Una vida despatriarcalizando

“El patriarcado es muy poderoso, pero estamos en vías de hacerlo tambalear”, dice Eva Giberti, una de las pioneras en la divulgación de los temas de géneros en Argentina. En los años 60 se animó a desafiar el autoritarismo y desde entonces no paró en su comprometida tarea de mostrar con sólidos argumentos la inequidad entre varones y mujeres.

Entrevista a Eva Giberti
Por Roxana Barone

Revista Haroldo
8.3.2017

A los 88 años ha visto casi todo. Menos un paro internacional de mujeres de 50 países. Sin embargo, no le produce asombro ni desconcierto. Tiene una gran expectativa. Para Eva Giberti, este acontecimiento “es la celebración de algo que se ha alcanzado con una gran preparación y que seguramente genera malestar. Cuando se está en una etapa revolucionaria no se puede menos que generar malestar. Pero no le tememos. Entiendo que para muchos puede ser un hecho desconocido, por eso está puesto bajo sospecha, porque viene de las mujeres que se rebelan contra este patriarcado feroz que regula toda América Latina y el mundo entero”.

Maestra de generaciones de mujeres, trabajadora social, psicóloga, psicoanalista, pionera en la divulgación de los temas de género, Giberti cree que el paro –aún simbólico- “es revolucionario porque cambia el orden establecido. Se espera que estemos calladas y sumisas bancando la que venga, las injusticias, asumiendo las violencias, los femicidios. Y nosotras rompemos con ese ordenamiento, porque en realidad debe ser con los derechos humanos de las mujeres a la cabeza”.

“¿Cómo sería un mundo sin mujeres? Esta es la pregunta que subyace a este 8 de marzo. Porque no somos solo un 52 por ciento de la población sino que somos un 52 por ciento muy activo, muy inteligente en las estrategias que utilizamos para sobrevivir, para que la gente sepa lo que hacemos”, dice esta mujer que sabe de supervivencias, con un hijo preso durante la dictadura y un Falcon verde en la puerta de su casa que controló cada uno de sus movimientos.

Empezó en el año 1956 y desde allí no paró nunca en su tarea de defensa de los Derechos Humanos. Es que Giberti dice que llegó al feminismo cansada del autoritarismo, lo que la llevó a escribir “Escuela para Padres”, un clásico que sigue abriendo cabezas. De ahí a comprender cómo funciona el patriarcado, hubo un solo paso. Ahora, “contenta por lo que estamos viviendo”, dice que “el mundo tiembla bajo nuestros pies, no porque se vaya a venir abajo, sino porque hacemos mucho ruido. El patriarcado es muy poderoso, pero estamos en vías de hacerlo tambalear. Hay que tener conciencia de quién es el enemigo y para eso aun falta cambiar las cabezas de muchos profesionales –médicos, psicólogos abogados, jueces, periodistas-. En realidad, el enemigo viene desde el mismo momento en que para parir pedimos ayuda a un médico para que nos saque al chico. Y allí, donde deberíamos ser las señoras reinas, nos someten a sus órdenes. El parto vertical es la manera más natural de romper con esa sumisión: así nació Vita, mi hija”.

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