Adultos mayores: el orgullo de ser grandes

Imaginemos una mañana cualquiera de la semana que quieran. La ciudad sacude la modorra, los padres se levantan para ir a trabajar, los chicos protestan porque tienen que ir a la escuela. Los trenes, los colectivos y los subtes escupen mareas de gente apurada.

Christian Gribaudo
12.10.2017
Clarín

Pero no es en 2016. Es en 2050, cuando uno de cada cuatro habitantes tenga más de 60 años.

¿Será igual a esta sociedad? ¿Esos adultos mayores serán como los de hoy?

La respuesta es no. Las proyecciones dicen que una persona de 75 años será activa, con participación social y deportiva, con buena parte de la vida por delante. Ese día de 2050, en el mundo se despertarán unos 900 millones de seres humanos que serán así: grandes. Tendrán mucho para cuidarse, pero mucho para dar.

El escenario no es futurista. La abuela de la etiqueta de la mermelada ya está perdiendo la imagen referencial que tenía en nuestras cabezas. No está encorvada porque hay medicina para la columna, los lentes gruesos ahora son de contacto, la piel aún es tersa y su mano no tiembla. Quizás teje, pero porque quiere, no porque es lo único que le queda por hacer. Acaba de cortar con su nieto por Skype, ya hizo sus ejercicios mentales para que el cerebro siga “entrenando” y en un rato, quizás se junte con sus amigas para charlar sobre un próximo viaje. ¿Mermelada? Puede ser que coma, pero light, para cuidar la forma.

Ahora miremos el estereotipo con el que alguna gente todavía identifica a un jubilado actual: viejo, débil, apático, desactualizado, dependiente, pasivo.

¿Ustedes están leyendo y quizás ya estén en la edad del retiro laboral o cerca, se sienten así?. Estoy seguro de que no. La verdad es que, por suerte, no hace falta esperar al 2050. Hoy ya existe una enorme diferencia entre esa persona comúnmente imaginada y con la que, en verdad, convivimos.

Por eso estamos obligados a pensarlos distinto, a tratarlos con singularidad y a entender que no existe un único tipo de adulto. Los mayores, como cualquier otro colectivo etario, son heterogéneos.

Viven en lugares distintos, interactúan con entornos diversos, cumplen roles diferentes.

La historia detrás de cada individuo no es la misma y las políticas públicas deben entender y atender esa diferencia, pero partiendo de una premisa base: todo lo que se haga debe apuntar a mejorar la independencia, la participación, el cuidado, la autorrealización y la dignidad.

Si las sociedades, los Estados y quienes tenemos responsabilidades lo entendemos así, vamos a poder contribuir a cimentar comunidades que vean y traen a los adultos mayores como son realmente: agentes positivos, activos y valiosos. Eso va a cambiar toda nuestra realidad. Y también, la percepción que tenemos sobre ella.

Ahora, cuando todavía tenemos muchos años por delante para disfrutarlos, queremos sentir el orgullo de ser grandes.

Christian Gribaudo es el actual presidente del Instituto de Previsión Social de la Provincia de Buenos Aires

https://www.clarin.com/opinion/adultos-mayores-orgullo-grandes_0_SkORRD3h-.html