El Planetario se vistió de cerebro en el día del ACV

Según un estudio el 0,27% del Producto Bruto Interno se destina a gastos producidos por esta enfermedad

profesional.com
24.10.2016

En el marco del Día Mundial del accidente cerebro vascular (ACV) se celebró un encuentro realizado entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y FENERI (Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista) donde se explicó la importancia de informar a la población sobre los mecanismo preventivos y la necesidad de reconocer un ACV para actuar de forma rápida.

La principal charla estuvo a cargo del Dr. Pedro Lylyk, médico neurocirujano, director de la Clínica ENERI y uno de los referentes en lo que se refiere a tratamiento de ACV en la Argentina.

Aproximadamente ocurren 16 millones de ACV al año en todo el mundo. El ACV es la principal causa de discapacidad en adultos, de los cuales la mitad de los pacientes que sobreviven a un ACV no llegan a recuperar su independencia y necesitan de cuidados de salud a largo plazo. Según un estudio que examino ocho países desarrollados el 0,27% del producto bruto interno se destina a gastos de accidentes cerebrovascular. El ACV puede afectar a individuos de cualquier edad, aunque la incidencia y prevalencia de esta enfermedad aumenta considerablemente con la edad. La edad es el factor no modificable de riesgo más importante en todos los tipos de ACV, incluyendo el ACV isquémico (oclusión arterial). Por cada década después de los 55 años de edad, la tasa de ACV se duplica en hombres y mujeres. Los reportes indican que un 75-89% de los ACV ocurren en personas mayores de 65 años. De estos ACV, el 50% se produce en personas mayores de 70 años y casi el 25% se produce en los individuos que son mayores de 85 años.

Debido al crecimiento poblacional que esta experimentando en el mundo se espera que el numero de personas que sufran esta enfermedad sea cada vez mayor. Los gastos sanitarios generados por la asistencias pueden ser un desafío para las políticas económicas.

La necesidad de incorporar información, explicar mecanismos preventivos y generar un sistema que permita un rápido tratamiento parece ser un tema que debe estar entre las primeras líneas de las agendas de la Salud Pública.

Un tratamiento recibido a término reduce la muertes neuronales, por lo que quien lo padece presenta menores secuelas de las esperadas y hasta en algunos casos, dependiendo del tipo de ACV y tratamiento recibido, puede quedar sin ninguna.

En los últimos 30 años la medicina ha avanzado en este campo con tratamientos farmacológicos endovenosos y procedimientos de medicina mínimamente invasiva que parece que puede ser una puerta de salida para esta grave enfermedad. Pero para que estos se implementen, es indispensable generar un sistema cronodependiente capaz de hacer lograr una respuesta casi inmediata.

El desafío esta sobre la mesa y debe ser recogido para generar programas que muestren un rápida solución.

Por Ignacio Aladro

El Planetario se vistió de cerebro en el día del ACV