Cómo disfrutar del sexo en la madurez

Disfrutar del sexo e incluso descubrir nuevas sensaciones es posible a cualquier edad. La clave está en renovar los recursos, experimentar y priorizar el placer compartido

Por Alessandra Rampolla
Revista Susana
Lunes 05 de septiembre de 2016

siempre que me toca abordar el tema del sexo maduro recuerdo la conversación que tuve con una amiga en su cumpleaños número 48. Ella estaba superpreocupada porque temía que su vida sexual fuera a cambiar para peor. Es completamente normal que a medida que nos acercamos a los 50 años comience a acecharnos la idea de que nos estamos acercando al final de nuestra vida sexual, pero la realidad demuestra que no hay nada más falso. Así que aquí derrumbamos uno de los mitos más difundidos: el disfrute sexual está reservado para los más jóvenes. ¡Nada que ver!

Existe evidencia científica que comprueba que las mujeres adultas, ya sea a los 50, 60, 70 y más años, no solo siguen disfrutando de sus orgasmos, ¡sino que algunas recién los descubren! Probablemente pensarán que estoy exagerando, pero no es así. Años atrás la concepción del sexo como disfrute era una idea muy liberal y algo no tan normal como hoy, por eso a veces nos encontramos con mujeres mayores que nunca disfrutaron de un rico orgasmo. Si les gustan las comedias románticas, probablemente hayan visto Because I said so (Porque lo digo yo), protagonizada por Diane Keaton y Mandy Moore. En ella, Daphne, el personaje de Keaton, es madre de tres mujeres adultas y está por cumplir 60 años. Ese evento inminente la obliga a lidiar con varios fantasmas que intentará evadir. Uno de ellos es que con su difunto marido nunca tuvo un orgasmo. ¡Tres hijas y ni un orgasmo! Hasta que aparece un hombre de su edad y Daphne encuentra su final feliz.

Todo pasa por replantearse la vida sexual de una manera positiva porque, obviamente, a partir de la menopausia comienza una etapa de cambios fisiológicos y psicológicos que afectan, en mayor o menor medida, nuestra sexualidad. En reglas generales es frecuente sentir depresión, irritabilidad, cambios de humor, perturbaciones del sueño, calores, sequedad vaginal, orgasmos menos intensos, incontinencia urinaria y aparece un pensamiento típico que lo único que hace es mortificarnos y boicotear nuestra actividad sexual tal como la conocíamos: “Si ya no puedo tener hijos, mi etapa reproductiva ya pasó, ¿para qué tener sexo?”. La respuesta: ¡porque el sexo es delicioso! Seguimos siendo mujeres completas, con la misma capacidad de goce. Tenemos que dar pelea a esos preconceptos que se han enraizado en nuestra cabeza y que nos alejan del disfrute.

En el caso de la sequedad vaginal, algo que llega con la menopausia, la disminución de estrógenos hace que las paredes de la vagina se vuelvan más delgadas y, por ende, más secas, lo que puede provocar dolor durante la penetración. Por eso siempre recomiendo que cuando nos volvemos mayores las relaciones sexuales involucren muchas caricias, besos y juego previo. Para aliviar las molestias se pueden usar lubricantes a base de agua o silicona. Si así y todo las molestias persisten, hay un montón de cositas placenteras que se pueden hacer. ¡El sexo no es solo penetración!

También los orgasmos pueden sentirse menos intensos, ya que los cambios hormonales hacen que disminuya el flujo sanguíneo hacia la zona pélvica. Sin embargo, si desde ahora mantienen una vida sana y practican los ejercicios Kegels con regularidad probablemente sigan alcanzando la misma satisfacción durante sus orgasmos. Para quienes no lo recuerden, los Kegels consisten en hacer pequeñas contracciones de los músculos pubocoxígeos, que son los músculos del suelo pélvico, para fortalecerlos. Además las ayudarán a evitar la incontinencia urinaria.

Claro que ellos también deberán atravesar varios cambios. La andropausia, que se produce cuando los testículos producen menos testosterona, hace que los hombres vean disminuidas varias de sus funciones fisiológicas, entre ellas la sexual. La dificultad eréctil es el síntoma que preocupa a la mayoría de los hombres. Afecta a uno de cada cuatro a partir de los 45 años y a la mitad de ellos a partir de los 75. Por eso mismo, muchos se entusiasmaron cuando se inventó la pastillita azul, comercialmente conocida como Viagra, porque se sentían reenergizados durante sus relaciones sexuales. ¡Atención aquí! Porque si la mujer también es mayor puede sentirse fuera de ritmo con respecto a su pareja, que está en la cresta de la ola gracias al efecto de la droga.

Para disfrutar del sexo maduro, deberán dejar atrás el prejuicio de que no tienen derecho a disfrutar de la sexualidad porque han llegado a cierta edad y aceptar todas las verdades, y en consecuencia, mantener expectativas sexuales realistas. Durante el encuentro sexual les aconsejo que sean creativos, prioricen el placer compartido, no el desempeño individual; comuniquen sus necesidades sexuales y escuchen las de su pareja; concéntrense mucho en el juego previo, en saborear el camino y no tanto en alcanzar el orgasmo. ¡Recuerden que el placer es apto para todo público!.

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