Los nueve trastornos más frecuentes que podemos padecer al llegar a adulto mayor

Algunos trastornos que afectan la salud se asocian específicamente al proceso de envejecimiento y sus efectos en el cuerpo y en la mente

iProfesional.com
1.8.2018

Actualmente, y desde hace ya varias décadas, es posible afirmar que se vive más tiempo en el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que, por primera vez en la historia, la mayor parte de la población del mundo tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. Para 2050, se espera que la cantidad de personas en esa franja de edad llegue a los 2000 millones, un aumento de 900 millones con respecto a 2015, aproximadamente del 12% al 22%.
Es importante destacar, además, que dentro de menos de dos años, para 2020, el número de personas de 60 años o más será superior al de niños menores de cinco años.
La ampliación de la esperanza de vida ofrece oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para las sociedades en su conjunto. Sin embargo, el alcance de esas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor central e imprescindible: la salud. El aumento de la esperanza de vida trae consigo un incremento en las patologías relacionadas al adulto mayor, ya que vivir más años deteriora también el organismo. Por eso, es importante conocer cuáles son los trastornos más comunes, para poder prevenirlos y detectarlos en forma temprana.

Afecciones en los ojos y oídos
La pérdida de audición es el principal trastorno que se presenta en adultos mayores respecto del sistema auditivo. Es una disminución repentina o gradual de la capacidad para oír y se configura como uno de los problemas de salud más comunes que afecta a los adultos mayores. Aproximadamente, según la OMS, una de cada tres personas de 65 a 74 años tiene algún nivel de pérdida de audición.
Por otro lado, las cataratas son el problema más común que pueden presentar las personas mayores en sus ojos. Se presentan cuando el cristalino -una parte del ojo similar a una lente que permite enfocar objetos- se nubla o se opaca. La mayoría de cataratas relacionadas con la progresión de la edad, se desarrollan gradualmente. De este modo, es posible que no se perciban de inmediato los cambios en la visión o las señales de cataratas en su estado temprano de desarrollo.

Afecciones traumatológicas
Dentro de este grupo se deben mencionar todo tipo de dolores óseos y articulares, relacionados sobre todo a la osteoartritis. Se trata de una enfermedad que daña el cartílago que cubre los extremos de los huesos de una articulación – un tejido resbaladizo que evita el roce entre los huesos-. Cuando un paciente padece esta enfermedad, se presenta una fricción entre los huesos, lo cual provoca dolor, hinchazón y pérdida de movimiento en la articulación. A lo largo del tiempo, la articulación puede perder su aspecto regular y puede sufrir un severo desgaste.

Afecciones del sistema respiratorio
Los principales trastornos obstructivos difusos que pueden afectar a las personas mayores son el enfisema, la bronquitis crónica, las bronquiectasias y el asma. En pacientes con estas enfermedades, la capacidad pulmonar está disminuida, lo cual implica una disminución de la velocidad del flujo respiratorio, que habitualmente se mide por el volumen espiratorio forzado en el primer segundo.
El enfisema y la bronquitis crónica con frecuencia se suelen agrupar bajo la denominación enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), ya que muchos pacientes presentan datos coincidentes en cuanto a los daños generales que provoca. En cambos casos y en el EPOC en sí, la causa fundamental del daño es el humo del tabaco.
La bronquiectasia, por su parte, es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías aéreas que implica la dilatación de los bronquios. Provoca un daño irreversible, al igual que el EPOC, por lo que no se puede curar, pero sí es posible tratar sus síntomas y afecciones en el paciente.
Por último, el asma, es un trastorno que manifiesta ataques recurrentes de disnea y sibilancias, que varían en severidad y frecuencia de una persona a otra. Los síntomas pueden aparecer varias veces al día o a la semana, y en algunas personas se agravan durante la actividad física o por la noche.

La enfermedad se desencadena cuando el revestimiento de los bronquios se inflama y provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y una disminución del flujo de aire que entra y sale de los pulmones.
Afecciones metabólicas
La diabetes es la principal enfermedad metabólica que se puede manifestar con el envejecimiento. Según la OMS, cada año fallecen alrededor de 1,6 millones de personas en el mundo como consecuencia de esta patología.
La diabetes se caracteriza por un aumento en el nivel de azúcar en sangre -glucemia- que se presenta por una falla en el páncreas, que es el órgano que secreta la insulina, que a su vez es la encargada de regular la glucemia. Más allá de este trastorno, es una enfermedad que afecta también a otras partes del cuerpo, y que, si no se controla, puede resultar muy perjudicial para la vida del paciente.

Afecciones neurológicas
La depresión y la demencia se encuentran entre los principales trastornos que se pueden incluir dentro de este grupo.
La depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración.
Por otro lado, la demencia es un término que se utiliza para denominar un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida cotidiana. Actualmente, hay alrededor de 50 millones de personas que padecen este tipo de patología, y anualmente se registran 10 millones de nuevos enfermos.

Es importante aclarar, por último, que a medida que la persona envejece aumenta la probabilidad de experimentar varias afecciones al mismo tiempo. La vejez se caracteriza también por la aparición de varios estados de salud complejos que suelen presentarse solo en las últimas etapas de la vida y que no se enmarcan en categorías de morbilidad específicas. Se los suele conocer con el nombre de síndromes geriátricos. Por lo general, son consecuencia de múltiples factores subyacentes que incluyen, entre otros, los siguientes: fragilidad, incontinencia urinaria, caídas, estados delirantes y úlceras por presión.
Los síndromes geriátricos parecen predecir mejor la muerte que la presencia o el número de enfermedades específicas. Ahora bien, a excepción de los países que han desarrollado la geriatría como disciplina médica, con frecuencia se dejan de lado en los servicios de salud de estructura tradicional y en la investigación epidemiológica.

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