Crear apps y programar después de cumplir los 60

Para varios adultos mayores, aprender tecnologías se traduce en una fuente de ingresos o en una forma de desarrollar la creatividad

DOMINGO 01 DE OCTUBRE DE 2017
Vivian Marino
THE NEW YORK TIMES

Para algunas personas mayores, descargar una app o navegar con éxito ciertos sitos en la Red podría parecer motivo de una callada celebración. Pero no es así para Shirley M. McKerrow, propietaria de una empresa y política jubilada de Darwin, Australia.

McKerrow tiene 84 años y disfruta aprendiendo cómo crear apps y sitios. El año pasado comenzó a tomar lecciones de programación gratuitas online, en la plataforma interactiva Codecademy. Fue orientada por su nieto, que sabe de tecnología. “Podría usar mis nuevas capacidades para crear tarjetas de cumpleaños personalizadas con música y baile; quizá podría incluso hacer tarjetas personalizadas de presentación para empresas o para que los parlamentarios envíen a sus representados. Tengo todo tipo de ideas, pero tengo que avanzar un poco en mi capacitación antes de dejarme llevar demasiado”, explica sin ocultar su entusiasmo.

Aunque los millennials son la mayoría de los que están aprendiendo capacidades requeridas en el mercado laboral, como diseño en la Red, programación o marketing digital -la edad promedio de los estudiantes es de poco menos de 30 años-, algunos de quienes adquieren esas capacidades bien podrían ser sus padres o abuelos.

Alrededor de un millón de los 45 millones de usuarios de Codecademy, a nivel global, tiene 55 años o más. Otros adultos mayores aprenden con otras modalidades: se suscriben a cursos en la Red o toman clases en escuelas comunitarias, universidades o campamentos de estudio.

“Decir que hay «muchos» podría ser exagerado”, afirma Jake Schwartz, uno de los fundadores y CEO de General Assembly, que ofrece capacitación en tecnología y diseño y online, y en 20 centros en todo el mundo a corporaciones e individuos. “Pero han sido un agregado bienvenido a la dinámica de las clases”, agrega.

Muchos programadores mayores quieren incorporar capacidades para seguir en sus empleos o para comenzar una segunda carrera. Algunos buscan oportunidades de voluntariado o hobbies en su jubilación. Casi todos los que han pasado por los rigores de intentar entender la sintaxis correcta, los algoritmos y otras bases técnicas, también ganan confianza y tienen una sensación de logro, manteniendo y mejorando su agudeza mental.

Liz Beigle-Bryant, de 60 años, de Seattle, le atribuye a las clases online de programación el haber logrado el “trabajo de sus sueños”: es coordinadora de control de documentos en una agencia pública de tránsito. “Uno de los grandes obstáculos en una entrevista de trabajo, cuando se es mayor, es que la gente cree que una es rígida y no puede aprender cosas nuevas”, afirma Beigle-Bryant, que en 2011 fue despedida de su cargo como asistente administrativa de una firma tecnológica. Las lecciones de programación que tomó le dieron luego confianza.

“Creo que mucha gente se siente desalentada porque cree ser demasiado vieja para aprender”, analiza Letta M. Raven, que trabaja como especialista en soporte tecnológico para una compañía de software. “Se me consideraba vieja en este sector”, describe esta mujer de 42 años, que ejerció otras varias tareas, como la de maestra y la de artista, antes de concentrarse en su actual carrera. Estuvo interesada por mucho tiempo en la programación de software y hace dos años se inscribió en el PDX Code Guild, un campamento de entrenamiento. Allí tomó cursos de lenguajes de programación.

Beigle-Bryant también recuerda que, cuando era más joven, se le aconsejó evitar todo lo técnico y dedicarse a las artes. “La programación era algo que quise hacer desde la escuela secundaria -cuenta-, pero siempre me disuadieron de tomar clases de computación.” Logró tomar una allá por 1973.

Los programadores exitosos “no necesitan una formación en matemática para tener éxito”, dice Zach Sims, fundador y CEO de Codecademy, que ofrece programas gratuitos y premium. “La tenacidad y la persistencia -destaca- son dos rasgos importantes.” La capacidad -o al menos el deseo- de resolver problemas es otra característica valiosa.

Avi Flombaum, fundador y decano del campamento de capacitación Flatiron School, en Nueva York, considera que la edad no es una limitación para que una persona logre programar: “Aprender algo de cero puede ser difícil, se tenga 23 o 50 años; ambos grupos etarios tienen inseguridades”, describe.

Steve Deddens, de 71 años, jubilado de Austin, Texas, que piloteó jets de combate en la guerra de Vietnam, reconoce que le produjo un poco de ansiedad embarcarse en una segunda carrera y aprender programación. Le preocupaba poder mantenerse a la par de sus compañeros de clase en General Assembly, donde tomó un curso de inmersión hace dos años. Deddens trabaja ahora en una compañía que provee servicios de tecnología informática a Microsoft. La transición a esa actividad le resultó relativamente fácil. “Siempre fui bueno para solucionar problemas”, se describe. Y si bien admite que es grato recibir los ingresos logrados por su segunda carrera, agrega que experimenta “la felicidad de hacer algo con la mente y de mantenerse joven”.

McKerrow está de acuerdo con ese punto: “Aprender computación es maravilloso para la gente mayor -dice-. No hay que hacer fuerza y el ejercicio de la mente es necesario para evitar la atrofia, el Alzheimer o la demencia”.

Mientras tanto en Lincoln, California, Laurie Alaoui, de 59 años, se comprometió con ella misma a ir todos los meses a reuniones organizadas por grupos de capacitación. Allí se familiarizó con la jerga del sector y observó a programadores de todos los niveles. “En la tercera reunión entendí quizás el 5% de lo que se decía -afirmó-; tomé apuntes y anoté palabras que no conocía, y cuando llegué a casa las busqué en el diccionario. Y al mes siguiente iba a otra reunión.”

“No pasó mucho tiempo antes de que pudiera entender de qué estaban hablando”, relata Alaoui, que quedó discapacitada en su adolescencia tras sufrir un accidente. Estaba, justamente, buscando algo que no la exigiera físicamente. Después de esforzarse en su capacitación, ahora está creando Gets You Inc, un sitio que ayuda a conectar a gente con autismo. “Esa es la razón por la que quería meterme en la programación -explica-. Vi que se puede cambiar el mundo.”

Paul Gruhn, ingeniero de sistemas de la Universidad de Yale y profesor adjunto de la Universidad Quinnipiac y el Manchester Community College, afirma que algunos estudiantes mayores tienen dificultades para mantenerse a la par de sus compañeros de clases más jóvenes. “La programación en la Red no es para todos -afirma-, pero es útil para tener una comprensión general de la tecnología.” Y tener una meta específica, bien puede ayudar.

Traducción de Gabriel Zadunailsky

http://www.lanacion.com.ar/2067874-crear-apps-y-programar-despues-de-cumplir-los-60