Amor de nieta: Para rendirle homenaje, llevó la vida de su abuela científica a los escenarios

Christiane llegó hace 76 años de Canadá para investigar la leucemia junto al Premio Nobel Bernardo Houssay. Belén la interpreta en el teatro.

Paula Galinsky
30/06/2018 – Clarin.com

“Abuela, ahora voy a actuar. Mirame”. La alfombra, con guardas y flores en rosa, se transforma en escenario. Christiane, desde un sillón cremita, no le saca los ojos de encima.

Belén Pasqualini (32), la nieta, viaja a los años ´40, a Hawkesbury, la ciudad canadiense en la que creció Christiane luego de dejar su París natal. Con un acento francés idéntico al de su abuela toma la forma de ella a sus veinte años y lee en voz alta una carta con algunas advertencias que recibió en aquel momento, a días de mudarse a la Argentina. “Las muchachitas en Buenos Aires no salen solas con muchachos si es que quieren mantener una buena RE-PUTA-CIÓN”, se le escucha a la nieta, marcando la “R” desde la garganta y destacando el PUTA. Su principal y casi única espectadora en esa sala, ríe. Belén le devuelve una sutil sonrisa fuera de libreto y sigue su interpretación. Cuando termina, su abuela la espera en el sillón con los ojos vidriosos y la boca entreabierta. “Me quedé sin voz, me encantó”, le dice bajito. Belén la abraza y le responde con un “te quiero”.

Christiane Dosne Pasqualini tiene 98 años y hoy es la primera vez que ve a su nieta poniéndose en sus zapatos, en el papel de la doctora y científica francesa que en 1942 se trasladó a Buenos Aires para buscar la cura de la leucemia junto al Premio Nobel Bernardo Houssay.

Está lúcida pero tiene dificultades para caminar y, por eso, en medio de la entrevista, la función que Belén interpreta todos los sábados en el teatro Picadero va hacia ella. Le llega al living de su casa. Y la emociona.

Se la nota estricta. También, dulce. Verse interpretada por su nieta la moviliza aunque asegura que se trata de “una caricatura un poco exagerada”. Después agrega que está muy orgullosa pero que le preocupa “que se lleve la ciencia al teatro porque ciencia y arte no son lo mismo”.

Si bien la actriz es su nieta, Christiane se queda con el protagonismo esta tarde. Habla de sus ratones de laboratorio con los que experimentó por décadas y, entre comentario y comentario, cita a Albert Einstein, Jean Paul Sartre y Marie Curie. Cuenta detalles del libro “Quise lo que hice”, la autobiografía que escribió mientras cuidaba a Rodolfo, su marido, cuando enfermó en 2002 y que inspiró el unipersonal de Belén. ¿Realmente hizo lo que quiso? “Al final sí, incluso sin darme cuenta. En mi vida siempre tomé el camino difícil y no por eso me fue bien. Tuve un 50% y un 50%”.

Se considera una avanzada para la época que le tocó vivir. “Hice cosas no muy típicas para aquel entonces”, cuenta y vuelve a la advertencia que le llegó por carta, a la que- aclara- no prestó atención. “Viví en una pensión con estudiantes muy jóvenes y salí con muchachos de noche. Después de comer con uno, me invitó a esas habitaciones que se alquilan. Le dije que no, que mi compromiso era solo para cenar. No le gustó mucho”, recuerda, divertida. Eso fue antes de Rodolfo, el padre de sus hijos. Después vinieron Belén y el resto de sus nietos. “En total, hoy hay 42 personas que tienen algo de mi sangre”, suma Christiane.

Belén la escucha, la ayuda a asociar anécdotas con nombres y le completa las frases. Está pendiente de ella. “Mi abuela es un modelo de mujer muy fuerte para mí. Con todo lo bueno y lo malo: es una responsabilidad tenerla, te deja la vara alta. Desde chica la vi como una heroína. Con el tiempo, entendí que era una mortal más. Quise homenajearla y me pareció importante hacerlo en vida”, agrega.

Hace unos días, Christiane fue reconocida como Personalidad Destacada de las Ciencias Médicas por la Legislatura porteña. Esa distinción se sumó a otra que ya tenía en una repisa, ubicada sobre el hogar del living. Es uno de los tres Premios Hugo 2017 que, en realidad, ganó su nieta por la obra que lleva su nombre. “Le dejé el de Mejor Libro, lo tiene ella porque lo armé a partir de su autobiografía”, explica Belén, que también recibió estatuillas por Mejor Unipersonal Musical y Mejores Letras de Musical Argentino.

En escena es una todoterreno: actúa, canta, toca el piano. Y le pone corazón. Dice que eso viene de familia. “Mi abuela me enseñó a hacer las cosas con pasión. Es uno de sus legados”, cierra Belén y retoma una cita de Sartre, incluida en el libro de Christiane: “La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace”. En eso, coinciden científica y artista, abuela y nieta.

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