ACV: Saber de qué se trata

Sharon Stone protagonizó en 1992, junto con Michael Douglas, la película Bajos instintos y fue reconocida mundialmente por su belleza y su talento. Pero tiempo después, en 2001, a la joven edad de 43 años, sufrió un derrame cerebral que le provocó una parálisis parcial y dificultades en el lenguaje. Muchas veces, cuando una personalidad popular como un artista, un deportista o un político sufre una enfermedad determinada, esa condición se vuelve un tema tratado en los medios masivos de comunicación o hasta en la agenda pública. Pero resulta fundamental subrayar que los accidentes cerebrovasculares (ACV) constituyen una de las primeras causas de mortalidad y la primera de discapacidad en el mundo.

Facundo Manes
5 abril, 2015

El ACV es una condición producida por la interrupción brusca en el flujo sanguíneo del cerebro. En consecuencia, como el cerebro deja de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios, es posible que muera el tejido cerebral. Este daño puede ocasionar la pérdida de las funciones que dependen de la parte afectada del cerebro. Si se produce porque se obstruye una arteria cerebral, se denomina “isquémico”. La mayoría de los ACV pertenece a este tipo. En cambio, cuando se rompe una arteria cerebral y se forma un hematoma en el tejido, se trata de un ACV hemorrágico (Stone sufrió este último tipo).
Es repentina la forma en la que aparecen los síntomas. Al desencadenarse el ataque cerebrovascular, las personas presentan debilidad en partes del cuerpo como en la cara, el brazo o la pierna; pueden tener dificultad para hablar o comprender el habla; también pueden sentir sensación de mareo o inestabilidad; es posible que pierdan la visión de un ojo como si se bajara un telón; y pueden sufrir una cefalea intensa que se siente como un estallido que no se compara con ningún otro dolor de cabeza antes vivenciado.Su incidencia es mayor en los hombres, aunque en las mujeres suele ocasionar más muertes. Otro elemento de su prevalencia es la edad: ser mayor de 55 años incrementa las probabilidades. También debemos tener en cuenta los antecedentes familiares.
Entre las condiciones médicas que pueden aumentar el riesgo se incluyen la hipertensión, la alteración de los lípidos sanguíneos (colesterol, triglicéridos), la enfermedad carotídea, la diabetes, las arritmias cardíacas, enfermedades de las válvulas del corazón y trastornos hematológicos.
Existe una prevención primaria (para aquellas personas que no han tenido un ACV y desean extremar los cuidados para no correr ese riesgo) y una prevención secundaria (para aquellas personas que han tenido un ACV y desean extremar los cuidados para no correr el riesgo de un nuevo ataque cerebral). Ciertos estilos de vida pueden elevar el riesgo, por ejemplo el tabaquismo, el uso de algunos anticonceptivos (especialmente en mayores de 35 años y fumadoras), el uso a largo plazo de la terapia de reemplazo hormonal (por ejemplo para el manejo de la menopausia), la inactividad física (sedentarismo), la obesidad y el abuso de drogas.
Nuestro país cuenta con excelentes profesionales especializados en diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de pacientes que han sufrido un ataque cerebral o bien están en riesgo de un primer evento. Pero más allá de eso, saber todos los días de qué se trata un ACV, cuáles son sus síntomas y qué factores inciden en las probabilidades de padecerlo es una manera de estar atentos, prevenir y cuidarnos.

http://facundomanes.com/2015/04/05/acv-saber-de-que-se-trata/