Economía, pobreza y jubilados: mitos y realidades

En 2015, una de las promesas de campaña de la actual administración fue pobreza cero, en un país en donde en ese momento habitaban 14 millones de pobres. Sin embargo, en el último trimestre de 2016 aparecieron señales claras sobre las grandes diferencias existentes en la estructura de ingresos de los argentinos.

Además de los riesgos sociales que trae aparejado el aumento de la brecha entre ricos y pobres, un registro de pobreza del 30% es un problema en sí mismo. No obstante, dicha situación se agrava cuando no se ven señales de reversión por parte del Gobierno para los próximos dos años.

Mirta Tundis
Infobae
24.1.2017

Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) correspondientes al segundo trimestre del 2016, uno de cada tres habitantes en Argentina es pobre, y el 6,3% de la población es indigente. En agosto del 2016, la canasta básica total para una familia tipo de dos adultos y dos niños costaba 5.175,92 pesos, hoy ese mismo grupo familiar requiere de 12.489,37 pesos para adquirirla y no caer así por debajo de la línea de pobreza.

En el caso de los jubilados, tema que me preocupa muy especialmente como presidente de la Comisión de Previsión Social, la canasta básica para un adulto mayor es de 14.062 pesos. Por otra parte, alrededor de tres millones de jubilados y pensionados reciben un haber mínimo jubilatorio de 5.661 pesos y no llegan a cubrir el 40 por ciento de esta. Ello significa que el Estado condena a los adultos mayores a vivir bajo la línea de pobreza.

La alta inflación observada en 2016 (en torno al 40%), junto con la insuficiencia de inversiones, marcan un contexto difícil para el Gobierno. El BCRA estableció para el 2017 una meta inflacionaria del 17%, lo cual fue calificado por algunos economistas como demasiado optimista. Adicionalmente, los pronósticos internacionales respecto de la economía argentina tampoco resultan demasiado alentadores.

En miras al año electoral, el Gobierno deberá mostrarles a los jubilados y a la clase media que va a implementar políticas serias y sustentables para mejorar su situación económica. Pero más importante aún, la administración Macri va a tener que demostrar que los que sostienen que se trata de un “gobierno de ricos” están equivocados y que ello sólo se trata de un mito difundido por ciertos sectores políticos.