Cómo llegar a 50 años de casados

En el Día del Matrimonio, expertos y parejas que llevan varias décadas como marido y mujer dan algunas pistas para tener una convivencia feliz. Cuál es la importancia de la calidad de la vida sexual y qué hacer ante un posible divorcio.

Débora Slotnisky PARA LA NACION DOMINGO 24 DE ABRIL DE 2016 •

Este domingo se festeja en la Argentina el Día del Matrimonio. Sin embargo, los datos demostrarían que son cada vez menos las parejas que tienen motivos para hacer de esta efeméride una “fecha especial”. De hecho, en los últimos cinco años creció la cantidad de hogares unipersonales, de acuerdo con estadísticas de la Ciudad Buenos Aires, que también registran dos divorcios por día de matrimonios que no duran ni cinco años. Además, los solteros representan el 30,4% de la población de la Ciudad. Para mencionar otro ejemplo, en los distintos registros civiles de la ciudad de Córdoba se concretan unos 2500 matrimonios al año, mientras que se inscriben unos 1800 divorcios.

Si bien estos porcentajes son parciales, ya que hay muchísimas parejas que conviven durante décadas por casarse, lo cierto es que, en definitiva, siguen habiendo parejas y familias. “Es curioso lo que está sucediendo”, explica la Dra. Elena Scherb, directora de la Licenciatura en Piscología de Fundación UADE, y continúa: “Por un lado, las estadísticas indican que en los países occidentales la tasa de divorcios es en promedio del 48%. Pero, al mismo tiempo, vemos que los distintos grupos buscan legitimizar sus uniones a través del matrimonio allí donde no está instituido, como en el caso de los países donde no está legalizado el matrimonio homosexual”.

La actualidad contrasta con las costumbres de hace 46 años, cuando Julio Blanco y Adela Raffo Magnasco, ambos de 74 años, se casaron: “En aquel momento no existía el divorcio, y cuando surgía la idea del casamiento, se decía que era una decisión tomada para toda la vida”, recuerda esta jubilada, que tiene 5 hijos y varios nietos.

Las crisis: dificultad y oportunidad

En febrero cumplieron 50 años de casados Benigno Fernández, de 81 años, y Elena Parolin, diez años menor que él. Ahora están jubilados y radicados en San Martín de los Andes. Antes él se desempeñaba como médico, y ella era profesora de contabilidad en colegios secundarios. “No recuerdo que hayamos atravesado crisis como pareja. Por supuesto que tenemos diferentes opiniones sobre diversos temas, pero en líneas generales nuestros gustos son muy parecidos y sabemos que dialogando podemos llegar a cualquier acuerdo”, explica Fernández.

Su caso parece ser excepcional, puesto que Scherb dice que “no hay fenómeno humano que no atraviese por crisis, ya que justamente todo lo que es organismo vivo evoluciona, y en toda evolución hay crisis, las cuales pueden ser de crecimiento o de cambio”. En la misma línea, el psicólogo Alejandro Schujman, especialista en familias y autor del libro Generación NINI, jóvenes sin proyecto que NI trabajan NI estudian, dice que “las crisis son saludables, son dificultad y oportunidad. Una pareja sin crisis hace pensar en primera instancia en una sobreadaptación, y al momento de explotar lo que en silencio se acumula habrá que temblar en lo porvenir”. Según el psicólogo, esta situación sería el equivalente a una perpetuidad del estado de enamoramiento, que no es otra cosa que la idealización del otro. “El problema y lo tóxico no son las crisis, sino que puedan llevar adelante un manejo saludable de las mismas, poniendo en palabras lo que sucede y soportando el malestar que genere”, remata.

Raffo Magnasco admite que su matrimonio ha atravesado varias crisis, pero ninguna fue lo suficientemente fuerte como para pensar en una eventual separación: “Siempre supimos que, a pesar de las diferencias, lo mejor era seguir juntos por el bien de nuestros hijos. Incluso ahora, que vivimos solos, organizamos encuentros para que los hermanos compartan lindos momentos, y que nuestros nietos estén en contacto”, relata.

En este punto observa que “los matrimonios jóvenes se separan porque se toman los problemas muy a pecho”. Al respecto, Schujman indica que muchas veces se encuentra frente a parejas cuya relación no funciona pero la mantienen “por los chicos”, y así sostienen situaciones tóxicas. “¿Por qué no se separaron? Es la pregunta de muchos hombres y mujeres que desde el diván interrogan a sus padres a través de mi mirada. No he recibido ninguna consulta en casi 30 años de profesión en la que el motivo haya sido el no haber podido elaborar la ruptura de la pareja de padres, siempre y cuando las cosas se hagan como se tiene que hacer, con calma y civilizadamente. De hecho, el dolor suele ser mucho más de los padres que de los hijos”, explica el profesional.

La vida sexual de la pareja, bajo la lupa

Respecto al sexo Raffo Magnasco no comprende por qué ahora se le da tanta importancia en relación al buen matrimonio: “Siempre se hizo de la misma manera, y no creo que su calidad garantice una gran relación de pareja”, agrega. Su reflexión es similar a la de Fernández: “Se trata de una manifestación de cariño y unión. También implica goce espiritual y físico. Sin embargo, no es tan trascendental para el éxito de un matrimonio, y las ganas se acaban rápido cuando la convivencia es mala. Tiene sus limitaciones y no sirve para mantener viva a la pareja”.

En sintonía, Schujman aclara que la vida sexual es parte importantísima en la pareja, pero no debe ser termómetro del bienestar o malestar en la misma: “Poder tener un diálogo íntimo fluido a pesar del tiempo y que vaya in crescendo en comunicación y calidez es tan importante como saludable. Si la pareja sigue jugando y la vida sexual no comienza a formar parte de la rutina, la frecuencia no será esencial. De todos modos, deberán procurarse momentos de intimidad, sobre todo a partir del nacimiento de los hijos, ya que la paternidad no es un apostolado”, concluye. A lo que Scherb agrega que los terapeutas suelen hablar de un límite al que no se debe traspasar si aún se quiere salvar la pareja, y son de la falta de respeto, la humillación y la violencia en cualquiera de sus formas.

Claves para una relación saludable

“Una pareja es más exitosa cuanto más pueden cada uno ser sí mismos y compartir con el otro”, resume Scherb. Raffo Magnasco ejemplifica: “Nosotros tenemos hobbies por separado: a mi marido le gusta navegar y reunirse con otros hombres a fumar en pipa, y yo me inclino por la costura, las actividades vinculadas con el voluntariado y paso mucho tiempo con mis nietos. En este sentido, es muy importante tener paciencia y respetar las opiniones del otro, aunque no coincidan con las propias”, dice.

Por su parte, Fernández pasa muchísimas horas del día junto a su esposa: salen a caminar, realizan avistaje de aves y plantas. Además, ambos eligieron radicarse en la ciudad patagónica para estar cerca de la montaña. Este matrimonio tiene dos hijas, de las cuales una está divorciada: “en la separación de una pareja no se puede opinar. Las épocas van cambiando: antes la mujer era muy dependiente del esposo, por eso no le resultaba fácil divorciarse, y en muchos casos tenía que soportar muchos problemas, pero hoy ellas son más independientes y se animan a buscar nuevas parejas. Todo está relacionado con del amor y las características de la convivencia”, reflexiona.

Aunque para muchas parejas las cuestiones entorno al matrimonio sean tan complejas, Raffo Magnasco concluye con calma: “Cuando uno quiere al otro, hay que pensar que las diferencias y las situaciones difíciles no son tan graves”

http://www.lanacion.com.ar/1878933-como-llegar-a-50-anos-de-casados