Várices, un mal crónico que va más allá de la estética

Afecta principalmente a mujeres mayores de 40 años debido a una vida sedentaria, obesidad o herencia.

Por Nelly Toche/ ElEconomista.com.mx | 3 Noviembre, 2016 –

Pensar en el cuidado de las piernas no es frecuente. La atención normalmente sólo se deriva de un llamado de atención estético, “cuando vemos las famosas arañitas. Sin embargo, esto es una enfermedad llamada insuficiencia venosa crónica, donde la característica más importante es la incapacidad que tienen estas venas para retornar la sangre a las cavidades del corazón”, explicó María Isabel Guevara Saldívar, médico cirujano especialista en angiología y cirugía vascular y endovascular.

Esta incapacidad de las venas es más frecuente a partir de la cuarta década de la vida, pero se puede presentar a cualquier edad.

La especialista aseguró que es un problema de salud pública relevante, pues se tiene una prevalencia muy elevada principalmente en mujeres, “con los embarazos, además de pasar mucho tiempo de pie, a la par de una vida sedentaria, más los problemas de obesidad, el problema es claro”.

También hay factores de riesgo, como la edad y tener historial de familia con la enfermedad, lo que agrava el problema.

Un estudio realizado en México sobre datos de insuficiencia venosa indicó que de 5.500 pacientes consultados, 70% tenía algún signo o síntoma de insuficiencia venosa.

Manejo de síntomas

La especialista explicó que la insuficiencia venosa crónica puede deberse a que la pared de la vena esté enferma y que las válvulas en el interior no cierran de manera adecuada. Esto condiciona un reflujo, es decir, que la sangre no circule de manera directa.

Dijo que algunos de los síntomas en su primera etapa fluyen con el reposo y al levantar las piernas al nivel de la cadera o un poco más, pero la historia natural de la enfermedad es que estas molestias tempranas evolucionen y se produzcan venas varicosas (una vena dilatada de manera permanente).

“Con el paso del tiempo, esto condiciona muchas molestias y síntomas como cansancio de piernas, dolor vespertino, comezón, calambres, hinchazón y venas irregulares o abultadas”, explicó.

La especialista añadió que “posteriormente, la zona del tobillo comienza a tornarse de un color café, es una piel que se seca con el paso del tiempo y lo que sigue de esto son las úlceras varicosas”.

La doctora Guevara aseguró que para el tratamiento aún no existen medicamentos o cápsulas que la desaparezcan, mucho menos a través de cremas que prometen eliminar estas venitas.

Existen medicamentos llamados flebotónicos, que se utilizan para el manejo de los síntomas. También existe el tratamiento quirúrgico a través de escleroterapia con láser o química, la radiofrecuencia y microcirugías que, desde el punto de vista estético, conlleva cicatrices muy pequeñas.

La doctora hizo un llamado a la prevención con medidas como conservar un peso ideal; un bajo consumo de grasas y sales; ejercicios de bajo impacto como caminar, subir las escaleras, usar la bicicleta o practicar natación, así como elevar los miembros inferiores de 20 a 30 minutos y la utilización de soportes elásticos (calcetines o pantimedias adecuados).

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