“No hay que decir ‘no’, hay que probar, seguir”

A los 83 años, Elisa Sampietro de Forti intentará subir junto a otros doce atletas el Aconcagua. Comenzó a correr a los 72, participó en decenas de carreras y cuatro veces realizó el Cruce Columbia de los Andes.

Por Natalia Muñiz
Diario Popular
28 de enero de 2018

Elisa Sampietro de Forti, de 83 años, es una luchadora incansable, con su ejemplo manifiesta la importancia de tener objetivos, alcanzar nuevas metas y no darse por vencido. A los 72 años empezó a correr y no paró. Participó de decenas de carreras en Argentina y otros países; cuatro veces realizó el Cruce Columbia de los Andes, recorriendo más de 100 kilómetros durante tres días; y el próximo mes formará parte de un grupo de doce atletas que realizará el desafío Summit Aconcagua intentando llegar a la cima tras una expedición que durará 19 días, promoviendo el deporte y la vida saludable.

Nació en la ciudad de Como, Italia, y a los 14 se radicó en Argentina escapando de los desastres de la Segunda Guerra Mundial.Vecina del partido de Vicente López, siempre estuvo vinculada al deporte. Jugó al vóley, tenis, practica natación. Tras enviudar comenzó con el atletismo.

“Correr me permitió salir de mi casa. Siempre fui muy tímida y cuando falleció mi marido decidí recluirme en casa. Con las carreras aprendí que se puede vivir de otra forma. Correr me devolvió la vida”, señala en la página web de Summit Aconcagua.

En declaraciones a este diario comenta: “Desde los 15 a los 40 años más o menos jugué voley; después comencé tenis, natación. Con el running empecé porque una amiga de mi hija iba a correr con un grupo a Villa La Angostura y dije ‘que lindo, no conozco, me gustaría ir’. Ahí pensé por que sí, por que no, y me llevaron con el grupo, no a correr, y lo que me entusiasmó fue el compañerismo”.Tras esa experiencia, Elisa se sumó a los entrenamientos, corrió en Tandil, “y empezó la historia”, afirma con orgullo.

“Me gusta la parte social porque correr, aparte de lo físico y mental, tiene su lado social. Además de la aventura, se conocen lugares. Y no uso auriculares porque me gusta escuchar a los pajaritos, la naturaleza”, destaca.
“Es mi forma de ser”

“Jamás imaginé ni soñé en mi vida que pudiera tener una vida tan activa, tan hermosa y ser tan querida. El running me brindó mucho cariño”, sostiene.Asimismo remarca que “no hay que decir que no (a nuevos proyectos), hay que seguir, ya que uno tiene la suerte de tener vida alrededor”.

“Para mí es una cosa natural, es mi forma de ser, de afrontar los malos ratos con actividades positivas porque todos pasamos malos momentos pero en vez de estar llorando y diciendo ‘ay, que desgracia’, sigo viviendo y brindando”, asegura.Elisa tiene cinco hijos, once nietos y tres bisnietos.

“Siento también que es mostrarle a mi familia una forma de encarar las cosas de la vida”, remarca.“A mi marido le encantaba que hiciera deporte. El jugaba tenis y, de chico, fútbol. Los domingos venía conmigo a los partido o llevaba a los chicos a algún lugar. Los chicos siempre estuvieron vinculados al deporte”, recuerda.Acerca de qué su familia tras su decisión de comenzar atletismo a los 72 años, comenta que “al principio tenían un poco de miedo pero, conociéndome, nunca se pudieron en contra y ahora sienten mucha alegría, emoción y orgullo por su abuela y mamá”.
Cruce de los Andes

Elisa participó cuatro veces del Cruce Columbia de los Andes, una carrera de aventura extrema de 100 kilómetros durante tres días entre Argentina y Chile. “El primer cruce lo hice a los 73 años. A los 75 años lo hice junto a un nieto, a los 76 con otro nieto y a los 77 con una amiga”, detalla.

Por otra parte destaca: “El mayor de mis hijos vive en España y tengo nietos allá. Cuando se enteró que iba a Italia, a mi ciudad natal, a participar de una carrera, me dijo ‘mirá que ya sacamos pasajes y corremos con vos’. También dos de mis bisnietos participaron caminando mientras nosotros corríamos alrededor del lago” de Como.Asimismo agrega que “corrió una carrera en Londres con una nieta”.
Al Aconcagua

Respecto a su próxima aventura, Summit Aconcagua, indica: “Cuando me propusieron subir a la montaña, dije ‘bueno, no sé, no conozco, nunca lo hice, pero sí, para probar’”.

Summit Aconcagua es un desafío que realizarán doce atletas y busca promover el deporte, la vida saludable; dar un mensaje esperanzador a la sociedad a través de las historias de superación de los participantes; y recaudar fondos para la Fundación Bacigalupo que trabaja en el desarrollo psicomotriz de chicos con discapacidad intelectual. En la página web del evento se destaca que todos los integrantes tienen algo en común: han pasado por momentos difíciles en sus vidas y lo han transformado positivamente de la mano del deporte.

La expedición durará 19 días, El 16 de febrero, el grupo partirá de Buenos Aires; el 19 de febrero comenzará el ascenso al Aconcagua por la ruta normal e intentará hacer cumbre entre el 1° y el 5 de marzo. Se busca llevar a la cima la bandera de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.
Mensaje

“Yo no soy quien para dar consejos, yo doy mi ejemplo. No hay que decir ‘no puedo hacer nada’, hay que probar, seguir, y no se trata solo de correr, hay muchas cosas para hacer, dibujo, pintura, danza. Hay que buscar objetivos”, remarca.Y sostiene: “Pasé momentos difíciles pero mi forma de afrontar los problemas es atacándolos porque la vida sigue y uno no es el único en el mundo que tiene problemas”.

https://www.diariopopular.com.ar/general/no-hay-que-decir-no-hay-que-probar-seguir-n339883