Las abuelas pisan cada vez más fuerte en el escenario

Dennis Smith, en el medio, es director “especializado” en llevar historias de abuelas al escenario. Ya tiene tres en su haber.

Cada vez con mayor asiduidad, las historias sobre abuelas inspiran y van ocupando diversos escenarios de la cartelera teatral. ¿Viejas, tristes y aburridas? De a poco, se están venciendo prejuicios y estereotipos. Aquí un abanico de opiniones sobre un tema que moviliza.

Clarin
18.3.2018

Eternizarlas. Recordarlas. Reivindicarlas. Homenajearlas para saldar una deuda cada vez más oxidable. Las abuelas, como figura simbólica, no suelen ser motores de piezas teatrales; sin embargo, hay un paulatino florecer de obras que aluden a ellas (los abuelos también son bienvenidos), y que nada tiene que ver con el estereotipo de señora encorvada, con mañanita y rodete blanco.

Negra, de Dennis Smith, estuvo seis años en cartel (2012-2017), acaba de reestrenarse Christiane, de Belén Pasqualini, y el domingo pasado se estrenó Eye & yo, de Julieta Cayetina.

Antes de adentrarnos a este cálido universo de espectáculos que enriquecen la cartelera 2018, vale la pena una introducción para consultar con productores, dueños de salas, directores o actores que mantuvieron un acercamiento con esta temática. La pregunta que sobrevuela es: ¿por qué las abuelas no son tema? ¿La vejez, el dolor, la depresión, la proximidad de la muerte, tal vez? Por lo que fuera, el teatro tiene la responsabilidad visceral de tocar la vida y la muerte, la juventud y la decadencia, la belleza y las arrugas.

“Entiendo que los abuelos están vinculados con el deterioro físico y la cercanía de la muerte, pero la verdad es que Christiane es una hermosa puesta y una excepción a la regla, quizás por la vitalidad que le imprimió Belén Pasqualini al homenaje a su maravillosa abuela”, opina Sebastián Blutrach, mandamás del teatro Picadero. “El espectador se divierte, sonríe, busca empatía con ese personaje”.

No obstante, Blutrach recuerda que hace poco El padre, que protagonizó Pepe Soriano, fue una gran obra que no funcionó. “Es muy difícil encontrar el tono cuando se aluden a temas de la vejez. Entonces, ante esa situación de riesgo, los productores apuestan por la comedia, que se termina imponiendo”.

Hace un año y medio, el actor Diego Lichtensztein motorizó Zeide Shike en El Método Kairós, una obra sobre un jovencito ruso, de 17 años, que en 1924 llegó a Buenos Aires con una mano atrás y otra adelante, sin idioma ni familia. “¿Quién no tiene un abuelo o abuela que vino solo de España, Italia, Rusia o Armenia, con sus costumbres y canciones de cuna?”, se pregunta Lichtensztein.

“Decidí llevar la historia de mi abuelo al teatro porque creo que mirar el pasado de alguna manera sostiene el presente y es un arquitecto para el futuro. Fue un homenaje a mi abuelo y a todos los inmigrantes que llegaron sin nada e hicieron su vida en la Argentina. No sé cómo medir si se le da o no bola al tema, nosotros tuvimos cuatro temporadas exitosas en el circuito off”.

Para la actriz y directora María Figueras “estamos gobernados por una era que hace culto a la juventud y a la belleza”. En Hermanas -que dirige y se repone en abril en El Camarín de las Musas- hay una abuela (la estupenda Elena Petraglia) que es el centro de la escena y su figura irradia fortaleza y dignidad pese al dolor de la viudez. Figueras, una conocedora del medio, siente que al teatro le urgen historias de gente grande “porque nuestros actores mayores tienen voces que, en ese cruce entre el pasado y la era en la que todo es vertiginoso en los vínculos, hay material sustancioso para explorar. Las voces y cuerpos de nuestros actores grandes nos alumbran y se dejan moldear para contar con nuevas formas de actuación. Y los que nos animamos a esta aventura salimos ganando”.

Si de teatro se trata, Carlos Rottemberg es más que una palabra autorizada. “Mi experiencia sobre el tema abuelazgo logró confundirme: conociendo el éxito editorial real del libro Los nietos nos miran (1999) -de su madre Juana Rottemberg-, con varias ediciones y al tope de ventas, me tiré de cabeza sobre ese material. Tenía muy en claro de qué iba la cosa… ¡Lo había escrito mi mamá, imaginate! No siendo escritora, quiso plasmar un libro para hablar de su abuelazgo y terminó en librerías con fuerte demanda. La obra, estrenada en 2004, la protagonizó Graciela Dufau y fue muy bien tratada por la crítica y mi madre fue centro de notas y programas de televisión. Pero en teatro no interesó lo suficiente para poder sostenerla”, razona el mandamás del complejo Multiteatro.

Otro referente, Javier Daulte, autor y director, recuerda su apuesta con Nunca estuviste tan adorable (2009), que le dedicó a su abuela materna Blanca, protagonizada por María Onetto. “Anduvo bien, funcionó durante cuatro temporadas y pude darme un gustazo personal que Blanquita se merecía, pero es cierto que la figura de la abuela está como en desuso, injustamente relegada”. El dueño de El Callejón remarca, sin embargo, que las abuelas de estos últimos años “han recobrado una energía, vitalidad y protagonismo que no tenían en otras épocas, espero que este reverdecer sea un punto de inflexión”.

María Marull, una de las autoras más encumbradas del alternativo, manifiesta que tiene en cuenta a los adultos mayores como tópico y también como actores: “El universo de mis abuelos está siempre presente en mí y se me cuelan pedazos de ellos en todo lo que escribo inevitablemente. A veces son sus personalidades, otras alguna anécdota, palabras, modales, formas, algún pensamiento. No podría decir que los abuelos no están en el teatro, por lo menos los míos. Será porque disfruto mucho cuando veo a un actor de edad en el escenario, ya sea que haga de abuelo o de cualquier otro personaje. Me produce encantamiento. Lejos de aburrir a mi me producen magnetismo”.

Marull hace saber que tiene una obra escrita que se llama El día perfecto y que hace foco en Perla, “una mezcla de las personalidades de mis dos abuelas. La tengo en gateras, pensaba estrenarla antes que La Pilarcita”.

Mey Scápola, actriz e incipiente autora y directora, va más allá y piensa que se trata de una cuestión cultural: “Fijate y advertirás que no hay gente grande en la tele, tampoco en el cine y menos en el teatro. ¿Por qué? Existe una mirada equivocada que indica que la vejez deprime, que ser mayor tiene una connotación negativa. En lugar de asociar a la vejez con la sabiduría, con la experiencia, no; nosotros destratamos a nuestros adultos mayores. En mi primera obra como directora me di el gusto de dirigir a dos actores de 82 años (Héctor Bidonde y Elvira Villarino), de quienes aprendí una enormidad”.

El deseo de eternizarlas

Durante​ seis temporadas, Dennis Smith disfrutó del éxito de Negra, la obra que escribió y protagonizó en tributo a la mamá de su papá, que murió en 2004. “Cocinaba ravioles: lugar común o no, reunías a todos con ganas”, recuerda Dennis en el prólogo de aquella pieza cuyo objetivo, admite, “es un reencuentro eterno con ella, que nadie podrá borrar nunca”.

El sensible autor piensa que “las abuelas son olvidadas y ninguneadas por el teatro, cuando deberían ser una figura recurrente porque ellas nos llevan a la niñez y a la vejez. El amor de una abuela es puro, noble, generoso, porque los abuelos siempre dan”, expresa el también director de Eye & yo, que se estrena el domingo en el Centro Cultural San Martín.

“La vida de mi abuela era mucho más ordinaria que la de la abuela de Julieta (Cayetina), sobreviviente a siete campos de concentración, o la de Belén (Pasqualini), una reconocida científica, dueñas de vidas extraordinarias. Pero en las pequeñas cosas pude construir un vinculo riquísimo. Ojalá ahora con Eye… pueda conectar emotivamente esa conmovedora historia con el público”, anhela Smith.

Eye es, era, Esther Cajg, sobreviviente a siete campos de exterminio nazi. Eye, que murió en 2008, a los 82 años, es la abuela de Julieta Cayetina, actriz y directora que viene recavando información desde hace cinco años para darle forma a lo que hasta hace poco era una utopía y hoy es la ansiada obra de teatro que tiene desvelada a la familia.

“No lo puedo creer”, exclama la ex Perros de la calle sobre Eye & yo, protagonizada por Laura Oliva. “Busqué, indagué y de pronto me encontré con un montón de material que quería resignificar… y aquí está, listo para ser mostrado en público”. Cayetina se pellizca porque no puede creer que su abuela reviva en un escenario. “La historia de Eye -abuela paterna- es increíble y ojalá que sirva para que otros artistas lleven a escena la vida de sus abuelos sin tener que resultar algo épico como en mi caso”, pide la actriz.

“Los que hoy somos más jóvenes tenemos la responsabilidad de cuidarlos y acompañarlos, y en este caso, darles el lugar que se merecen”. Finalmente, Cayetina señala que no busca que la obra sea una bisagra, “ni que marque mi camino artístico, no me interesa especular con una historia y menos con la de mi abuela”

Autora, actriz y soprano, Belén Pasqualini está al frente del unipersonal Christiane (domingos, en El Picadero). Christiane Dosne de Pasqualini tiene 98 años, nació en París, se crió en Canadá y fue una investigadora científica especializada en leucemia, que trabajó con Bernardo Houssay. “Y fue la primera mujer en ingresar a la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires”, agrega Belén, que se embarcó en este viaje fascinante al mundo de su abue, a quien prometió hacerle una función especial en el living de su casa.

“Ella estuvo muy presente en mi vida, fue una especie de heroína. Yo la tuve siempre allá arriba y cuando leí su libro Quise lo que hice. Autobiografía de una investigadora científica (2007), me di cuenta de que se trataba de algo teatralizable”. Pasqualini desea eternizarla con este homenaje a una mujer apasionada por la vida y por su trabajo. “Mi abuela tiene una vida increíble, pero no hace falta tanto para trasladar una historia al escenario. Todas las vidas son extraordinarias, por más pequeñitas que sean, sólo hay que ahondar para extraer lo más sustancioso”. La intérprete advierte que “está surgiendo un movimiento teatral que se zambulle en lo propio, en nuestras raíces y ascendencias”.

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