Las complicaciones de ser un adulto mayor

Si bien la sociedad se hace más longeva y crecen las esperanzas de vida, en la Argentina muchos jubilados tienen inconvenientes. Especialistas señalan que faltan políticas sociales y pago de asignaciones dignos. También hay que perderle el miedo a la vejez y terminar con la discriminación. Es un tiempo que también se puede disfrutar.

la Prensa
7.5.2017

Entre los grandes cambios sociales que se han dado en el mundo y en el país en los últimos años figura el del crecimiento de la esperanza de vida. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona nacida en Argentina en 2015 tiene una esperanza de vida de 76,3 años mientras que la media mundial se ubica en 71,4, un promedio que creció cinco años desde 2000.

Sin embargo, mientras que tener 70 años se aleja cada vez más de las convenciones de entrar en la vejez como sucedía no mucho tiempo atrás, ¿Se puede decir en la Argentina que poder vivir más años es acompañado por una buena calidad de vida?

Para el defensor de la tercera edad Eugenio Semino, al país no le ha ido tan bien cómo a otros países de la región. “No hemos crecido en esperanza de vida de la misma manera que otros países de Latinoamérica”, señala.

“En la década del 90 éramos el segundo país con más esperanza de vida de Latinoamérica. Hoy somos el séptimo y estamos detrás de Chile que es el mejor, con 80, 3 años, Uruguay, Cuba, Costa Rica, Panamá y México”, agrega el Ombudsman.

Semino menciona que incluso hay países como Brasil, Ecuador y Perú que mejoraron entre 7 y 10 años sus expectativas, mientras que Argentina solo mejoró 5 en relación al informe anterior de la OMS, en concordancia solo con el crecimiento promedio a nivel mundial.

“Esto muestra que en la Argentina no hubo en los últimos 25 años políticas de seguridad social efectivas”, expresa el Defensor de la Tercera Edad, quien indica que para lograr una mejoría, según señala la Convención Interamericana de Personas Mayores se debe hacer foco en tres cuestiones: trabajo y previsión, salud y educación.

“Se debe tener un trabajo registrado con remuneración acorde y un sistema con aportes necesarios para que la persona luego cobre una jubilación digna. También un sistema de salud con un módulo sanitario de atención bueno, y con un fuerte foco en la prevención”.

Y por último, un sistema de educación no solo formal sino que también prepare a la sociedad para el envejecimiento. “Lamentablemente nuestra sociedad padece de gerascofobia, el miedo a envejecer”.

“Esto provoca -continúa Semino- que muchos quieran vivir como si no se tuviera tiempo, quieren negar el paso del tiempo. Así caen en las adicciones, la velocidad extrema, la adrenalina como motor. Vivimos una cultura tanática, ensalzando el peligro como algo cotidiano”.

Para Semino es fundamental “que la sociedad recomponga el hecho de que hay que aceptar el envejecimiento”. Para ello juega un papel importante lo económico.

“Lamentablemente hoy está presente el hecho de pensar “si envejezco voy a ser pobre”. Esto hace que en parte se asigne a la vejez como una palabra relacionada a enfermedad, no como un proceso natural.

“El problema es que hoy para la mayoría de la gente jubilarse significará que pasará a cobrar la mitad de sus ingresos. Esto hace que una vez jubilado no pueda hacerse cargo de gastos por ejemplo como expensas”.

LA PREVENCION

Esta situación precaria hace que no se puedan reformular situaciones centrales para esta edad como la salud. “Prevenir no es solo tener a mano la vacuna de la gripe, es también darse un gusto, vivir con un poco más de bienestar que en la mayoría de los casos no tiene”.

Semino recuerda que hoy la canasta básica para un jubilado que la Defensoría había calculado hacia fines del año pasado ya daba 14 mil pesos. “A los problemas económicos hay que sumarle los prejuicios que hay sobre los mayores y sus deseos, como por ejemplo su sexualidad”.

El ómbudsman indica que se deben poner en práctica políticas que ayuden más allá de las ideologías. “Los países vecinos que superaron a la Argentina en esperanza de vida tuvieron gobiernos de diversos partidos, pero en este tema todos fueron hacia el mismo lado”.

Para Semino el primer escollo es tratar de permear “a nuestros dirigentes sobre esta problemática. Y no solo en pensar en los mayores sino también en los jóvenes, prepararlos para los años que vienen, y que no le teman a la vejez”.

El ómbudsman señala que “hay que trabajar fuerte en políticas de seguridad social, trabajo y previsión”. Por último rescata una frase del Papa Francisco: “Los adultos mayores deben ser sujetos de derecho, no de beneficencia”.

TIEMPO ESPECIAL

La médica y psicoanalista Lía Ricón, en tanto, señala que “la prolongación de la vida tiende a hacerse cada vez mayor y los progresos de la tecnología son imparables. Por una parte podría ser que se incrementara de este modo la fantasía de inmortalidad. Algunos futurólogos la mencionan como realizable. Lo que no está claro es si realmente querríamos ser inmortales a pesar del miedo a la muerte”.

“Hay ejemplos en la literatura (“Todos los hombres son mortales” Simone de Beauvoir) y en la música (“El caso Macropolus” Janacek) que plantean con mucha claridad problemáticas que no se solucionan con la prolongación de la vida ni con la inmortalidad”.

– ¿Y cómo se hace para que estos años que se suman en posibilidad de vivir valgan la pena?

– Un primer comentario es que hay muchas vivencias que solo se pueden tener en este tiempo de la vida. Hay que esperarlas y buscarlas. Hay muchas desdichas que ya no nos pueden pasar cuando hemos tenido satisfacciones y logros. Hay muchos esfuerzos que ya no tenemos que realizar. Podemos ubicarnos como espectadores y mirar como “pasa la vida” causándonos ya menores inquietudes. No estoy negando los impedimentos ni los achaques, pero hay una idea equivocada sobre lo emocional de los de la tercera edad. El amor no está vedado, la alegría no está vedada, la amistad y los placeres que proporciona el conocimiento y el arte tampoco. Las células cerebrales se reproducen hasta edad avanzada. De modo que contamos con la estructura neural indispensable para seguir funcionando. En este sentido sabemos también que cada nueva experiencia se inscribe y produce nuevas proteínas. Es fundamental no engancharse en la idea que tuvimos de la vejez cuando mirábamos a nuestros abuelos. El tiempo es otro.

– ¿Es importante lo social, el no quedarse solo? ¿Que pasa cuando se pasa a ser viudo/a Es difícil afrontar los años por venir?

– Un primer comentario es que la soledad no es tan mala como se la pinta. En segundo lugar las posibilidades de vínculos de todo tipo están siempre presentes y los medios de comunicación brindan permanentes posibilidades de relación. Hay que haber aprendido a estar consigo mismo. Le acerco la frase de Fray Luis de Leon: “A mis soledades voy/ de mis soledades vengo/ Porque para estar conmigo me bastan mis pensamientos”.

– ¿Pasa que también algunos, como se dice “se pasen de la raya” y quieran ser siempre jóvenes, hagan cosas que tal vez ya no cuadren con su edad?

– La pregunta es muy pertinente porque no se trata de parecer joven o hacerse el joven. Se trata de poder disfrutar de la edad a la que se ha llegado y entender que tiene sus particularidades, sus momentos irrepetibles, sus vivencias únicas. En realidad hay que entender bien el cambio de épocas para tener claro que es lo que no se puede hacer. El cuerpo anátomo-fisiológico y la mente suelen no tener evoluciones paralelas. Esto quiere decir que puede haber conductas que se desea tener pero que no corresponden al estado del cuerpo.

MARGINADOS

– ¿Cree que la sociedad argentina está preparada para recibir bien a los adultos mayores o se los margina?

– No está preparada. Claramente se los margina y es lamentable porque se desaprovechan las posibilidades de actividad útil que beneficiaría a quien la realiza y a la sociedad en general

– ¿Por donde empezamos a construir una mejor relación con los adultos mayores para que se sientan plenos?

– En primer término el adulto mayor también tiene que asegurarse y buscarse un lugar en el que pueda seguir disfrutando de la vida. Hay que evitar darle demasiada importancia a la experiencia y no pretender que los jóvenes sigan consejos o indicaciones. Cada quien sabe lo que quiere hacer de su vida. Si el joven pregunta, hay que ayudarlo a pensar, no darle recetas que le salen solo a quien inventó el plato. También como siempre la educación es un instrumento insoslayable para conseguir que cambie la actitud del imaginario social y se pueda aceptar que los progresos de la técnica al prolongar la vida ayudan a que todo el grupo social se beneficie con el aporte de los adultos mayores que no deben ser una carga y no lo serán si se les proporciona un lugar para las tareas que puedan realizar.

http://www.laprensa.com.ar/453145-Las-complicaciones-de-ser-un-adulto-mayor.note.aspx