Las abuelas y madres costureras que se convirtieron en estrellas de una murga

Nueve amigas arrancaron confeccionando trajes para Los Paranoicos. Hoy bailan y son las más aplaudidas en los shows.

17.2.2018
Clarín.com

La edad es sólo un número. Así lo destacan y repiten “Las Chichis”, un grupo vecinas de San Martín de entre 50 y 66 años que son el corazón de una tradicional murga de Villa Ballester. Gabriela Bassotto, Beatriz Pla, Nieves Magadán, Rosa Zacarías, Mónica Bonini, Gladis Baldomir, Mónica Acuña, Gabriela Gómez y Susana Teixeira demuestran cada febrero que para bailar sólo hacen falta ganas y pasión.

Su participación en “Los Paranoicos de Villa Ballester” surgió casi de casualidad. En 2014, Gabriela decidió sumarse a la agrupación junto con su marido. Fue en ese casual e idéntico momento cuando Beatriz, mamá y abuela de varios integrantes, decidió también empezar a bailar. “Hasta ese día, ella iba solamente para acompañar y cuidar a sus nietos. No se animaba a formar parte porque era la única mujer grande”, recuerda Gabriela, que la conoció entre bombos, trajes de lentejuelas y coreos.

Poco a poco se fueron sumando más “mujeres grandes” a la murga, hasta que tomaron un protagonismo inesperado. “Formábamos parte de la murga, no éramos un grupo separado. Nos sumábamos en algún que otro ensayo pero no nos presentábamos en las demostraciones de baile”, señalan. La siguiente en dejar los prejuicios de lado fue Nieves, mamá de uno de los fundadores originales de “Los Paranoicos”. “Primero, lo único que hacía era ir y mirar. Me enorgullecía lo que habían conseguido, pero jamás se me ocurrió formar parte”, confiesa.

Cuando se multiplicaron las “mujeres maduras”, pasaron de ser las que se ocultaban en el fondo a destacarse como una de las principales atracciones y momentos mas aplaudidos: “Las Chichis”, como se auto nombraron.

Arrancaron aportando desde afuera, pero agrupadas. “Nos encargábamos de confeccionar la ropa, decorar las sombrillas, hacer estandartes, pintar y coser”, dice Nieves. “Ahora también los lucimos en los shows”, remarca.

“Creemos que nuestro trabajo es tratar que la murga trabaje de forma sana, que todos se integren y sean todos iguales”, señala Mónica. Todas coinciden en que dentro del grupo se sienten casi como las madres y abuelas de los integrantes más jóvenes. “Cuando estamos con los trajes de la murga, somos uno. Lo vivimos como si fuera una gran familia, y por eso queremos lo mejor para los más chicos, que se apoyen en nosotras”, explica.

Aunque nunca se presentan fuera de las demostraciones de “Los Paranoicos”, su participación genera en cada espectáculo un show aparte. “A la gente les gusta vernos y a nosotras nos gusta demostrar que a pesar de la edad y los problemas físicos que tenemos, se puede. Nuestra pasión es la misma que la de los demás”, sostiene Gabriela.

El fin de semana pasado, “Las Chichis” brillaron en la presentación de “Los Paranoicos” de la Plaza Roca de Villa Ballester. Además, aprovecharon para juntar firmas y pidieron que se reconociera a la murga como actividad cultural del barrio de forma oficial. “Cuando ellas bailan tienen un impulso terrible, una elegancia y espíritu de vida sin igual”, asegura uno de los integrantes de la murga sobre el grupo de “mamás y abuelas postizas”.

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