Horacio Salgán: 100 años cocinados a fuego lento

El miércoles, el gran pianista cumplirá años y aquí, como homenaje, su hijo, colegas de distintas generaciones y alumnos dan testimonios que sirven para armar el perfil de este rey Midas del tango

Mauro Apicella, Gabriel Plaza LA NACION DOMINGO 12 DE JUNIO DE 2016

“Horacio Salgán es como el rey Midas, ese que convierte todo lo que toca en oro. Él, lo convierte en música.” (Rodolfo Mederos)

El próximo miércoles, Horacio Salgán cumplirá cien años y hay muchos motivos para celebrarlo. Es un músico revolucionario del tango cuya obra como compositor y arreglador marcó de forma indeleble el siglo XX y asomó al XXI con una fuerza original y un sonido de avanzada.

Hace más de una década que el pianista está retirado de los escenarios, aunque mantiene su vigencia cada vez que toca el Quinteto Real, la formación que fundó en 1960 y que ahora continúa su hijo César. “Sólo toca para él y está tranquilo”, relató César en la película Salgan & Salgán (2015), de Caroline Neal.

Salgán es un caso de estudio, no sólo por su longevidad en el género, sino por su ADN tanguero y ese signo musical que marca su obra. ¿Cómo se puede ser el más tradicionalista siendo uno de los más vanguardistas? Alcanza con escuchar sus arreglos de “Hotel Victoria” y “Boedo” para el Quinteto Real; las versiones instrumentales de “Recuerdo”, “Ojos negros” o “Mi refugio” para su orquesta; o “La cumparsita”, “El entrerriano” y “A Orlando Goñi”, para el dúo con su socio Ubaldo De Lío.

Quizá toda su obra, como arreglador, compositor y pianista se pueda resumir de forma exquisita en “A fuego lento”. Como dice Rodolfo Mederos, cada vez que Salgán toca un tango lo convierte en oro. Quienes lo rodean y celebran su vigencia y notable lucidez artística, hablan de su “Salgán favorito”, aportan su testimonio con anécdotas, reflexiones y hasta con los mitos, como ese que dice que el Quinteto Real nunca ensayaba: “Lo que pasa -aclara Oscar Giunta, contrabajista del último quinteto hasta el retiro de Horacio de los escenarios, en 2003- es que casi no se ensayaba porque Horacio y Ubaldo podían tocar dormidos. Horacio es aun hoy un personaje. Inventó una manera de tocar, un estilo único que lo convirtió en uno de los referentes más importantes del tango. Mamó de todo lo anterior del género, y del jazz, el folklore y la música brasileña. Temas como «Don Agustín Bardi», que a mí me marcó mucho porque tiene una impronta de tango, de jazz, de música negra”.

Susana Rinaldi:

Una tarde con flores negras.

“¿Se acordará Salgán de esta anécdota? Fue hacia mis 20 años. Yo estudiaba en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático. En mi camada estaba María Cristina Laurenz, hija de Pedro. Como yo vivía en Caballito y en ese momento costaba más llegar hasta Callao y Las Heras, donde estaba el conservatorio, agradecía la amabilidad de los Laurenz para quedarme a veces en su casa. Ahí, además de un piano se podía escuchar de vez en cuando a Pedro Laurenz tocar el bandoneón. Y no puedo olvidar que en esa casa se gestó el Quinteto Real. Un día, que casualmente yo estaba allí, llegó Salgán. Lo tenía ahí en frente, muy sonriente. Me preguntó quién era, le conté de nuestros avatares en el estudio y cosas que seguramente no le importarían nada hasta que me animé a pedirle si podía tocar «Flores negras». Una atrevida total. Me miró sin dejar de sonreír, se sentó en el taburete giratorio del piano y comenzó a tocar. Y yo me sentí en las nubes”.

Rodolfo Mederos:

El Salgán nuestro de cada día

“Todos hemos sido sus alumnos. Por eso mi Salgán preferido es el Salgán de cada día: ese que nos hace ser mejores. Es como el rey Midas, que convierte lo que toca en oro. Él lo convierte en música. Para ciertas religiones hay que hacer una buena acción antes de irse a dormir. Yo creo que eso es escuchar a Salgán. Hay dos maneras de juzgar la música: desde lo que nos gusta y desde lo que nos parece objetivamente bueno. Desde lo objetivo, estamos ante una revolución silenciosa, no ruidosa como la de otros contemporáneos a él. Un oído no muy alerta lo ve como un pianista más. Pero no es un pianista más, sin querer decir con esto que los demás no hayan sido buenos. Salgán es el último punto de la revolución del tango, junto con Pugliese y Troilo. Desde lo subjetivo, me gusta muchísimo y me satisface con todo su lenguaje a través de sus dedos y sus músicos. Sobre todo con su orquesta. Salgán es bueno en cualquier formación; el dúo, el quinteto o la orquesta. Es una piedra preciosa que en cualquier dedo y con cualquier engarce queda bien. A las demás formaciones, que son más camarísticas, también las disfruto. Cuando digo que prefiero a la orquesta es porque, para mí, es la formación más completa, indomable y enigmática. Ver su pensamiento en la típica me produce un gran deleite.”

César Salgán:

¿Este tema es tuyo o mío?

“Es difícil elegir el Horacio Salgán preferido porque cuando era chico, como mis padres estaban separados, el Salgán más importante fue el músico. Y con los años, por el acercamiento que hubo entre nosotros, el padre y el músico se pusieron a la par. Y es por eso, también, que no tengo una preferencia en particular. No sé si tendrá que ver con el gusto, o con algo que viene de fábrica pero yo creo que si pudiera escribir arreglos de un tango como los hace él, los haría igual. Es como la manera de hablar de un cordobés que para mí puede tener una tonada especial pero para su familia es algo totalmente habitual. Sí puedo elegir una anécdota. Es una que no suelo contar porque no sé cómo la puedan interpretar los demás. Debo aclarar que el comentario de mi padre era el de un hombre de edad ya avanzada y en el contexto de una relación de padre-hijo. Un día él estaba tocando el piano en mi casa, yo salí del dormitorio, pasé por el living y él dejó de tocar para preguntarme: “¿Este tema es tuyo o mío?”. Imaginate lo que eso significaba para mí. Después le dije si me estaba poniendo a su altura o bajándose a la mía.”

Pablo Agri:

Jugando a las escondidas

Mi viejo [Antonio Agri] tocaba con Salgán en la época del Club del Vino. Una vez viajó a Japón para tocar con Mossalini y tuve la suerte de reemplazarlo en el Quinteto Real con Salgán, De Lío, Marconi y Giunta. Para mí fue un premio de la vida y de mi viejo. Y un regalo que me hizo Salgán, al aceptarme. No ensayé porque él no quiso ensayar. Pero cuando me enteré me fui dos sábados antes para grabar todo el concierto. Y mi viejo me dio una mano enorme. Me acuerdo que el primer sábado los solos de violín los tocó Horacio en el piano, por las dudas. Pero el segundo concierto me habilitó y me dejó tocarlos todos. Yo estaba muy asustado porque no había red. Era tirarse y tocar. Pero me había preparado muchísimo. Le había afanado todo a mi viejo y la buena onda de los músicos me ayudó. La pasé bien, aunque era jugar en primera y no sé si todavía estaba en condiciones. Era chiquito. Fue un gran momento de mi vida. Hace dos o tres años tuvo un problema Peressini y me llamó César Salgán para ver si podía hacer el cambio y tocar con el quinteto. Le pedí un ensayo porque sólo había tocado ese repertorio en los 90 con Horacio. Pasamos la música en su casa. Estábamos los dos solos. Y cuando terminó el ensayo apareció Horacio de una habitación y me dijo: «Muy bien pibe». Había estado todo el tiempo ahí atrás, escondido, escuchando.”

Andrés Linetzky:

El grillito

“Mi Salgán favorito es sin duda el arreglador. Para mí es el lugar donde más lejos llegó el tango en cuanto a evolución. Su nivel no fue ni será nunca igualado. Y dentro de sus arreglos, los que hizo para la orquesta típica son los que más me gustan. Hay un tema de Salgán llamado «Grillito». Para mí lo innovador y original no fue poner acordes y ritmos raros ni melodías contemporáneas sino el equilibrio en todo el arreglo. Hoy lo innovador está dado por poner acordes nuevos, por querer parecerse a cosas que no tienen que ver con el tango. Y eso es justamente lo contrario a la filosofía y la estética salganiana. Él siempre me inculcó el evolucionar dentro de los patrones establecidos en el tango. Tuve la suerte de ser uno de los pocos privilegiados a los que aceptó como alumno. Me decía: «Si usted toma, por ejemplo, «La cumparsita» y le cambia toda la melodía, la armonía y la transforma en otra obra, ¿por qué no le pone otro título y dice que es una composición suya?»”

Sonia Possetti:

Un niño maravillado

“Mi formación preferida siempre fue El Quinteto Real. Tuve la suerte de escucharlo muchas veces en vivo, en el Club del Vino. Me marcó, me estimuló y me sigue gustando escucharlo cada tanto. Es perfecta su frescura, su liviandad y la complejidad rítmica que, a la vez, suena sencilla. Me transmitían algo totalmente diferente al resto de las agrupaciones del género. Después de años escuchándolo en discos, tuve la oportunidad de tomar clases con él. Algo poco habitual, porque no se dedicaba a la docencia. De hecho, las clases eran muy informales, no había un plan establecido. Recuerdo mi mirada sorprendida al descubrir que detrás de semejante músico había un niño, que se apasionaba con cada arreglo nuevo que hacía como si fuera el primero. Un día me dijo que se iba a mudar porque se estaba separando, entonces me dispuse a anotar la nueva dirección. Y cuando la anoto veo que era casi la misma. «Ah sí, sí. Me mudo acá al lado -me dijo-. Y al lado seguimos las clases, y allá fueron el piano eléctrico, las flores de plástico desplegadas en los sillones y toda la emoción de un niño en casa nueva. Todo lo maravillaba.”

Carlos Corrales:

Un hincha de Salgán

“Toqué en la orquesta de Salgán en los años ochenta, en un espectáculo que hacía en el complejo La Plaza. Yo tenía 17 años. Nestor Marconi armó la fila de bandoneones y me llamó. Estaba deslumbrando. Era como que te convoquen de la selección. Estaban el Negro Suárez Paz y Mauricio Marcelli en los violines, Ubaldo De Lío, Omar Murtagh. Toda la tropa. Un lujo. Yo siempre fui muy hincha de Horacio. He gastado cassettes escuchándolo. Lo tengo muy arriba. Hay tanta belleza en los arreglos y las composiciones que cada vez que las escucho me pregunto cómo pudo hacer eso. Los arreglos de Salgán son standards. Una vez que un tema lo arregló él ya suenan a su manera. Podés escuchar «Hotel Victoria» o la modulación de «Boedo» y solo las vas a disfrutar como las arregló Salgán. Pasaron a ser suyas.”

Agenda

Concierto del Centenario

El miércoles, a las 20.30, en el CCK, Sarmiento 151. Gratis.

La orquesta liderada por César Salgán (hijo de Horacio) recreará los clásicos del compositor.

Orquesta del Tango

El sábado, a las 21, en la Usina del Arte, Caffarena 1. Gratis.

Dirigida por Raúl Garello, Néstor Marconi y Juan Esteban Cuacci lo homenajeará con un concierto titulado “Los 100 años de Horacio Salgán”.

Orquesta West -Eastern Divan

28 y 29 de julio, en el Teatro Colón, Libertad 621.

La orquesta que dirige Daniel Barenboim ofrecerá obras de Alberto Ginastera y Horacio Salgán para recordar el centenario de sus nacimientos.

10 momentos

de un siglo dedicado al tango

1916

Nació el 15 de junio de ese año, en Buenos Aires. A los 6 comenzó a estudiar piano.

1930

Con apenas 14 años empezó a trabajar profesionalmente. Musicalizaba películas en un cine de Devoto. En 1934 ingresó como músico en Radio Belgrano.

1936

Lo descubrió Roberto Firpo y lo contrató para su orquesta. Al mismo tiempo, comenzó a escribir arreglos para la orquesta de Miguel Caló.

1942

Realizó su primera grabación, para el sello RCA, y dos años después fundó su orquesta típica, que incluyó a cantantes como Edmundo Rivero.

1950

Como su orquesta típica sonaba “rara” no tuvo aceptación en radios ni en compañías discográficas. Salgán la desarmó en 1947 y la volvió a reagrupar en 1950.

1958

Hacia 1957 tocaba en el local Jamaica, donde habitualmente el guitarrista Ubaldo De Lío lo iba a escuchar. Al año siguiente fundaron el dúo Salgán-De Lío.

1960

Salgán-De Lío sumó a Enrique Mario Francini (violín), Rafael Ferro (contrabajo) y Pedro Laurenz (bandoneón) para crear el Quinteto Real.

1972

Sale de gira con Adolfo Ábalos y Mono Villegas en un espectáculo que se llamó “El piano en sus tres dimensiones”.

1989

El Quinteto Real, que se había disuelto en 1970, tuvo un regreso fugaz en 1989, para una grabación en Japón. En 1995 fue refundado, en el Club del Vino.

2003

Antes de finalizar la novena temporada en el Club del Vino, dejó definitivamente los escenarios. Sólo se lo volvió a ver en algunos homenajes.

2015

Se estrenó la película documental Salgán & Salgán, de la directora Caroline Neal.

http://www.lanacion.com.ar/1908084-horacio-salgan-100-anos-cocinados-a-fuego-lento