero que digo es mi edad: tengo 90 años y me siento fantástica.

-Me gustaría saber como fue tu proceso personal.

-Bueno, antes de ser lesbiana era feminista, empecé en un grupo con María Elena Oddone, después de los 30, es decir aproximadamente en 1979. Considero que empezamos a tener una voz mucho mas audaz que antes, actualmente nuestra situación es muy diferente. Siempre he tenido la libertad de andar por los lugares que a mí me interesaban.

-Por supuesto, por eso me pareció muy interesante tu muestra de fotografías y me gustó mucho la serie de los zapallos. ¿Cómo fue tu proceso?

-Bueno, lesbiana fui mucho mas adelante, primero hubo treinta años de matrimonio y tres hijos, ahí terminamos y empiezo con mis compañeras mujeres, lo cual me costó mucho y no fue fácil.

-¿Qué diferencia había entre ser mujer o hombre para conseguir trabajo, la remuneración y la forma en que eras tratada?

-No me fijaba, andaba por Buenos Aires como quería, junto con artistas como Alberto Greco. No trabajábamos.

-Pero ¿no trabajaste como azafata en Scandinavian Airlines?

-Era tan precioso que ni me acuerdo que era trabajo.

– Y la fotografía… ¿qué fue para vos?

-Fantástica, no sacaba fotos porque me lo pedían sino porque quería, a veces las mostraba, pero una maravillosa amiga descubrió lo que tenía guardado con enorme cuidado y salió a la vista de otras personas.

-¿Por qué te metiste en el feminismo?

-Mi madre era de Checoslovaquia, con una libertad enorme. Y mi padre también, era de Alemania. Tuve mucha libertad.

-¿En algún momento sentiste que por ser mujer tenías menos derechos que los demás?

-No.

-¿Cuándo asumiste qué eras lesbiana?

-Después de andar, 30 años. Tampoco enseguida. Estaba estudiando feminismo con un grupo muy importante junto con Oddone. Y para 1985 estaba en Brasil en la reunión mas grande de toda America… Ahí sí, el amor.

-¿En ese momento conociste a alguien?

-Sí, a una tipa que venía de España.

-¿Fue tu pareja?

-No, mi pareja viene mucho después. Este fue un amor que venía de España y todas las de America latina estábamos asombradas. Ellas (las españolas) eran las únicas que se presentaban con una seguridad absoluta como lesbianas.

-¿En qué momento pudiste decir públicamente que eras lesbiana sin problemas?

-Cuando fui a ver a Mirtha Legrand.

-¿Esa fue la primera vez que lo dijiste públicamente?

-Públicamente, sí.

-¿Y antes de ir a lo de Mirtha, lo decías solamente con otras lesbianas y mujeres o le decías a todo el mundo?

– No, lo decía, pero decirlo en televisión fue esa vez. Eso abrió a cantidad de gente. Y ahí me vio Claudina Marek.

-¿Ella te ve por televisión y ahí se engancha con vos?

-Sí, durante 22 años. Nos casamos por la iglesia metropolitana a finales de los 90 antes del matrimonio igualitario.

-Esos 22 años de plenitud donde vos ejerciste tu libertad como nunca antes ¿fueron muy distintos a los años anteriores? ¿sentiste que estabas más plena que antes o en su momento vos eras como eras y siempre fuiste plena?

-Siempre fui plena. Con Claudina hicimos un montón de cosas. Nos dieron un lugar acá (señala con su mano y sus ojos la avenida Rivadavia hacia le plaza Miserere). Y los sábados nos reuníamos con mujeres grandes, que hace años amaban a otras mujeres, pero no se permitían decir que eran lesbianas y nosotras le dábamos esa apertura. La primera vez que nos encontramos en ese lugar, habían unas 30 mujeres, empezaron a hablar, mujeres relativamente grandes, que siempre habían pensado que era una horrorosa situación el amar a otra mujer.

-¿Estaban avergonzadas?

-Tal cual. Y cuando le dimos esa apertura nos pusimos a llorar todas, fue una cosa impresionante.

-¿Esa alegría que las hizo llorar a todas se repitió en otro lugares?

-Después de haber estado con Mirtha, se abrieron muchas puertas. Mirtha pensaba al día siguiente volver a pasar el video, pero un sacerdote sacó en el diario que de ninguna manera se podía hacer eso, que era una vergüenza.

-¿Y ahora, cuál es la lucha?

-Estoy en el tema de «La intrépida aventura de envejecer» para que todos los seres vivos sepan que van a hacer ese último recorrido. Vivo en una casa donde no tengo televisor, no lo quiero, no aguanto nada, silencio absoluto.

-¿Música?

-No, tampoco. Me encanta oír música en vivo, pero grabado no, gracias. Estoy en silencio, me quedo así, con las manos sobre las rodillas y en silencio. Salen muchas cosas, no sólo de nuestro cerebro, salen cosas de acá (se señala el lado izquierdo del pecho). En general, la gente no piensa que acá, en esta parte, surgen cosas. Es espantoso que la mayoría de la gente no tiene tiempo para esto (señalando su corazón). Tienen que trabajar. Están hechos pelota y ven televisión ¿cómo van a llegar acá?

Dónde, cuándo, cuánto
“La libertad de pasear sola”, fotografías de Ilse Fusková.

En waldengallery, Viamonte 452.

Se puede visitar de lunes a viernes, entre las 13 y las 17. Hasta el 6 de septiembre.

Entrada gratuita.

https://www.clarin.com/cultura/arte-ilse-fuskova-pionera-activismo-lesbico_0_rvsZ0kAal.html