Mitos del fitness: ¿es riesgosa la actividad física en personas mayores?

Están los que siempre entrenaron que, casi sin darse cuenta, siguen haciéndolo aún después de jubilados. También están los que nunca lo hicieron y, tal vez, pasaron la mayor parte de su vida detrás de un escritorio. Para unos y otros, ¿es peligroso el ejercicio a una edad más asociada al retiro?

La nación
16.4.2019

«Yo recomiendo entrenar hasta el último día de vida», afirma rotundamente Martín Colacilli, profesor nacional de educación física y coordinador de Ocampo Club de Entrenamiento. Colacilli y advierte que, dado que se alargó el promedio de vida, es el movimiento lo que asegura una buena calidad de vida durante el envejecimiento. ¿Los beneficios de la actividad física en ese momento de la vida?»Mejora los sistemas cardiovascular, respiratorio, endócrino, linfático, locomotor, nervioso y hasta nuestro estado de ánimo. La actividad física reduce los factores de riesgo cardiovascular», señala. Además, un cuerpo entrenado gana movilidad para la vida diaria. Y en esto cobra importancia el entrenamiento de la fuerza. «Es sinónimo de calidad de vida porque aumenta la posibilidad de realizar todas las actividades cotidianas sin necesidad de ayuda: caminar para ir a hacer las compras, llevar las bolsas del supermercado, subir escaleras, sentarse y pararse del inodoro, mantenerse de pie por largos períodos de tiempo en la cola del banco para cobrar la jubilación», enumera Colacilli.

Según el entrenador, el hombre está diseñado para moverse, ya que a lo largo de su historia debió «caminar largas distancias para buscar agua, trepar árboles y perseguir animales para alimentarse y escapar para no ser devorado». Una realidad muy distinta a la actual, en la que «nos despertamos con alarmas, tomamos un desayuno de mala calidad, bajamos por el ascensor, vamos a trabajar en auto, subimos por el ascensor hasta la oficina y trabajamos ocho horas sentados. Todo lo que nos movíamos en la antigüedad se transformó en el sedentarismo actual», describe.

Si bien todos y a cualquier edad estamos llamados, entonces, a ejercitarnos, se impone acudir al médico para solicitar el apto físico. «Luego se debe consultar con un profesor para saber qué actividad física es conveniente para cada persona. Se selecciona alguna teniendo en cuenta posibilidades, gustos y beneficios, para lograr constancia y transformarlo en un hábito», aconseja.

Entrenamiento de resistencia, movilidad articular, fuerza, coordinación, equilibrio y flexibilidad son aspectos a incluir en las rutinas. «Los adultos mayores pueden y deben realizar actividad física en forma progresiva y sistemática. Hay que entrenar hasta que se pueda», asegura.

«Los adultos mayores que no estén físicamente activos deberán comenzar con un programa de actividad física para ir, paulatinamente, mejorando sus cualidades físicas y reduciendo los factores de riesgo», recomienda el entrenador.

Más ejercicio, menos enfermedad
Para disminuir los factores de riesgo desencadenantes de enfermedades, la actividad física es fundamental. «Tener más de un factor de riesgo no suma ni multiplica las posibilidades de enfermar, sino que las eleva al cuadrado», advierte Martín Colacilli. Entre los factores de riesgo, enumera la hipertensión arterial, la obesidad, el colesterol, el sedentarismo, la diabetes, el tabaquismo y el alcoholismo.

Por: Malú Pandolfo

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