Cómo es Hollywood si tu edad ronda los 90 años

En esta era en la que la generación posguerra ahora cuida de sus frágiles padres, hemos visto muchos documentales, obras y memorias sobre demencia, enfermedad y pérdida. Pero en el documental de HBO If you’re not in the obit, eat breakfast (Si no estás en el obituario, sigue desayunando), Carl Reiner y sus amigos se enfocan en el otro lado del fenómeno de las prolongadas esperanzas de vida: las numerosas personas de edad avanzada quienes todavía son ágiles, vigorosas y comprometidas.

The New York Times
Por Neil Genzlinger 9 de junio de 2017

El filme, estrenado recientemente, no tiene miedo de fijar sus propios límites; descarta de inmediato la idea que “no hay vida después de los 65 años”. Reiner está interesado en quienes tienen 90 o más. ¿Cuáles son sus secretos para mantenerse con tanta energía durante tanto tiempo? ¿Cuáles son las frustraciones de vivir en una sociedad que tiende a marginar a ese grupo de edad?

Reiner, quien funge como anfitrión en la película —dirigida por Danny Gold—, es el primer ejemplo: acaba de cumplir 95 años. En este vivaz filme, lleno de anécdotas, Reiner platica con otras personas de 90 años o más, muchos de ellos amigos del mundo del entretenimiento, como Mel Brooks (de 90), Dick Van Dyke (91) y Betty White (95).
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Ellos recuerdan tiempos pasados, presumen un poco de sus habilidades para cantar y bailar y comparten cómo se ven a sí mismos y cómo los ve la sociedad. A veces demuestran sus desagrados: a nadie le gusta el aire de superioridad con el cual los jóvenes a veces se dirigen hacia personas de la tercera edad.

“Pienso que la cultura estereotipa todo”, dice Norman Lear en el documental. “Como tengo 93 años, debo comportarme de cierta manera. El hecho de que pueda tocar los dedos de mis pies no debería sorprender tanto a la gente”. (Lear ya cumplió 94 años).

Por supuesto, las celebridades no son particularmente representativas de la población de 90 o más años, así que Gold también incluye en el filme a personas que no son de la farándula, como Ida Keeling. Comenzó a correr a los 67 años y el año pasado, a los 100, rompió un récord para su grupo de edad en los 100 metros planos. Mucho de los consejos en el filme son poco precisos, pero no los que provienen de Keeling.

“Tienes que ser el jefe de tu cuerpo”, dice ella, incitando a la gente a esforzarse para estar en forma si quieren tener una buena vejez.

Aunque la película reconoce que no todos a esa edad pueden correr los 100 metros planos.

“Prácticamente todas las personas con quien hablé sobre mantener la vitalidad mencionó lo importante que es mantenerse sano”, dice Reiner. “Pero la buena salud es un comodín. A veces comer de manera adecuada y mantenerse en forma no es suficiente. ¿Es posible disfrutar de una buena vida aún con problemas de salud?”.

Para abordar esa pregunta, pone como ejemplo a Kirk Douglas, de 100 años, quien montó un espectáculo unipersonal cuando ya tenía más de 90 años, aunque una apoplejía que sufrió hace dos décadas afectó su habla.

El documental hubiera sido mucho mejor si hubiera profundizado más en esa y otras áreas, como los costos de los cuidados de salud para quienes no son famosos, pero por lo menos pone el tema sobre la mesa. Ofrece una evidencia encantadora de que todavía hay mucha vida en la población nacida antes de la Gran Depresión (ocurrida en 1929). Ahora, la cultura en general necesita considerar cómo cambiar sus ideas preconcebidas sobre que los 90 son los nuevos 65.

https://www.nytimes.com/es/2017/06/09/resena-mel-brooks-carl-reiner/?smid=fb-espanol&smtyp=cur