Mujeres maduras adictas al juego

POR TANYA MOHN
MAYO 10, 2017

Luces titilantes, el sonido metálico de las monedas, y beneficios como comida, bebidas y traslados en autobús al casino gratis o poco costosos están atrayendo a muchas mujeres mayores a los juegos de apuestas.

Para algunas personas, ese entorno seductor puede ser extremadamente peligroso.

“Los casinos están entrenados para hacerte sentir bienvenida, mientras pierdes tu vida”, dijo Sandra Adell, de 70 años de edad, una profesora de literatura en el departamento de Estudios Afroamericanos en la Universidad de Wisconsin-Madison, quien relató sus experiencias como apostadora compulsiva en el libro “Confessions of a Slot Machine Queen”. En una entrevista, Adell dijo que los anuncios dirigidos a adultos mayores a menudo mostraban a personas sonrientes, vestidas elegantemente y viéndose glamorosas, “para crear una ilusión que se aprovecha de las debilidades de la gente”.

“Lo que la industria está haciendo”, continuó, “la forma en que se promueve y mantienen los casinos llenos de personas ancianas, es moralmente reprensible”.

Es difícil encontrar cifras firmes, pero Keith Whyte, director ejecutivo del Consejo Nacional sobre la Ludopatía, dijo que la adicción a apostar, o ludopatía, entre las mujeres de mayor edad cercanas a la jubilación o retiradas parece estar aumentando en alcance y gravedad, con un impacto devastador en las finanzas personales.

Marilyn Lancelot, de 86 años de edad y residente de Sun City, Arizona, por ejemplo, dijo que después de ser apostadora compulsiva durante siete años, fue arrestada a los 61 por malversar 350,000 dólares del lugar donde trabajaba y cumplió casi un año de prisión. “Realmente pensaba que ganaría el premio mayor en el fondo de mi corazón”, dijo en una entrevista. “Todos los apostadores dicen eso”. Lancelot ha descrito sus experiencias en el libro “Grippled by Gambling”.

Muchos expertos dicen que los hombres a menudo son apostadores “de acción”, quienes favorecen el blackjack y el póker, mientras que las mujeres tienden a ser apostadoras “de escape”, atraídas a los juegos basados en la suerte, como las máquinas tragamonedas y los boletos de lotería. Las mujeres a menudo empiezan a apostar más tarde en la vida que los hombres, a veces después de un acontecimiento de vida importante, como la muerte de un cónyuge o cuando los hijos se van del hogar.

Las mujeres tienen menos probabilidad de desarrollar problemas de ludopatía que los hombres, dijo Whyte, pero “la ‘telescopía’, el rápido desarrollo de los problemas, es especialmente pronunciado en las mujeres de avanzada edad”. Quizá parezca sorprendente para algunas personas que las mujeres tengan graves problemas de ludopatía, dijo. “La abuela no es vista como alguien que malverse dinero y sea llevada a la cárcel”, dijo, sin embargo sucede.

Muchas mujeres pierden cantidades importantes de dinero y ponen en riesgo su futuro. “Una vez que echan mano de los ahorros del retiro, es increíblemente difícil — si acaso llegan a poder — reconstruir esos ahorros”, dijo Whyte.

Stephanie Iacopino, de 63 años de edad y residente en Toms River, Nueva Jersey, quien trabaja de medio tiempo en ventas minoristas, dijo que durante años de apuestas compulsivas, robó dinero a familiares, amigos y clientes en un negocio de viajes, y finalmente fue a prisión en 2010 por malversar unos 18,000 dólares de su iglesia. Dijo que cumplió casi cuatro meses de sentencia en la Instalación Correccional para Mujeres Edna Mahan cerca de Clinton, Nueva Jersey, seguidos por 22 meses en el Programa de Supervisión Intensiva de Nueva Jersey, el cual, dice el Estado, es “más oneroso” que la libertad condicional tradicional. “No tenemos ahorros”, dijo Iacopino, quien está casada. “Vivimos de un pago salarial al otro”. Pero dijo que aunque está pasando apuros financieramente, es feliz de estar recuperándose de su adicción.

Algunas mujeres tienen problemas médicos asociados con las apuestas, dijo Whyte, como problemas de vejiga agravados por no levantarse de las máquinas tragamonedas para ir al baño. Hay evidencia anecdótica que sugiere que entre las personas mayores, algunos medicamentos pudieran conducir al comportamiento compulsivo, incluida la adicción a las apuestas. Un menor funcionamiento cognitivo también puede interferir con la capacidad para tomar buenas decisiones, añadió.

Hay una fuerte conexión entre las apuestas y el abuso de sustancias. “Si se Patricia A. Healy, directora clínica de Healy Counseling Associates, en Toms River, que se especializa en orientación en casos de adicciones, dijo que la ludopatía entre las personas de edad avanzada “es un problema importante y subestimado en este país”.

“La ludopatía es el hijastro del mundo de las adicciones”, dijo. “No se le puede oler, no se le puede ver, no se le puede observar”, a menos que se vea a alguien en acción.

Para ciertas personas, dijo, hay una inyección de adrenalina y “de pronto están en la persecución. Tristemente para algunas, es una espiral de la muerte”. Los traslados en autobuses a los casinos en ocasiones son organizados para que coincidan con la llegada de los cheques de pensiones o de Seguridad Social, dijo, y no son poco comunes los casos de jubilados que echan mano de sus fondos de pensiones, o sacan hipotecas o finalmente pierden sus casas. “Hay una cantidad tremenda de vergüenza”.

Neva Pryor, directora ejecutiva del Consejo sobre Ludopatía de Nueva Jersey, dijo que algunas personas mayores apuestan con dinero destinado a medicamentos y se encuentran en apuros desesperados. Algunas que se vuelven suicidas quizá “pierdan la cabeza en el tráfico y busquen morir para que sus familias puedan cobrar los seguros”, dijo.

Sam Skolnik, autor de “High Stakes: The Rising Cost of America’s Gambling Addiction”, dijo que las consecuencias de las apuestas patológicas incluyen costos sociales que van desde la pérdida de productividad en el trabajo, delitos domésticos, suicidio y daño a las familias por el creciente endeudamiento, los juicios hipotecarios y la bancarrota. “Tristemente, cuando los ancianos apuestan, a menudo resultan perjudicados de manera más permanente”, dijo. “No hay duda de que la industria sabe que pierden más dinero del que deberían”.

Sara Slane, vicepresidenta de asuntos públicos en la Asociación Estadounidense de Juegos de Azar (AGA, por su sigla en inglés), que representa a los casinos, señaló en una declaración enviada por correo electrónico: “Aunque la ludopatía no ha aumentado junto con el aumento en los casinos, la industria y la AGA continúan incrementando su inversión y compromiso con los programas de juegos responsables”. Citó investigación en The Journal of Gambling Studies que comparaba los sondeos telefónicos realizados en 1999 y 2000 con los de 2011 a 2013, y encontró que las tasas de ludopatía seguían estables en general y realmente declinaron entre las mujeres.

Rachel Volberg, profesora asociada de la Escuela Amherst de Salud Pública y Ciencias de la Salud de la Universidad de Massachusetts, dijo que el estado de conocimiento sobre el tema en Estados Unidos sigue siendo inadecuado. “No hay mucho apoyo para la investigación de las apuestas en Estados Unidos”, afirmó.

No fue sino hasta 1980 que las apuestas patológicas fueron designadas un problema de salud mental en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, dijo: “Es un trastorno relativamente joven en lo que respecta a tener reconocimiento”.

Lancelot, de Arizona, quien ahora está retirada, dijo que salió de la cárcel sin nada pero eventualmente se recuperó financieramente. Como convicta, conseguir un empleo y un departamento fue difícil, pero pidió prestados tres meses de renta a su hermano, ofreció pagar al casero con anticipación y encontró trabajo como secretaria en el gobierno estatal de Arizona. A los 10 años, dijo, tenía dos casas, un auto nuevo y cuentas de cheques. “Quiero que las personas mayores sepan que no es el fin del mundo”, afirmó.

Pryor, del Consejo sobre Ludopatía de Nueva Jersey, dijo que los adultos mayores pueden protegerse de los potenciales problemas de apuestas durante la jubilación buscando ayuda para manejar sus finanzas — y para planear cómo pasar su tiempo — mucho antes de que dejen de trabajar. “De lo que la gente debe darse cuenta”, dijo, “es que quizá ganen un poco, pero, al final, la casa siempre gana”.

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