Los cuidados en la vejez en la sociedad 3.0

Esta vez, y aun en periodo navideño, contamos con un artículo escrito por el Dr. Carlos Gil. En esta ocasión de nuevo, abordamos el retos de los cuidados en la vejez en el futuro. Muchas gracias doctor por su colaboración.

En la sociedad del futuro aparecen varios retos. Uno de ellos es ofrecer servicios de cuidados para enfermos crónicos complejos cuando se encuentran en la vejez. Esto requiere un cambio de paradigma para todo el sistema socio-sanitario, las políticas públicas de salud, para los seguros privados de salud, la familia, los pacientes y toda la sociedad en su globalidad. Todo esto además, enmarcado en la sociedad 3.0 que ya está con nosotros camino al 2050.


Asimismo, el actual cambio estructural económico sin freno que el mundo social está viviendo, cuyo perfil se caracteriza por ser pro-activo y más solidario, demandara como imprescindible, el respeto a los derechos humanos, para las personas mayores y de todas las edades. Esta demanda exige una oferta de servicios públicos y privados coordinados, humanizados, eficientes, de calidad y seguridad para todas las edades. Lo cual lo diferencia de la sociedad de siglos pasado para transformarse en una sociedad inmersa en proceso de innovación, mejora y profundo cambio.

Todo esto, da origen a la sociedad 3.0 que no solo demandará mejores servicios de salud, sino también de cuidados de larga duración en tiempos de la IV Revolución Industrial y profunda transformación y huella digital. Pasaremos de un modelo reactivo de servicios salud basado en la enfermedad a un sistema socio-sanitario pro-activo e integrado, cuyo objetivo general debería ser el denominado formato de las 5P: promoción, predicción, prevención, personalizado y participativo.

Iniciar el cambio de paradigma permitirá dar respuesta al tsunami del envejecimiento demográfico y el cambio epidemiológico que lleva asociado, los altos índices de dependencia, la carga global de las enfermedades crónicas en general y las complejas graves en particular como por ejemplo la demencia tipo Alzheimer, la insuficiencia cardiaca crónica, el EPOC, hipertensión arterial, el sedentarismo, la diabetes la insuficiencia renal crónica y la obesidad. En su conjunto, estas enfermedades tienen factores de riesgo comunes y modificables, por lo que son el espejo del fracaso de un sistema de salud y médico del siglo pasado como actual, que no da respuesta a la realidad demográfica, epidemiológico y la profunda transformación social camino a la mitad del siglo XXI.

Si bien es verdad que el envejecimiento es un proceso progresivo y universal, la vejez es a su vez una etapa más de nuestra existencia, motivo por el cual no existe dos envejecimientos iguales en ningún lugar del mundo. Ni tampoco dos etapas de la vejez idénticas. Entonces, ¿Dónde está el verdadero desafío? ¿Es la demencia tipo Alzheimer o el envejecimiento demográfico un desafío global o ambos? ¿Cómo afecta y afectará a las familias ahora y en el futuro el Alzheimer, el envejecimiento asociado y las desigualdades en tiempos de vejez?

¿Saben realmente las familias que significa cuidar y atender a familiares mayores y enfermos, con pocos recursos, sin ingresos y sin apoyo familiar? ¿Cómo cuidar personas enfermas con patologías crónicas complejas como la demencia tipo Alzheimer sin capacitación, entrenamiento o experiencia previa y apoyo socio-sanitario?

Uno de los aspectos más importantes en este campo es que tanto cuidadores familiares y/o profesionales tengan un perfil psicológico con alta motivación y tolerancia a la frustración en el cuidado de este tipo de enfermo/a, ser creativos, usar modelos de coordinación dinámica basado en la empatía y la integración. De este modo pondremos el foco en la re-educación, en la atención y en las otras funciones cognitiva, como a las características de cada persona enferma y sus necesidades.

No obstante, lo complejo de cuidar a este tipo de enfermos es saber que en la primera etapa de la enfermedad esta puede conllevar una tendencia al aislamiento y el rehuir a tener contactos cercanos de tipo físico o afectivo. Conocer esta realidad requiere ofrecer nuevas alternativas de intervención que tienen que ver con las que ya existen y no funcionan, porque existe una ausencia de estimulo afectivo-emocional que facilite la adherencia personal en este tipo de enfermo/a.


Carlos Gil Galvez, Master en cuidados especializados para enfermos y familiares de enfermos con Alzheimer, Universidad de Salamanca (USAL), España.
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