¿Podemos sobrevivir en España a una sociedad con un 35% de mayores?

¿Qué haremos cuando el 35% de la población tenga más de 65 años? Se trata de una situación que no se ha dado nunca en la historia y que puede suponer plantear dilemas hoy impensables. Sólo como un ejemplo, ¿qué pasaría si los mayores se organizan y deciden que el pago de las pensiones y servicios derivados del envejecimiento debe ser la máxima prioridad de la acción de gobierno? Si llega a ganar las elecciones un partido con esos postulados, ¿lo aguantaría la sociedad? ¿Se generaría una oleada de “gerontofobia”?

Por Josep de Martí
martes 13 de junio de 2017

En Estados Unidos, la AARP, una asociación de personas jubiladas, lanzó hace unos años un anuncio en televisión en el que una persona mayor decía “No soy un número ni un asiento contable en unos presupuestos. Pero si piensan recortar la atención sanitaria o las pensiones de jubilación, piensen en un número, 50 millones, es el número de jubilados con derecho a voto en las próximas elecciones”.

En principio me siento muy cerca de lo que defiende AARP, pero creo que debemos pensar que estos jubilados que reclaman que no se recorten sus pensiones son los que nacieron justo antes o durante la guerra. Eso quiere decir que nos pueden exigir que no les recortemos al final de su vida los beneficios de una sociedad que construyeron ellos a base de sacrificio y esfuerzo partiendo de una postguerra.

Imaginemos este mismo anuncio cuando yo tenga setenta años (en 2035) y centrado en España. Un jubilado reclama que no se toquen los beneficios sociales (pensiones y sanidad) de los mayores en una situación en la que habrá casi más jubilados que personas en edad de trabajar. Mantener el sistema, si es que es posible entonces, sólo será concebible a base de recortar otros capítulos como educación, infraestructuras, servicios sociales para otros colectivos, seguridad..

Es muy posible que a los jóvenes de entonces no les guste que los mayores hagan reivindicaciones ya que, quizás a sus ojos, esa generación que entonces reclame, sea vista como la culpable de una decadencia sin parangón. Así como los mayores de hoy pueden reclamar que ellos han creado lo que hoy tenemos, a nosotros (la generación del baby boom, que puede ser etiquetada como la “generación egoísta”) quizás nos culpen de lo que tengamos entonces. “¿Por qué, sabiendo con tantos años de antelación, que se acercaba el colapso, no hicisteis nada? ¿Por qué no os sacrificasteis un poco pensando en que el futuro llegaba? Os endeudasteis hasta las cejas para no asumir sacrificios, comprometisteis el medio ambiente y ¿ahora venís exigiendo?”.

Pensemos que durante años, para mantener los gastos corrientes del Estado (sanidad universal, pensiones, paro, dependencia) hemos pedido dinero prestado a países como China en los que esos conceptos no son vistos como una primera necesidad sino como un lujo que nos permitimos sin podérnoslo pagar. El día que nuestros máximos acreedores sean países en los que el Estado de Bienestar se considere un capricho innecesario, tendremos serios problemas.

Ante esta situación nuestros gobernantes han empezado a actuar, y, aún así, da la sensación de que no existe un “plan maestro” para conducirnos a través de la tormenta demográfica.

Cuando me vienen a la cabeza estas cosas me consuela pensar que durante 7.995 de las 8.000 generaciones que han transcurrido desde el primer homo sapiens hasta nosotros, los problemas más acuciantes han sido la mortalidad infantil, el hambre, las enfermedades infecciosas y la violencia (incluida la guerra). Que ahora nos preocupe el sobre-envejecimiento es un síntoma de que hemos vencido o controlado los problemas de antaño.

Pensar que en mi situación tengo muchas más posibilidades de morir por exceso de comida que de hambre o suicidándome que siendo asesinado me produce un sentimiento sólo ligeramente gratificante. Me animaría más pensar en el siguiente escalón que, como sociedad, debemos ascender y me preocupa que éste desaparezca al poner el pie y nos demos un buen tortazo.

http://periodico.inforesidencias.com/noticia/1082/opinion/podemos-sobrevivir-a-una-sociedad-con-un-35-de-mayores.html