El protagonista feliz de una comedia de viejos

Sandy Kominsky difícilmente sea un hombre en la flor de la vida. Alguna vez un solicitado entrenador de actuación de celebridades, ahora se gana la vida enseñando a los aspirantes a estrella de Hollywood a hacer audiciones para comerciales. Tiene tres matrimonios fracasados, una hija adulta que apenas lo soporta y un cuerpo que se rebela contra él.

Por DAVE ITZKOFF
Clarín
28.12.2018

Así que cuando a Michael Douglas se le pidió interpretar a este desgastado protagonista de la nueva comedia de situaciones (sitcom) de Netflix “El método Kominsky”, afirmó que sólo había una manera de recibir el encargo.

“¿A mis 74 años?”, preguntó. “Gentil y felizmente”.

“Les dije, ‘¿van a encontrar la comedia en el envejecimiento?’”, agregó Douglas. “Soy el indicado”.

En sus películas más conocidas, thrillers como “Atracción fatal” y “Bajos instintos”, los personajes pulidos, pero agresivos, de Douglas llegaron a definir un cierto machismo estadounidense de los años 80 y 90.

Douglas siempre será asociado con su representación despiadada de Gordon Gekko, el capitalista sin remordimientos de “Wall Street: poder y avaricia”, de Oliver Stone.

Si alguna vez fue idolatrado y altamente taquillero, Douglas está en paz con saber que glorias así no duran eternamente. Ha superado un diagnóstico de cáncer. Y en enero fue acusado de conducta sexual inapropiada a finales de los 80 por una ex empleada, alegato que ha negado.

Los planes a largo plazo no son su estilo. “Nunca planeé qué diablos iba a hacer”, expresó. Así que ¿por qué no aceptar su primer papel televisivo continuo desde los 70 y personificar a un septuagenario desaliñado con una próstata inflamada?

Como explicó Douglas, “comprendo a ese tipo cuya vida simplemente no resultó como él anticipaba”.

Nada parecería inmediatamente insatisfactorio en la vida de Douglas, que hablaba desde el suntuoso departamento en Nueva York que tiene hace 30 años.

Sentado en un rincón oscuro de una sala, la luz de sol que entraba por una ventana cercana iluminaba sólo su cabello plateado y la sonrisa en su rostro.

Varios trofeos personales, como sus premios de la Academia por “Wall Street: poder y avaricia” y “Atrapado sin salida” (que ayudó a producir), relucían sobre las repisas. Las paredes estaban adornadas con recuerdos que celebraban a sus conocidos padres: unos pósters vintage de películas como “The Big Sky”, protagonizada por su padre, Kirk Douglas, y un número de 1943 de la revista Life con su madre, Diana Douglas, actriz y aristócrata bermudeña, en la portada.

Michael Douglas indicó que su propia carrera fue construida de modo errático durante décadas. Y enumeró los hitos: sus años con el actor Karl Malden como su mentor en el drama policíaco televisivo “Las calles de San Francisco”; sus esfuerzos por lograr que “Atrapado sin salida” se realizara como película luego de que su padre hubiera adquirido los derechos de la novela de Ken Kesey y hubiera estado a punto de abandonarla; su Oscar por “Wall Street: poder y avaricia”, en 1988.

Hoy, Douglas es padre de tres hijos: Cameron, de su matrimonio anterior con Diandra Luker; y Carys y Dylan, del matrimonio con su actual esposa, la conocida actriz Catherine Zeta-Jones.

Douglas temía que su problema de salud en 2010 lo empañara para siempre a los ojos de la industria. Pero hizo un regreso como Liberace en “Behind the Candelabra”, película de HBO de 2013, que le valió un Premio Emmy.

Con “El método Kominsky”, Chuck Lorre, creador de la serie, señaló que quería un programa que confrontara el envejecimiento y la mortalidad.

Aseguró que no podía evitar pensar en Douglas para este papel. “Hay una elegancia sublime en la manera en que se presenta al mundo”, expresó Lorre.

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