¿Es necesario subir la edad jubilatoria?

El titular del PAMI dejó la puerta abierta para una modificación. Sin embargo, expertos señalan que no es la única medida para asegurar la sustentabilidad del sistema previsional.

Lucía Martínez
29 julio, 2016
Chequeado.com

Después de que el titular del PAMI, Carlos Regazzoni, asegurara que “las personas a los 65 años están muy bien y pueden seguir trabajando” comenzó la controversia por un posible aumento de la edad jubilatoria en la Argentina. Mientras que en distintos países europeos en el último tiempo se ha elevado y continúan los debates para seguir haciéndolo, la situación en el país también genera dudas por la sustentabilidad futura del sistema previsional.

En los últimos años, la Argentina ha mejorado el alcance de la seguridad social. Una serie de moratorias previsionales impulsadas por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (Frente para la Victoria) logró aumentar el número de jubilados y pensionados hasta conseguir una tasa de cobertura jubilatoria superior al 95%, lo que significa que casi la totalidad de quienes tienen edad de jubilarse pueden hacerlo. Por su parte, la Pensión Universal para Adultos Mayores, impulsada por la administración de Mauricio Macri (Cambiemos), permitiría asegurar que esta cobertura jubilatoria se complete y se prolongue en el tiempo.

Por este aumento de beneficiarios -muchos de los cuales nunca aportaron por estar en negro o trabajar en sus casas-, entre otros factores, el sistema previsional actual presenta desafíos de sustentabilidad. El Gobierno incluyó la creación de un Consejo de Sustentabilidad Previsional en la Ley de Reparación Histórica para Jubilados para atender este tema.

Los haberes jubilatorios se construyen a partir de las contribuciones de los empleadores, los aportes de los trabajadores y tanto impuestos coparticipables como impuestos creados con asignaciones específicas destinadas al ANSES, como el de los combustibles y los cigarrillos, entre otros. Si una de estas partes se reduce, como sucedió con el ingreso de beneficiarios a través de moratorias que no habían cumplido con todos los aportes, se pierde el equilibrio.

“Para fortalecer el sistema previsional, desde la perspectiva de los gastos, podría ser necesario subir la edad jubilatoria, como se ha hecho en muchos países desarrollados, pero no es la única medida. Desde la perspectiva de los ingresos, se puede aumentar el porcentaje de los impuestos coparticipables de las provincias o, lo que sería más importante a largo plazo, aumentar la formalización del mercado laboral (hoy la economía en negro ronda el 30%), para que sean más los empleados registrados que hagan sus aportes a la seguridad social durante su periodo activo”, señaló a Chequeado la economista Luciana Díaz Frers.

En esta línea, un informe del Banco Mundial señala las “oportunidades y desafíos económicos de la transición demográfica argentina”. En la actualidad, el país atraviesa un “bono demográfico”, eso significa que la mayor parte de la población tiene entre 15 y 64 años. Esta “ventana de oportunidad demográfica”, que se cierra en 2035, es señalada como una gran oportunidad para el crecimiento económico del país y para afianzar las bases de nuestro sistema previsional.

“El desafío para la sociedad argentina consiste en hacerse rica antes de hacerse vieja, acumulando capital humano y físico que permita mantenerse en una senda de crecimiento sostenido”, señaló el economista Ignacio Apella, uno de los autores del análisis.

Después de este período, la Argentina entrará en una etapa de envejecimiento poblacional que, a su vez, pondría más presión sobre el sistema previsional. Frente a ello, los especialistas del Banco Mundial aconsejan atacar la informalidad laboral y aumentar la cantidad de años de actividad, que hoy se extiende hasta los 60 años para las mujeres y los 65 para los hombres.

“Por un lado, un potencial incremento del empleo formal permitiría aumentar la fuente de financiamiento contributiva. Por otro lado, en un contexto de vejez saludable y de mayor productividad, en el cual los trabajadores voluntariamente deciden permanecer en el mercado de trabajo por más tiempo, podría acompañarse dicho fenómeno con el incremento gradual de la edad mínima legal de retiro”, detallaron.

En el caso de los países europeos, donde el envejecimiento de la población ya es una realidad, después de la crisis económica de 2008 distintos gobiernos dispusieron aumentos en la edad jubilatoria, aunque no sin resistencias internas. Las modificaciones se implementaron de manera progresiva a través de los años y algunas todavía están en curso, como en Alemania, donde se llegará a un máximo de 67 años en 2029, y el Reino Unido, que en 2046 fijará el fin de la etapa activa a los 68 años. En 2016, las edades de jubilación más avanzadas se dan en Grecia, a los 67 años, y Finlandia, a los 68, aunque en este último caso, dependiendo de la cantidad de aportes se puede adelantar.

“Aumentar la edad jubilatoria no es la única salida para equilibrar las finanzas de la seguridad social argentina. Una economía más productiva, con empleo en blanco, haría más sustentable el sistema previsional”, añadió a este medio Fabián Repetto, director de Planeamiento Estratégico del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), y detalló: “Una buena medida a mediano plazo podría ser implementar una sólida política de primera infancia, que fomenta la entrada de la mujer al mercado laboral y a la vez favorece a que los niños de hoy, los adultos de mañana, estén más educados y sean más productivos cuando se termine el bono demográfico”.

¿Es necesario subir la edad jubilatoria?