Éste soy yo: Bob Dylan

Bob Dylan no da entrevistas. Sólo hay una forma de saber qué piensa el Nobel de literatura más polémico: a través de sus letras.

Por: Oriol Rodríguez
Esquire
24.5.2019

En el lugar más al norte de la ciudad crecieron mis hijos, pero yo crecí en el otro lado. En las cortas horas de mi juventud mi madre enfermó y fui criada por mi hermano. El mineral fluía a chorros mientras los años pasaban ante mi puerta y los rieles y las palas estaban en constante movimiento. Pero un día mi hermano no regresó a casa, como le había ocurrido antes a mi padre. Esperé un largo invierno observando desde la ventana. Mis amigos no pudieron ser más amables. Dejé el colegio porque me marché en primavera para casarme con John Thomas, un minero. (North Country Blues).

Estaba viajando en el Mayflower cuando creí que divisaba tierra. Grité al capitán Ahab, vino corriendo a cubierta y dijo: “Muchachos, olvidaos de la ballena, mirad allá a lo lejos, parad las máquinas, reemplazad la vela”. Alineados a proa cantamos la melodía como hacen todos los rudos marineros cuando están lejos en el mar.
“Creo que la llamaré América”, dije mientras llegábamos a tierra. Respiré profundamente y me caí al suelo. No podía mantenerme en pie. (Bob Dylan’s 115th Dream).

Vivimos en un mundo político donde el amor no tiene lugar. Vivimos tiempos en los que el hombre comete crímenes y el crimen no tiene cara. (Political World).

Vagando fuera del salvaje Oeste, dejando atrás las ciudades que más quiero. Pensaba que había vivido momentos buenos y malos hasta que llegué a Nueva York. Gente metiéndose bajo tierra. Edificios levantándose hacia el cielo. Invierno en Nueva York. El viento helado soplando alrededor. Vagando sin un lugar al que ir. Podías congelarte hasta los huesos. Yo me congelé hasta los huesos. El New York Times dijo que era el invierno más frío en diecisiete años. (Talkin’ New York).

A veces pienso que estoy demasiado alto para caer. Otras, que estoy tan abajo que no sé si podré levantarme. (Black Crow Blues).

Hace algún tiempo tuve un sueño demencial. Soñé que participaba en la Tercera Guerra Mundial. Al día siguiente fui al psiquiatra a ver qué me decía. Me dijo que tan sólo era una pesadilla por la que no tenía que preocuparme. Que no eran más que mis propios sueños y sólo estaban en mi cabeza. (Talkin’ World War III Blues).

Nunca más voy a trabajar en la granja de Maggie. Me despierto por la mañana, junto las manos y rezo para que llueva. Tengo la cabeza llena de ideas que me están volviendo loco. Es una vergüenza el modo en que me hace fregar el suelo. No voy a trabajar en la granja de Maggie nunca más. (Maggie’s Farm).

Los carteles publicitarios te engañan para que pienses que eres único, que puedes hacer lo que nunca se ha hecho, que puedes lograr lo que nunca se ha logrado. Mientras tanto, la vida sigue su curso ahí fuera, a tu alrededor. (It’s Alright Ma (I’m Only Bleeding)).

Alguien viene por mí. Están contando historias en la prensa. Se a quien sea quiero que pare de una vez. Pero sólo puedo intuircuándo lo hará. Dicen que disparé a un hombre llamado Gray y que me llevé a su mujer a Italia. Ella heredó un millón de dólares. Y cuando murió pasaron a mí. No puedo evitar tener suerte. (Idiot Wind).

Puedes ser embajador de Inglaterra o Francia. Puede gustarte jugar. Quizás te guste bailar. Puedes ser el campeón del mundo de los pesos pesados. Puedes ser un socialista con un largo collar de perlas. Puedes ser un adicto al rock ‘n’ roll saltando por el escenario. Te- ner todo el dinero y las drogas que quieras, mujeres en una jaula. Puedes ser un hombre de negocios o un importante ladrón. Pueden llamarte doctor o pueden llamarte jefe. Pero tendrás que servir a alguien, ya sea al diablo o al Señor. (Gotta Serve Somebody).

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