Angélica Gorodischer, premiada a los 90: “No me interesa la vida real”

Luchadora por los derechos de las mujeres, le dan el Premio a la Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes y sigue buscando la magia.

Verónica Abdala
Clarín
14.12.2018

«A mí no me interesa la vida real: yo busco lo extraordinario, lo que está oculto, lo inexplicable: todo eso que se esconde detrás de lo evidente y que siempre aparece; eso ha marcado en buena parte esta búsqueda de tantos años escribiendo y leyendo, que es una forma de adueñarse del mundo».

La escritora Angélica Gorodischer tiene 90 años y acaban de premiarla con el Gran Premio a la Trayectoria del Fondo nacional de las Artes (FNA) «por su aporte a la cultura argentina» y porque «en sus 55 años de carrera, se transformó en una de las voces femeninas más importantes de la ciencia ficción». En ese sentido, fue una pionera del género en un país en que en la actualidad proliferan nuevas voces femeninas que hacen pie en lo fantástico.

Mantiene intacto el entusiasmo que a sus siete años la decidió a ser escritora y por nada del mundo altera una rutina preciada: escribe las primeras versiones de sus cuentos a mano y después las pasa a su computadora-, se entrena en la invención de historias, convencida de que la faena literaria consiste, antes que en sentarse a esperar un golpe de gracia, en la capacidad de observación y de invención, en relatos que en su caso están casi siempre atravesados elementos extraordinario o misteriosos, imprevisibles.

«Sigo atenta a esos descubrimientos, cuando leo, cuando escribo, mirando lo que hacen otros», reconoce en diálogo con Clarín esta autora que se reconoce a sí misma como rosarina aunque nació en Buenos Aires el 28 de julio de 1928. «Me aburren mucho los autores que me cuentan lo que ven. Creo que nací con el mandato de ser escritora y sigo honrándolo», dice ahora desde su casa en Rosario, una casita con jardín, dentro del que hay un pequeño cuarto donde hace años Gorodischer trabaja.

La ceremonia en la que la autora de Opus dos y Kalpa Imperial será distinguida con el máximo reconocimiento que otorga el FNA y que se empezó a entregar en 1963, cuando el ganador fue Jorge Luis Borges será este lunes 17 a las 19 en la sala María Guerrero del Teatro Cervantes (Libertad 815, Ciudad de Buenos Aires).

Gorodischer empezó a leer desde muy pequeña (láminas Billiken con peces del Río Paraná) y, aunque no recuerda quién le enseñó, tempranamente se dio cuenta -a los siete años mientras leía Las minas del Rey Salomón- de que quería ser escritora. Le fue bien: hoy es considerada una de las voces femeninas más importantes dentro de la ciencia ficción en Iberoamérica aunque no le gusta que la encasillen en ese género y asegura: «Yo me presento así: yo escribo. Escribo narrativa. Tal como me lo propuse cuando era chica, escribo cosas maravillosas a la gente».

Su carrera se iniciaba en los tempranos 60s, cuando obtuvo el primer premio del Club del Orden. Un año más tarde ganó un concurso de la revista Vea y Lea con el cuento policíaco «En verano, a la siesta y con Martina» y y desde entonces no paró: en el 65′ publicó su primer libro, Cuentos con Soldados. Su vasta y admirada obra incluye títulos como Jugo de mango (1988), Prodigios (1994), La noche del inocente (1996), Cómo triunfar en la vida (1998), Menta (2000), Doquier (2003), Historia de mi madre (2004), Tumba de jaguares (2005), La cámara oscura (2009), Las nenas (2016) y Coro (2017).

En una semana especialmente movilizante para las mujeres argentinas, Gorodischer celebra que se visibilicen los hechos y los mensajes violentos y que la sociedad se haga eco de la lucha por la equidad de género. «Todavía estamos lejos de la igualdad, pero no dudo de que estamos en camino», explica. «Somos la mitad de la humanidad y tarde o temprano seremos respetadas y reconocidas. Ya hoy veo una sociedad que reacciona, muy distinta a la que a mí me tocó ver en la juventud, y espero para mis nietos una Argentina en la que las mujeres sean aceptadas y celebradas en sus diferencia pero tengan los mismos derechos que los hombres».

Madre de tres hijos, está casada con el arquitecto Sujer Gorodischer desde 1948.

«La literatura todavía guarda secretos para mí, sigo persiguiendo ese detalle, palabra o idea que dispara una historia. Y sigo leyendo, que es la mejor manera de seguir aprendiendo», asegura, y en ese sentido dice que confirma que las autoras siempre terminan revelando en sus ficciones obsesiones y problemáticas comunes a todas.

«Muchas veces la realidad es chata y uno añade elementos mágicos o misteriosos que terminan dándole sentido a un cuento, por ejemplo, y en eso consiste este trabajo» define.

Este año también recibirán el Premio a la Trayectoria del FNA por su obra y aporte a la cultura: Cristina Banegas (Artes Escénicas), Adhemar Bianchi (Arte y Transformación Social), Francisca Borja (Artesanías), Claudio Caldini (Artes Visuales), Fermín Eguía (Artes Visuales), Ernesto Franco (Música), Roberto Frangella (Arquitectura), Hugo Kogan (Diseño), Alberto Nicolini (Patrimonio), Ricardo Talento (Arte y Transformación Social) y Silvia Zerbini (Artes Escénicas – Danza).

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