Por qué la población argentina es cada vez más vieja

Un estudio de la UADE a nivel nacional alertó sobre la caída constante en la tasa de fecundidad. Cómo se ubica Argentina con respecto al mundo. Los autores de la investigación analizaron el impacto de las cifras y el escenario poblacional del futuro

infobae.com
MIÉRCOLES 28 DE OCTUBRE 2015

Cada vez menos bebés y cada vez más ancianos. Ese es el temido balance de un informe del Instituto de Ciencias Sociales de la UADE sobre la tasa de natalidad en la Argentina y su posición con respecto al resto del mundo.

De acuerdo a los especialistas, la caída de número de nacimientos en el país se acentúa cada vez más con el pasar de los años, a la vez que se genera un clima de maternidad insatisfecha y una población cada vez más envejecida.

El informe reveló que en 2015 la tasa de natalidad en la Argentina cayó a un promedio de 2,11 hijos por cada madre. Se trata de una caída del 62%, respecto al 3,39 promedio de 1978 y una peligrosa baja del 0,07 respecto de hace sólo dos años.

Como si fuera poco, la cifra cada vez se acerca más al 2,1 que representa la tasa de reemplazo, que se refiere a la tasa de fecundidad mínima que una población necesita para mantener su nivel demográfico en igualdad o crecimiento.

“Por el momento, se trata de una advertencia. Es mejor empezar a tratar el tema ahora y no esperar a convertirse en lo que es Europa, que están sufriendo mucho por la falta de nacimientos”, explicó a Infobae la licenciada Analía Calero, líder de la investigación.

De persistir la tendencia, el país tendrá que comenzar a adaptarse a cumplir las necesidades mínimas de una población cada vez más envejecida. Además, se avecinarán cambios que podrán surgir a largo plazo en el mercado de trabajo, a causa de una nueva composición del capital humano y su productividad.

La doble insatisfacción

El caso de Argentina no escapa de una realidad decreciente que afronta el mundo en general. En los últimos 60 años, el promedio de hijos por cada madre en el planeta se redujo de 5,02 a 2,55.

El informe refleja dos realidades muy evidentes: la mayor caída se produjo en las clases sociales más desarrolladas, mientras que en las poblaciones más pobres la cifra permanece muy por encima del promedio.

“Uno de los principales focos que nos interesaba era el del sector de la clase media, que es un grupo que no se estudia demasiado. Vimos una dificultad enorme para poder hacer convivir la paternidad y la vida laboral”, dijo Calero.

De todas las regiones del país, sólo hay cuatro zonas que tienen un promedio por debajo de la tasa de reemplazo: la Ciudad de Buenos Aires (1,57), la provincia de Buenos Aires, que concentra la mayor población del país (1,97), Córdoba (1,80) y Santa Fe (1,90). Y en la propia Capital, uno de los barrios más desarrollados, como Recoleta, promedia un hijo por madre, mientras que la Comuna 8 (compuesta por Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo) promedia 2,9.

EN LOS ÚLTIMOS 60 AÑOS, LA TASA DE NATALIDAD EN EL MUNDO CAYÓ DE 5,02 A 2,55 HIJOS POR CADA MADRE

Uno de los motivos de la nueva tendencia de natalidad se explica en la denominada “doble insatisfacción”. Las mujeres de menores recursos tienen más hijos de los deseados por motivos educativos y un difícil acceso a una planificación familiar acdecuada, mientras que las madres de sectores medios, más educadas y laboralmente activas, encuentran dificultades para poder conciliar una vida familiar con la profesional.

En esa clase media, la baja fecundidad también se explicó en una cada vez mayor difusión de los métodos anticonceptivos y en la dificultad para poder sostener económicamente familias numerosas.

“Al tratarse de dos sectores sociales con realidades tan diferentes, sería muy difícil emplear políticas generales para tratar el tema, habría que apostar a políticas específicas de cada población”, analizó Calero para Infobae.

El peligro europeo

América Latina se perfila hacia un envejecimiento de la población, pero todavía dista mucho de regiones en las que la baja de la natalidad ya es un problema asumido. Europa es el caso.

En el Viejo Continente, las personas mayores de 65 años representan el 16% de la población y superan en cantidad a los menores de 15 (15%). En España, el promedio de natalidad es de 1,32; en Alemania, 1,38 y en Italia, 1,43.

El problema de la fecundidad llegó, de hecho, a las altas esferas políticas. El gobierno español lanzó en la última década, con el objetivo de incentivar los nacimientos, un plan de ayuda de 2.000 euros por cada nacimiento en su país.

El problema no llegó en Europa a situaciones dramáticas porque el nivel demográfico se equilibró gracias a los inmigrantes, especialmente latinos y africanos.

El futuro
El factor del envejecimiento de la población podrá acarrear problemas tan inimaginados como diversos.

El riesgo de ver incrementada la población pasiva respecto a la activa, obligará al Estado a mejorar el sostenimiento del sistema previsional y las mayores demandas de salud y cuidado de esa misma población envejecida.

Además, se modificaría la estructura de la población productiva en el mercado y una maternidad tardía provocaría una mayor carga para las mujeres, que tendrán que duplicar su esfuerzo para el cuidado de sus hijos y de sus padres ancianos. Ya no podrían recibir tanta ayuda por parte de los abuelos de los niños.

“Dos soluciones que se podrían empezar a activar ahora son la de una implementación regular de guarderías de calidad en lugares de trabajo y la de revisar las licencias por maternidad y paternidad”, señaló Calero. En la Argentina, la licencia por maternidad supone 90 días en el sector privado y 100 en el sector público; la de paternidad es de tres días en el privado y cinco en el público.

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