De qué viejo me hablan

Pepe Soriano no se va a enojar porque lo tratemos de viejo. Es un viejo talentoso que ahora se le ha dado por encarnar en el teatro a un viejo estropeado por el Alzheimer que vive el drama de no comprender o lo que es peor, de comprender a medias y de a ratos.

Ricardo Roa
21.1.16
Clarín

Eso es en el teatro. En la vida Soriano no hace teatro: sin esconder que la vejez es la vida yéndose más rápido, sencillamente la vive construyendo en cada instante casi una vida entera. Hace tiempo que a este gran actor se le dio por interpretar a ancianos. Tal vez ensayaba llegar a viejo.

A los 86 protagoniza El Padre y esto implicó evaluar un guión y memorizarlo y ensayarlo y ahora implica asumir el esfuerzo y el desgaste de cinco funciones semanales. O sea, vivir como a los 20 o a los 30 años o a los 50, pero bastante después.

Implica vivir viviendo y actuando. En su personaje representa la vida en la etapa de presunta pasividad, una etapa en la que la memoria queda expuesta al empantanamiento.
Soriano es un ejemplo de aquellos que con los años acumulan lucidez. Le explicó a Clarín: “El viejo puede defenderse estando en actividad, haciendo cosas. Un viejo está vivo si no piensa como viejo”.

Su receta es el entusiasmo. Un entusiasmo que le gana a una dolorosa artrosis de cadera. Y que hace diez años le ganó a un cáncer de vejiga. El cáncer suele ser un punto límite del que si uno se salva, enseña. El cuenta que los médicos explicaron su cura porque “yo quería vivir”. Sus amigos cuentan que apenas se recuperó viajó a Chile porque no podía fallarles a los actores con quienes se había comprometido a presentar “Visitando al Señor Green”.

Otro que a la misma edad sigue tan activo o más activo que nunca es Clint Eastwood. Dice: “Mi secreto es mantenerme ocupado. Nunca dejo que el viejo entre en casa”. Le bloquea la entrada a su vida. Como a Soriano, la madurez enriqueció su mirada: “La vida es lo por venir, no lo que fue… lo que nos hace vivir y querer la vida es el futuro y el futuro se construye con proyectos”.

Se es viejo cuando se vive más de recuerdos y menos de proyectos. Envejecer achica el horizonte pero la vejez se puede vivir con intensidad aunque la vida no sea igual a la de los jóvenes.

La frontera de la vejez se ha ampliado pero nuestra época gira en torno a la juventud. Ahí se concentra lo más vital y lo más intenso. Hay viejos a los que se margina y están los que envejeciendo se marginan. Al final, cuando saluda, Soriano hace pases de baile como queriendo decir: “El viejo es el personaje, yo soy Pepe Soriano”.

Aplausos.

http://www.clarin.com/politica/viejo-hablan_0_1508249205.html