Sodio: el enemigo delicioso

Te ponen un paquete de papas fritas y lo terminás en cinco minutos. Abrís un paquete de galletitas y no podés parar. El mayor responsable de esta “compulsión” se llama sodio. La sal es la principal fuente de sodio en nuestra alimentación y un elevado consumo de sodio, mayor a 5 gramos (el equivalente a una cucharadita de té por día), es peligroso porque aumenta las posibilidades de tener un montón de problemas de salud, entre ellos hipertensión arterial, artereosclerosis, infarto y ACV. Si bien se recomiendan no más de 3 gramos por día de sal, en nuestro país se consume demasiada sal, de 9 a 12 gramos por día en promedio, es decir, más de 3 veces la ingesta máxima recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se estima que cada año se podrían evitar 2,5 millones de muertes en todo el mundo si el consumo de sal se redujera al nivel recomendado.

El ingrediente escondido. Si bien al sodio se lo relaciona directamente con el salero, hay muchas maneras de ingerirlo. Está presente en alimentos elaborados, como los fiambres y quesos, los snacks, los enlatados, las comidas instantáneas; en alimentos que se consumen en grandes cantidades, como el pan; también se le añade sal a los alimentos durante la cocción, como sal gruesa al agua de los fideos o cubitos de caldo a las preparaciones, entre otros.

No basta con decir: “Yo no le agrego sal a la comida una vez que está en el plato”, aunque ese sea un excelente hábito. El sodio está dentro de los alimentos, especialmente en los procesados e industrializados. Y resulta que cada vez se consume más este tipo de alimentos.

Ocurre que los alimentos procesados suelen ser baratos y prácticos, porque muchas veces vienen precocidos, no se descomponen y están siempre al alcance de la mano en todas las alacenas. Es así como las poblaciones del mundo incorporan mucho más sodio que antes así como se consumen alimentos ultracalóricos que contienen muchas grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcar y sal.

Pero al mismo tiempo, por la falta de tiempo y dinero, las personas consumen menos productos frescos, como frutas, verduras y fibras (presentes en los cereales integrales), que son clave para una alimentación saludable. Además, las frutas y verduras contienen potasio, que contribuye a hacer bajar la presión arterial. Una de las políticas públicas más eficaces que se está implementando en el mundo es la de exigir a los fabricantes que reformulen sus recetas para reducir el contenido de sodio de sus productos. Y aunque no haya regulaciones por ley, muchos países ya lo están aplicando. Por lo tanto, los consumidores deberían leer las etiquetas para elegir los productos de bajo contenido en sodio.

Reducí la sal

– No agregues sal durante la preparación de los alimentos;

– No coloques el salero en la mesa;

– Limitá el consumo de productos de copetín;

– Evitá los productos procesados, elegí los frescos;

– En el caso de no poder comprar productos frescos, preferí los congelados;

– Si comprás productos procesados, elegí los que sean bajos en sodio, haciendo una lectura de la información nutricional;

– No sales de manera automática la comida que les preparás a tus hijos. Si siempre consumieron poca sal, no sentirán su falta;

– Probá la comida antes de agregar sal.

Algunos mitos sobre el consumo de sal:

«Cuando hace mucho calor, y uno transpira, se necesita más sal». El sudor contiene poca sal y por lo tanto no es necesario aumentar su consumo. Sin embargo, sí es importante beber más agua.
«La sal marina es ‘mejor’ que la refinada porque es ‘natural’». El sodio causa problemas de salud, independientemente del origen de la sal.
«La sal agregada en la cocción no es la fuente principal de la ingesta de sal». Hasta el 80% de la ingesta de sal proviene de la cocción.
«Los alimentos sin sal no tienen sabor». Tal vez sea cierto al principio y aún más en personas habituadas a comer con mucha sal, pero las papilas gustativas se van acostumbrando a la disminución de la sal y es probable que termines por apreciar el verdadero sabor de los alimentos.
«Los alimentos ricos en sal tienen un gusto salado». Ciertos alimentos ricos en sal no parecen salados, como el caso de las galletitas dulces que además de azúcar, tienen alto contenido de sodio. Es importante leer las etiquetas para conocer el contenido de sodio.
«Sólo las personas mayores se deben preocupar por la cantidad de sal que consumen». El hecho de consumir demasiada sal aumenta la presión arterial a cualquier edad.

Sodio: el enemigo delicioso