¿De qué hablamos cuando hablamos de nueva longevidad?

Ya no es novedad. El mundo envejece y la cantidad de personas mayores en el mundo cada vez es mayor. El futuro llegó y esto impone, cuanto menos, una mirada más profunda que deje de lado el aspecto cuantitativo y nos permita echar luz al significado de este fenómeno global. Sirva como referencia el hecho de que en un país desarrollado una persona que cumple 70 años tiene apenas el 2% de posibilidades de morir en los próximos 12 meses y las personas que hoy cumplen 50 años tienen el 50% de probabilidades de llegar a los 95 años. En el mundo se ganaron más de 30 años de expectativa de vida en las últimas décadas y cada día nos anoticiamos de alguien de más de 80 años que mejoró un récord atlético, que es la nueva estrella de la moda a una edad avanzada o alguien que rompió algún estereotipo hasta hace poco impensado: la vejez ya no es invisible. De nuevo, el futuro llegó. Asistimos a una nueva vejez, una nueva etapa de vida. La nueva longevidad.

Diego Bernardini
Infobae
2.11.2017

Nuevas etapas traen consigo profundos cambios sociales e institucionales; y nuestras instituciones aún se manejan en modelos demasiado rígidos para las formas de vida de este siglo XXI. Sin ir más lejos, cuando se implantaron las reglas que todavía rigen los esquemas de protección social en el mundo, como la jubilación en la Alemania del 1900, apenas el 1% de la población germana llegaba a esa edad. Hoy la realidad es diferente. Desde ese momento, más de 30 años de vida se han agregado. Un tercio de nuestra existencia se vive en lo que se conoce como “jubilación” o “retiro”. El “tercer acto” que le llamó Jane Fonda en una celebrada conferencia. La historia ha mostrado cómo se le dio importancia a la niñez y más tarde, en los 40, a la adolescencia. Hoy aparece la nueva longevidad. Etapas como la niñez y la adolescencia anteriormente y la nueva longevidad ahora son construcciones sociales que condicionan nuevas necesidades, nuevas capacidades, nuevos mercados o nuevos desafíos. Sin embargo, sus consecuencias son reales y se sustentan en hechos que, en el caso de la nueva longevidad, son al menos cinco.

El primero es que el número de personas mayores en el mundo está en aumento. Solamente en China hay más personas mayores de 60 años que toda la población de Rusia, hablamos de más de 140 millones de adultos mayores chinos. En muchas partes de Europa hay más sillas de ruedas que carritos de bebes y en Japón se venden más pañales para adultos que para niños. Cifras que más que curiosidad deberían ponernos en perspectiva de los cambios que están viviendo el mundo y las sociedades.

No sólo hay más personas mayores, sino que la vida se extendió y hoy vivimos más años y de manera mucho más saludable, como nunca antes se había vivido en la historia de la humanidad. Tomemos como ejemplo México, un país muy representativo de América Latina. Allí hace 50 años la expectativa de vida llegaba a 57 años, mientras que hoy se extendió a los 77. Estos 20 años representan cuatro años ganados por cada una de las últimas cinco décadas. Un cambio brutal en términos demográficos. Un segundo elemento incontrastable.

No solamente el cambio se da en términos cuantitativos sino que lo hace cualitativamente. Nuevos roles definen esta nueva longevidad y ayudan a comprender la envergadura de su influencia. Este tercer hecho se observa en los mayores que votan, consumen, producen y brindan servicio. Lo vimos en el Brexit del Reino Unido, en la última elección en los Estados Unidos y en la situación catalana respecto del separatismo se hicieron sentir y con fuerza. Los mayores toman partido político y ejercen su derecho. Pensemos que solamente en la Ciudad de Buenos Aires son un grupo de votantes de más de medio millón de votos. En los Estados Unidos controlan más del 50% de la economía doméstica y en Irlanda, el 50% de los juguetes son comprados no por los padres sino por los abuelos. En Argentina, el 15% de los mayores de 65 años realiza tareas voluntarias y más del 20% dice efectuar viajes turísticos y recreativos con otras personas. Además, uno de cada cuatro realiza tareas de cuidados a algún niño o familiar cercano sin percibir remuneración.

Es un hecho que a esta nueva longevidad se la vive con una nueva intensidad. No hace falta ser un Rolling Stone, pero la imagen de Mick Jagger y su banda es lo suficientemente fuerte como para entender cómo están ayudando a redefinir un envejecer que no los tiene como únicos protagonistas. A diario conocemos personas que deciden completar su primera maratón, viajar por el mundo o emprender nuevos horizontes personales. Hoy las personas mayores son una generación más educada y eso les permite informarse, conocer, modificar hábitos de vida y, por sobre todo, desafiar los cánones establecidos. La jubilación o el retiro han dejado de ser una etapa de supuesta recreación para convertirse en otra de re-creación.

Por eso, hablar de mayor expectativa de vida, de cómo se puede vivir esa nueva vida y de los roles que la nueva longevidad nos permitirá desarrollar nos muestra que hay tantas vejeces como personas. Pretender buscar dos adultos mayores similares resultaría infructuoso. Nuestra existencia y nuestra experiencia de vida están moldeadas por un curso de vida propio y único determinado por las condiciones que nos rodean desde el nacimiento en nuestro hogar y nuestra comunidad. Por las condiciones que nos acompañarían en nuestro crecimiento y desarrollo, en nuestras oportunidades o nuestras desventajas y que hacen que cada persona mayor sea única. La variedad de vejeces es rasgo e identidad de esta nueva etapa de vida. Una nueva vida y una nueva longevidad.

https://www.infobae.com/opinion/2017/11/02/de-que-hablamos-cuando-hablamos-de-nueva-longevidad/