Actividades que requieren un gran esfuerzo mental; la gimnasia ideal para el cerebro de la gente anciana

Uno de los grandes retos asociados con la creciente cantidad de ancianos de edad avanzada es cómo mantener sana una mente envejecida. Afrontar un nuevo reto mental, como aprender fotografía digital, podría ayudar a mantener la vitalidad cognitiva. Así se ha comprobado en un estudio reciente, que demuestra que solo las tareas que implican un esfuerzo y un desafío mentales sostenidos contribuyen de modo significativo a reforzar la función cognitiva.

Noticias de la Ciencia
20.1.2016

El equipo de Ian McDonough y Denise Park, de la Universidad de Texas en la ciudad estadounidense de Dallas, comparó los cambios en la actividad cerebral en 39 ancianos que resultaron de su rendimiento en actividades de gran dificultad que requerían un nuevo aprendizaje y un esfuerzo mental sostenido, con los efectos de actividades de baja dificultad que no requerían un aprendizaje activo. Todos los participantes se sometieron a una batería de pruebas cognitivas y escaneos cerebrales usando la técnica fMRI (visualización por resonancia magnética funcional), una tecnología que mide la actividad cerebral al detectar los cambios asociados con el flujo sanguíneo.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente al grupo de alta dificultad, al de baja dificultad y al de placebo. El primero pasó al menos 15 horas semanales durante 14 semanas aprendiendo habilidades progresivamente más difíciles en fotografía digital, o una técnica de confección textil, o una combinación de ambas actividades. El grupo de baja dificultad se congregó durante 15 horas semanales para socializar y entregarse a actividades relacionadas con aspectos como los viajes y la cocina, sin ningún componente de aprendizaje activo. El grupo del placebo se dedicó a tareas cognitivas con escasa demanda mental, como escuchar música, jugar con juegos sencillos o mirar películas clásicas. Todos los participantes fueron analizados cognitivamente antes y después del periodo de 14 semanas, y un subconjunto lo fue de nuevo un año después.

El grupo de alta dificultad demostró un mejor rendimiento de memoria después de la intervención, y una mayor capacidad de modular la actividad cerebral de forma más eficiente ante evaluaciones complicadas del significado de palabras, en áreas cerebrales asociadas con la atención y el procesamiento semántico. Parte de esta actividad cerebral mejorada se mantuvo un año después. Esta eficiencia neural incrementada a la hora de evaluar palabras fue demostrada por los participantes al mostrar una menor actividad cerebral cuando dichas evaluaciones eran fáciles y una mayor actividad cerebral cuando se complicaban. Este es un patrón de respuesta típico de los adultos jóvenes.

Información adicional: http://content.iospress.com/articles/restorative-neurology-and-neuroscience/rnn150533

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