En Argentina se producen a diario 90 fracturas de cadera

Para poder cuidar los huesos del cuerpo es muy importante una dieta rica en calcio, ya que es el principal motor que necesita el cuerpo para poder evitar una posible generación de la osteoporosis. Es por eso que se debe tener mucho cuidado con las dietas que eliminan todos los lácteos como por ejemplo las veganas.

Por Urgente 24

Jueves 11 de enero de 2018

En la vida adulta, si no se incorpora calcio, el organismo consume reservas. Es por eso que después de los 50 años, 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres se quebrará a causa de la osteoporosis. En Argentina, se producen alrededor de 90 fracturas de cadera por día y los pronósticos no son para nada buenos, ya que indican que esa cifra se duplicará para 2050.

Hasta 1 de cada 4 de quienes la sufren muere en el transcurso de 1 año y aquellos que sobreviven suelen ver afectada su independencia física. Por eso los especialistas hablan sobre la importancia de cuidar los huesos desde edades tempranas y se muestran totalmente en contra sobre aquellas dietas que restringen totalmente el consumo de lácteos, fuente de calcio (nutriente clave para la salud ósea).

La osteoporosis es una enfermedad que adelgaza y debilita los huesos. Los huesos se vuelven frágiles y se quiebran fácilmente, especialmente los de la cadera, espina vertebral y muñeca.
Cualquier persona puede desarrollar osteoporosis, pero es más común en mujeres adultas mayores. Los factores de riesgo incluyen:El envejecimiento, ser de talla pequeña y delgada, antecedentes familiares de osteoporosis,por tomar ciertos medicamentos, entre otras cosas.

El riesgo de dicha patología suele acelerarse en las mujeres luego de la menopausia, cuya prevención arranca desde el nacimiento y continúa aún después de que se alcanza el pico de masa ósea, entre los 20 y 30 años. “Una vez que termina el crecimiento, hay un período posterior en el que en el hueso se sigue depositando calcio que se guarda para la vejez. Después de esa etapa, si llevamos una dieta absolutamente carente de calcio, vamos a consumir nuestra reserva. Tarde o temprano, va a aparecer la osteopenia, la situación más avanzada que es la osteoporosis, y la más riesgosa que es la de presentar fracturas”, explicó al Diario Clarín Rosa Scuteri, presidenta de la Sociedad Argentina de Osteoporosis (SAO).

La médica nefróloga sostiene que, “pese a contar con buenos quesos, buenas vacas y buena leche”, en nuestro país el consumo de calcio en la población adulta ronda el 50% del requerimiento diario. “Es muy importante educar a los niños y a los jóvenes para que consuman la cantidad adecuada de calcio (a través de leche, yogures, quesos) y que lo mantengan durante toda la vida –enfatizó-. Para quienes tienen intolerancia a la lactosa, existen leches modificadas”.

Están quienes no llegan a cubrir la ingesta recomendada por diversas razones, pero en los últimos años empezó a cobrar fuerza en algunos sectores la tendencia a eliminar por completo los lácteos de la dieta. Por tratarse de una conducta relativamente nueva, todavía no hay a nivel internacional estudios amplios que hayan medido su impacto en la salud de los huesos. Pero existe preocupación en la comunidad médica. “De ninguna manera es una recomendación dejar de consumir lácteos”, subrayó la presidenta de la SAO.

“Hay un claro temor vinculado a que las dietas veganas no cumplen con los requerimientos diarios de calcio. Pensamos que esto puede llegar a tener consecuencias, porque sabemos que la baja ingesta se asocia a mayor riesgo de osteoporosis y fracturas”, afirma María Belén Zanchetta, coordinadora médica de docencia e investigación del Instituto de Diagnóstico e Investigaciones Metabólicas (IDIM). La especialista hace referencia a un pequeño estudio, uno de los más alarmantes, del que participó una familia de veganos compuesta por un matrimonio y 2 hijos. El trabajo reveló que los cuatro tenían densitometría baja. “Fue un signo de alarma, como para empezar a realizar estudios más grandes, sobre todo en veganos, porque al evitar todo tipo de lácteos ponen en riesgo su salud ósea. Lo que recomendamos a cualquier persona que haga una elección nutricional tan categórica es que la acompañe del consejo profesional, ya que tiene que buscar fuentes específicas para suplementar lo que decide no incorporar a través de su dieta, especialmente si lo va a transmitir a los niños”, enfatizó.

“La práctica dietante es incompatible con la buena salud. Quienes practican dietas no suelen consumir los treinta nutrientes que son esenciales”, aportó Mónica Katz, directora del posgrado en nutrición de la Universidad Favaloro y líder del movimiento No Dieta.

Un elemento fundamental para la absorción del calcio de los alimentos es la vitamina D, que se obtiene casi en su totalidad por la exposición sin protección al sol. En primavera y verano, se recomiendan exposiciones cortas de entre 15 y 20 minutos (y luego, de seguir al aire libre, sí hay que colocarse protector), fuera de los horarios pico de radiación solar y en otoño e invierno las exposiciones deben aumentarse. El déficit de esta vitamina alcanza a unas 1.000 millones de personas a nivel mundial, problema que se acentúa en épocas frías y en países lejanos al Ecuador, como Argentina. Los médicos pueden indicar suplementos, en caso de ser necesario. También es clave el consumo adecuado de proteínas y el ejercicio, ya que la actividad muscular contribuye a que el calcio permanezca dentro del hueso.

Las consecuencias de la osteoporosis se miden por su evento final: las fracturas, que se producen ante un trauma mínimo, desde la propia altura. Las más comunes son las de muñeca; las de vértebras, que pueden producirse al levantar peso y muchas veces pasan desapercibidas; y las de cadera. Nuestro país está entre los países con una incidencia anual alta de fracturas de cadera, con 34.000 casos en 2009, que se espera aumenten a 76.000 en 2050. Desde la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF, por sus siglas en inglés) hablan de una “crisis global”, en la que América Latina y el Caribe tendrán un papel central en los próximos años, dado el rápido crecimiento en la región de la población mayor de 60 años.

Osvaldo Messina, jefe de Reumatología del Hospital Argerich, pone especial énfasis en la seguridad de la casa. “Hay que tener en cuenta que las caídas ocurren por lo general en el baño –dice a Clarín-, pero pueden producirse en cualquier parte”. Aconseja evitar alfombras sueltas, usar calzado con suela de goma antideslizante, hacer ejercicio para mantener la fuerza muscular en las piernas (“si tienen fuerza no se caen, o se caen menos”), consumir lácteos, controlar los niveles de vitamina D (“si están bajos hay que corregirlos”), no fumar ni excederse en el consumo de alcohol y café (“los tres son nocivos para el hueso”).

El calcio se haya principalmente en productos lácteos, como la leche, el yogur y los quesos. Por otro lado, los alimentos no lácteos ricos en calcio incluyen algunas verduras como el repollo y el brócoli, pescados enlatados de espinas blandas comestibles, como las sardinas; algunos frutos secos; productos de soja con calcio (tofu, leche de soja); y algunas aguas minerales, entre otros.

Según los especialistas se aconseja la ingesta de 3 porciones diarias de leche, yogur o queso. Una porción equivale a: 200 cc de leche (1 vaso), 200 g de yogur (1 pote), 50g de queso fresco/semiduro, 60g de queso untable ó 15 g de queso de rallar.

Las cantidades necesarias equivalentes al contenido de calcio de un vaso de leche o yogur pueden equipararse con 3 brócolis, 110 gramos de almendras, media lata de sardinas ó 36 cucharas de sésamo.

Un dato importante y a tener en cuenta. Un hueso quebrado después de los 50 implica que las chances de sufrir otra fractura se dupliquen. Los especialistas destacan la importancia de realizar controles y, en caso de ser necesario, iniciar un tratamiento adecuado, especialmente en caso de fractura previa, para que la 1ra sea la última.

Fractura de cadera

Se considera una fractura de cadera a la rotura de cualquiera de los componentes que forman la articulación de la cadera. La articulación de la cadera es la que se encuentra a ambos lados de la pelvis y que está formada por un componente fijo en la pelvis llamado acetábulo, que sirve de espacio en el que se pueda encajar la otra parte de la articulación de la cadera, y el fémur, cuya cabeza va encajada en el acetábulo y que además es la que le da la capacidad de moverse en la mayor cantidad de ángulos posibles. La cabeza del fémur continúa con el hueso del mismo nombre y forma junto con los músculos, vasos sanguíneos, nervios y demás estructuras la parte del cuerpo que conocemos como muslo.

Casi siempre requiere cirugía y fisioterapia. Tomar las medidas necesarias para mantener la densidad ósea y evitar las caídas puede prevenir la fractura de cadera.

En la actualidad se sabe que las fracturas de cadera afectan mucho más a las mujeres que a los hombres en una proporción de 3 mujeres por cada hombre, aunque la mortalidad es siempre mucho más elevada en los hombres que las mujeres.

Hay numerosos estudios que han definido las causas de la rotura de la cadera, donde se divide la población en dos grandes grupos según su edad: mayores de 65 años y menores de 65 años. Para la gente menor de 65 años el mecanismo por el que se produce la fractura de la cadera suele ser por un impacto de alta energía: un accidente de coche, una caída desde una gran altura, un aplastamiento de la pelvis, etc. Para las personas mayores de 65 años el 80% de las veces se produce desde su propia altura (una caída casual en la calle o en casa), un 5% desde una altura superior a 1,5 metros, un 5% en el transporte público y un 3% desde la cama. Esto es debido a la presencia de las enfermedades que hemos comentado anteriormente, sobre todo la osteoporosis, la diabetes, la desnutrición, etc.

Las fracturas de cadera que sufren todos y cada uno de los pacientes que las padecen tienen un desencadenante claro, un momento, traumático o no, en el que la aparición de dolor y de deformidad de la pierna del mismo lado de la fractura sean patentes en la persona. Por tanto los signos y/o síntomas de una fractura de cadera son claros: dolor y deformidad de la pierna. La deformidad viene definida por el acortamiento de la pierna del lado de la fractura si lo comparamos con la otra pierna y una rotación del miembro patológico, es decir, que la pierna de la cadera fracturada está girada hacia un lado y el intento por colocarla en su sitio es imposible, bien porque no es posible mover la pierna o bien porque el dolor que ocasiona al hacerlo es tan fuerte que la paciente o el paciente no lo permite.

La radiografía de la cadera en una proyección anteroposterior o de frente y una radiografía lateral o en dirección oblicua son necesarias para determinar por donde se ha roto el fémur y si los trozos que pueden haberse formado tras la rotura se encuentran desplazados o juntos. Si tras las radiografía todavía quedaran dudas, es posible realizar una tomografía computerizada o TAC para acabar de definir el tipo de fractura.

Por lo tanto es importante consumir todos los días calcio, cuidar al cuerpo y seguir los consejos del médico.

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