Adultos mayores reemplazan a jóvenes como trabajadores en cadenas de comida rápida en EEUU

El adolescente huraño que trabaja en un restaurante después de la escuela fue una vez un cliché de la cultura pop, tan estadounidense como las papas fritas rizadas.

Hoy en día, Brad Hamilton, el adolescente interpretado por Judge Reinhold en “Picardías Estudiantiles” (en inglés: Fast Times at Ridgemont High) probablemente sería demasiado joven para trabajar en el ficticio Captain Hook Fish and Chips. Eso porque los adultos mayores están tomando su lugar: usando un uniforme de poliéster, volteando hamburguesas y tomando pedidos.

Leslie Patton
Bloomberg
5 de noviembre de 2018

Las cadenas de comida rápida están reclutando en centros de tercera edad e iglesias y colocan anuncios clasificados en el sitio web de AARP, un grupo de defensa de los estadounidenses mayores de 50 años. Los reclutadores dicen que los trabajadores mayores tienen habilidades de las que sus compañeros más jóvenes a veces carecen, como una conducta amistosa o la puntualidad.

¿Qué está pasando en la sociedad estadounidense?

Aquí operan dos tendencias poderosas: una escasez de mano de obra en medio del mercado laboral más restringido en casi cinco décadas, y la propensión de que los estadounidenses que viven más tiempo sigan trabajando, incluso en jornadas parciales, para complementar los a menudo exiguos ahorros para la jubilación. Entre 2014 y 2024, se espera que el número de trabajadores estadounidenses entre 65 y 74 años de edad aumente un 4,5 por ciento, mientras que los trabajadores entre 16 y 24 años se espera que disminuya un 1,4 por ciento, de acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.

Stevenson Williams, de 63 años, administra un local de Church’s Chicken en North Charleston, Carolina del Sur. Está a cargo de 13 empleados tras haber empezado en un empleo de limpieza y lavado de platos hace unos cuatro años y a veces trabaja hasta 70 horas a la semana en períodos de mucha actividad. Williams es un trabajador de la construcción jubilado y nunca había trabajado en un restaurante, pero se aburría en casa.

“Es divertido por un tiempo, no levantarse, no tener que apagar el reloj, no tener que levantarse de la cama y trabajar todos los días”, comenta. “Pero después de trabajar toda tu vida, sentarte a envejecer. No puedo estar yendo siempre a Walmart. Disfruto Church’s Chicken. Disfruto el ambiente, disfruto de la gente”.

Un buen negocio para las empresas

La contratación de personas mayores es un buen negocio para las cadenas de comida rápida. Tienen años de experiencia por los mismos salarios – una mediana de la industria de US$9,81 por hora el año pasado, según la Oficina de Estadísticas Laborales – que se pagarían a alguien décadas más joven. Este es un beneficio considerable en una industria presionada por el aumento del costo del transporte y las materias primas.

James Gray de Calibrate Coaching dice que las personas mayores también son un buen negocio en términos financieros porque no están siempre buscando ascender y ganar más. No están “buscando necesariamente una posición de vicepresidente o ejecutivo o buscando ganar un montón de dinero”, sostiene.

Las personas mayores normalmente tienen habilidades sociales más desarrolladas que los chicos que crecieron conectados a internet y que a menudo preferirían no ser molestados con interacciones del mundo real. En Church’s Chicken, Williams entrena a sus compañeros más jóvenes en las sutilezas del decoro en el lugar de trabajo. “Muchas veces con los chicos más jóvenes ahora, pueden ser muy irrespetuosos”, dice. “Así que tienes que entrenarlos y decirles que este es su trabajo, esta no es la calle”.

AARP se ha convertido en un verdadero centro de reclutamiento para la industria. En junio, American Blue Ribbon Holdings, que posee varias cadenas de restaurantes informales, pagó US$3.500 para publicar empleos por hora y gerenciales en el sitio web de la organización sin fines de lucro y contrató a cinco personas para sus marcas de restaurantes Bakers Square y Village. Bon Evans, una cadena de restaurantes con más de 500 locales que sirve asado a la olla, galletas y otras comidas caseras, también publicó anuncios con AARP. Los empleados de más edad suelen trabajar como anfitriones que acomodan a los clientes y son “un buen aporte para nuestra marca”, dice John Carothers, vicepresidente sénior de recursos humanos.

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