SALUD Investigador en geriatría derriba mitos sobre el deterioro mental en la vejez

El especialista estadounidense, John Morley, asegura que sí hay forma de prevenir y tratar las fallas cognitivas. Él se encuentra en Costa Rica y conversó con ‘La Nación’.(CR)

Por: Irene Rodríguez. 25 abril

“El mito más grande que se nos ha dicho sobre la mente en el adulto mayor es que el deterioro cognitivo no puede tratarse, que es irreversible y que es parte del envejecer. No hay pastillas para tratarlo, pero sí hábitos que pueden mejorar el pronóstico”.

Así sostiene el investigador John Morley, de la Universidad de San Luis en Misuri, Estados Unidos, quien se encuentra en Costa Rica para participar como conferencista de la Semana Nacional de la Geriatría, actividad organizada por el Hospital Nacional de Geriatría.

Durante más de dos décadas él ha estudiado, desde su universidad y desde la práctica clínica, intervenciones que pueden realizarse de manera temprana con las personas para evitar un deterioro cognitivo mayor e, incluso, mejorar su funcionalidad.

La Nación conversó con él sobre los mitos, como el anterior, y algunas dudas que existen con respecto a este trastorno neurodegenerativo y cómo podemos, desde nuestro metro cuadrado, prevenirlo o hacer más lentas sus manifestaciones.

“Realizamos un estudio en el que tuvimos a pacientes con deterioro cognitivo a los que, con prácticas sencillas de estilo de vida saludable y gimnasia mental, vimos que el 50% mejoró su condición y el 25% no empeoró, eso quiere decir que hay medidas que sí funcionan”, enfatizó el especialista.

¿En qué consisten estos hábitos saludables? Morley indicó que todo se resume en una combinación de alimentación con base en frutas y verduras, actividad física 30 minutos al día, no fumar, hacer juegos de destreza mental, socializar y conversar mucho con gente de todas las edades.

Además, si el individuo tiene alguna enfermedad crónica, es fundamental que la mantenga controlada, especialmente si esta es diabético.

“Con la diabetes se requiere especial cuidado. No estoy diciendo que todas las personas con diabetes vayan a desarrollar deterioro cognitivo o demencia, pero sí que tienen más riesgo. Los diabéticos, después de los 50 años, tienden a presentar más probabilidad de sufrir enfermedades vasculares y esto puede afectar el flujo dinámico de sangre al cerebro, también tienen mayor riesgo de inflamación del cerebro. Los desbalances de insulina también impactan, por eso hay que tener la enfermedad controlada”, expresó el especialista.

¿Un simple olvido es señal de alarma?: No
Morley es claro: no deje que la situación se salga de control. Eso sí, tampoco hay que irse al otro extremo y alarmarse ante cualquier olvido, pues no necesariamente esto significa que la mente esté en problemas.

“Los olvidos son normales. No se asuste si se le pierden las llaves del carro, especialmente si cuando usted tenía 20 años ya las perdía con regularidad. Después de que cumplimos 30 años la mente comienza a olvidar más frecuentemente”, enfatizó el especialista.

Entonces, ¿qué hacer? Morley recomienda que entre los 60 y los 65 años es bueno pedirle a un médico que le realice un examen sobre habilidades mentales. Y, a partir de entonces, realizarse uno al año.

Con esto, se sabrá si la mente empieza a deteriorarse, a partir de cuándo y cómo actuar para controlarlo.

“En los estudios que hemos realizado, hemos visto que el 23% de las personas de más de 65 años ya tenía demencia, y también otro 23% presentaba deterioro cognitivo. Por eso, hacer este tipo de exámenes es importante”, puntualizó Morley.

La Nación consultó con Fernando Morales, director del Hospital Nacional de Geriatría, y él comentó que dentro del examen de rutina que se hace a todas las personas de 60 años en los Ebáis ya viene un cuestionario sobre destrezas mentales.

Sin embargo, recomendó a los asegurados solicitar ese examen cuando van al centro de salud para así despejar dudas.

“Si el médico general ve fallos podrá hacerle una referencia a Geriatría en el hospital de referencia o a una clínica de la memoria, para así poder atender el problema”, manifestó el jerarca.

¿Ayuda la dieta mediterránea?: Sí, pero no es mágica
Con respecto a la nutrición a seguir para evitar las fallas en la memoria, Morley es claro en que la dieta mediterránea sí tiene un peso muy grande en la salud cognitiva, pero no por sí sola.

Esta alimentación está basada en el aceite de oliva, las pastas, las semillas, el pescado, frutas, verduras, ensaladas y tiene pocas carnes rojas y grasas. Sin embargo, cada país puede hacer sus adaptaciones según los productos que tenga a su alcance.

Coma muchas frutas y verduras; tienen polifenoles, un tipo de antioxidante que ayuda a mejorar la vascularización del cerebro. El pescado también es muy bueno, y consuma aceite de oliva extra virgen. No le estoy diciendo que se tome un litro todas las semanas, con que le añada un poco a su ensalada o a su pasta o arroz, tendrá un rico sabor que le ayudará a su mente”, aseguró el especialista.

Morley no es el único que aconseja esta alimentación para proteger el cerebro. Walter Willet, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard, sostiene que la dieta mediterránea evitaría el deterioro mental.

“Debemos preferir los aceites de plantas para cocinar, especialmente el de oliva. También, aumentar nuestro consumo de pescado y reducir un poco el de carnes rojas. Nuestro cuerpo tampoco necesita tanta azúcar, debemos reducirla poco a poco, el paladar va a acostumbrarse y la salud de nuestro cerebro va a agradecerlo”, afirmó Willet durante su visita a Costa Rica en marzo pasado.

Y añadió: “también es importante consumir granos integrales, prefiera el arroz y el pan integral al blanco, y busque otras fuentes de proteína, como los frijoles y las lentejas, eso ayuda a la salud vascular y protege el flujo sanguíneo al cerebro”.

¿Es vital moverse?: ¡Cada ejercicio cuenta!
Junto a la alimentación, la actividad física también es un antídoto para evitar que la mente nos juegue una mala pasada con la edad.

“Nada hacemos con comer sano si usted no se mueve. Cada ejercicio que usted haga después de los 60 años lo va a proteger, y si usted es diabético, lo que hace a partir de los 50 es decisivo”, señaló Morley.

¿Cómo ejercitarse? El especialista aclaró que no es necesario pagar un gimnasio o un entrenador personal, pero sí es importante hacer no solo ejercicio aeróbico (como caminar) si no también ejercicios de resistencia, con algo de peso, para proteger los músculos. Entre más fuerte estén los músculos, más difícil será tener una discapacidad física.

¿Qué sucede con quiénes ya usan bastón o una silla de ruedas? Morley insiste en que siempre hay soluciones. Por ejemplo, las personas con bastón podrán levantarse y sentarse repetidamente, y quienes están en una silla de ruedas podrán mover sus brazos con ayuda de pequeñas mancuernas de un máximo de cinco libras.

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No recomiendo que se usen sillas de ruedas eléctricas, no solo son más caras, si no que le impiden a la persona fortalecer brazos y manos”, insistió Morley.

¿Benefician los crucigramas?: ¡Claro!
La “gimnasia mental” también es básica. Crucigramas, adivinanzas, trabajalenguas y sudokus son posibles pasatiempos para mantener activa la mente.

“Hay juegos de computadora gratuitos que usted puede encontrarse en Internet. Prefiera los que le ponen un cronómetro y le dan un tiempo definido para hacer una tarea, la habilidad para reaccionar es una de las que más se pierden conforme envejecemos y por eso hay que mantenerla entrenada, no importa si se equivoca en el juego, pero oblíguese a reaccionar rápido”, recomendó el especialista.

¿Cómo ayudan los repasos históricos?: ¡Muchísimo!
Sin embargo, para este geriatra lo más importante es la socialización, el que las personas hablen mucho con gente de todas las edades.

“Hablen de todas las cosas posibles, pero también de relaciones entre diferentes cosas. Por ejemplo, hablen de cómo cuando ellos eran jóvenes se podía comprar un vehículo con lo que ahora tal vez se compra un confite, o cómo han evolucionado las diferentes líneas de automóviles, por ejemplo. Los repasos históricos agilizan el cerebro”, comentó Morley.

A manera de conclusión, el experto dijo que todas estas recomendaciones deben comenzarse idealmente a los 60 años o antes, pero que lo más importante es saber que es un proceso que toma tiempo.

“Hay gente que llega a reclamar porque hizo todo lo que le indiqué por dos semanas y no ha visto cambios. Esto no es magia, es un estilo de vida”, finalizó.

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